COLUMNA INVITADA

La Viña del Señor

A como pueden se están pertrechando quienes van a pelear por la alcaldía de Guaymas este venidero 1º. de julio, el gran día “D” de la jornada electoral.

Por eso vemos como la grilla fluye desde las mesas de cafés hasta reuniones a puertas cerradas en bunkers que se instalan y que fungirán como cuartos de guerra (war room), de candidatos y sus asesores.

Pