POLÍTICA

La Viña del Señor

El primero de julio pasado los electores sonorenses propinaron un duro revés al PRI y al gobierno de Claudia Pavlovich y rechazaron al beltronismo-mazonismo como forma caciquil y patrimonialista de ejercer el poder en la entidad.

Durante sus primeros tres años de su sexenio “La Güerita”, descendiente de la doctora Alicia Arellano Tapia y por ende integrante de la socialité sonorense, gozó de un bono y un apoyo sin límites del gobierno federal y de su padrino Manlio Fabio Beltrones, además de que encarnó el 2015 el enojo social en contra de una de las administraciones más corruptas, como lo fue la de Guillermo Padrés.

Pero, esos respaldos de nada le sirvieron ante el malestar generalizado provocado por una presidencia como la de Enrique Peña Nieto y la candidatura de un ajeno a la militancia priísta como el tecnocráta José Antonio Meade.

El poderío manlista

Lo cierto es que el tsunami morenista derribó las atalayas manlistas y cambió el rostro político del estado, el cual parecía impenetrable para las opciones de izquierda, dado el control que ejercía Manlio Fabio Beltrones, incluso desde antes de 1991, cuando arribó a la gubernatura.

Con capacidad de maniobra de sobra para las cosas de la grilla, Manlio con una manita de Manuel Espino Barrientos, entonces delegado del PAN, supo descarrilar los ímpetus de Adalberto “Pelón” Rosas, allá por 1985 y hacer gobernador a Rodolfo Félix Valdez, “un sonorense de los de allá”, e quien fue secretario de gobierno.

Para 1997, en contubernio con “El Tragabalas” Jesús Zambrano, uno de los Chuchos que regentea junto con Jesús Ortega, a la tribu Nueva Izquierda del PRD, implementaron un operativo para dividir políticamente la geografía sonorense entregándose para el partido solaztequino las alcaldías de Guaymas hacia el sur, con lo que llegaron a los gobiernos municipales gentes como Sara Valle Dessens, actual alcaldesa porteña electa y Javier Lamarque Cano, diputado federal electo por Cajeme, hoy jugando la primera con las siglas del PT y el segundo de Morena.

El objetivo de esa aritmética echada andar fue asegurar la gubernatura para Armando López Nogales.

Más adelante, fracasado el intento de López Nogales de dejar como sucesor a Alfonso Molina Ruibal ante el empuje de Eduardo Bours Castelo y su poderoso Yaqui Power, Manlio mantuvo un público enfrentamiento con “El Chapo de Cajeme”, durante todo el sexenio y se cobró la afrenta en 2009, apoyando al panista Guillermo Padrés Elías, de quien se distanció y ya con el gobierno de su pupila Claudia Pavlovich, en la bolsa, mandó a hacer añicos.

Para algunos observadores el affaire de hace días, calificado como asalto parlamentario, que implicaba otorgar poderes extraordinarios a la titular del poder ejecutivo a costa del legislativo, aprovechando la mayoría priísta en la legislatura actual, terminó poniendo en la picota a la propia Claudia y a sus principales operadores políticos, quienes quedaron reducidos por la impericia mostrada en un cero a la izquierda.

Beltrones, salta a la palestra

Luego de la exhibida de Claudia Pavlovich, a nivel nacional por su intentona de anular en los hechos al futuro Congreso Estatal, que será dominado por la coalición Morena-PT-PES, su jefe y padrino Beltrones, se vio orillado a saltar a la palestra cara acallar rumores y blindarse ante posibles señalamiento que lo ubican como instigador y autor intelectual del desaguisado.

Vivo para leer la coyuntura como el animal político que es, Manlio, tras la derrota clara de su heredera Sylvana, quien entrará al senado de rebote como primera minoría y el fracaso de la candidatura ciudadana de Pepe Meade, empezó hablando de la capacidad del PRI para reformarse y de que Claudia, su ahijada política y única gobernadora del país, deberá de demostrar sus dotes de buena política gobernando en un escenario adverso.

Resistencias y tentaciones autoritarias

Las resistencias ante el mensaje de rechazo y reproche de los ciudadanos para quien ejerce el mando y que fue una de las demandas reflejadas en las urnas el primero de julio cuando según Alvaro Bracamontes, “la rebelión de los abajo” hizo viable que Morena y sus aliados arrasaran en los comicios y muchos gobiernos locales fueron rechazados, empiezan a aflorar, como fue el caso de asalto legislativo perpetrado en Sonora, en una maniobra supuestamente inteligente y bien calculada para anular y restar poder al Congreso que será dominado por la izquierda, mientras la gobernadora y jefa política del PRI se hallaba de vacaciones fuera de la entidad.

El Congreso actual producto de la elección de 2015, y que ya va de salida, está integrado por 15 diputados priistas, 13 panistas, 2 de Nueva Alianza, uno del Partido de la Revolución Democrática (PRD), uno de Movimiento Ciudadano (MC) y uno de Morena.

El madruguete mal operado por Miguel Ernesto Pompa Corella “El Potrillo”, terminó en un desatino y puso al borde de la gobernabilidad y de la violencia al estado.

Ahora Claudia Pavlovich, deberá de pagar la factura por ese desaguisado, cuando los resultados electorales en Sonora dicen que los diputados federales candidateados por el PRI obtuvieron 245 mil votos por 155 mil sufragios de Meade, un dato nada menor y del cual habrá tomado nota el alto mando tricolor, esquina con Claudia Ruiz Massieu, la nueva presidenta del desfondado PRI.

La coalición que gobernará Sonora

Contra lo que se piensa, la coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por Morena, el PT y el ultraconservador y derechista PES, que bajo el empuje de la figura de AMLO, obtuvo el triunfo arrollador en los comicios y que borró al PRI, al PAN y al PRD del mapa electoral, no es un monolito.

Un detalle que no puede escaparse, es que el PT, el partido franquicia de Alberto Anaya a nivel federal y de Jaime Moreno Berry en Sonora, fue rescatado de perder su registro por obra y gracia de Manlio. Hasta “El Bob Cherry” Roberto Sánchez Cerezo, quien fue secretario de gobierno con Manlio, tuvo en algún momento fuerte ascendencia sobre el petismo.

Recordemos que el PT estuvo a punto de perder su registro en la elección de 2015, pero fue salvado por una elección extraordinaria llevada a cabo en el distrito 1 de Aguascalientes en diciembre de ese año y el espaldarazo que le echó el PRI en aquella ocasión. Esa factura por ahí debe estar pendiente de cobro.

Aunque Alfonso Durazo y Jaime Moreno Berry, llevaron la fiesta en paz durante la campaña y abrieron cancha a personas como “El mataperros” Manuel Baldenegro, hoy con una diputación en el bolsillo, una vez obtenida la victoria, el estira y afloja por los cargos entre las fuerzas aliadas se está haciendo presente.

Tal vez por eso empiezan a aflorar ciertas diferencias, quejas y sordos reclamos entre algunos grupos y personajes ligados a esa coalición en donde los señalamientos de exclusión para quienes se las jugaron en campaña por parte de quienes resultaron electos con sus siglas.

El gandallismo está generando suspicacias entre los vencedores, o sea la lucha por el botín de guerra va.

Si bien es cierto la decisión de López Obrador de monopolizar los proyectos productivos en manos de un coordinador regional al estilo de los procónsules romanos, les movió el tapete a quienes tenían la vista puesta en las delegaciones federales, también muchos acuerdos previos a la elección están siendo olvidados por los ganones.

Así por ejemplo, los del PT se sienten relegados por los morenistas favorecidos por su cercanía con el Peje, que ni los pelan, mientras en lugares como San Luis Río Colorado, Caborca, Empalme o Guaymas, los morenistas están siendo relegados por quienes van a formar gobierno, como es caso de la porteña Sara Valle Dessens, quien ni pío dijo sobre al albazo legislativo y en donde el diputado federal electo por el 04 distrito Heriberto Aguilar Castillo, decidió no meterse en la composición del nuevo ayuntamiento.

En la Ciudad Jardín, suena para la secretaría del ayuntamiento con Francisco Genesta, el excandidato de Movimiento Ciudadano Roberto “El Güero” Romero Guerrero y exsíndico panista, a quienes unen junto al PT man Carlos Arballo, complicidades y gandallismos cometidos durante el gobierno sustituto de Victoria Villa, de quien el Pantico, fungió como “asesor”.

El experimento beltronista

Con los cartuchos quemados y herido de muerte el gobierno estatal, no le quedó de otra que dar la cara, ante la debacle, que como daño colateral llevó al deschongue entre otrora jóvenes manlistas, que luego se fueron al “mesón boursista” y se integraron a la Sub 17 que capitaneaba “El Chino” Juan Carlos Lam y se regresaron al redil en 2015 al recuperarse la gubernatura.

Y cuentan las malas lenguas en la reunión, con las heridas aún frescas que le dejaron los comicios, “El Maloro” Manuel Acosta, se fue encima del Chino, con reclamos sin fin por la derrota, mientras Ernesto “El Pato de Lucas” De Lucas, el Pano Salido, “El Yogui” Jorge Durán Puente y demás presentes en el conclave atestiguaban el ríspido careo.

Mientras abundan las fisuras al interior del equipo claudillero Beltrones, según sus dichos, apuesta por la recuperación de su partido, hoy en la lona, para el 2021 y al desgaste de Morena, por eso el golpe mal orquestado y peor operado por “El Potrillo” Miguel Ernesto Pompa Corella, fue visto como un experimento para calar al morenismo y la capacidad de respuesta de sus líderes más conocidos: Alfonso Durazo, futuro secretario de Seguridad Pública, Jorge Taddei Bringas, coordinador estatal de proyectos productivos, Célida López Cárdenas, expanista alcaldesa electa de Hermosillo, a quien los yaquis declararon ante AMLO persona non grata y Álvaro Bracamonte, quien suena como asesor de la bancada guinda en el Congreso local, quien inexperto no previó lo que se venía.

A estas alturas, júrelo amable lector, cada uno de ellos ya está medido…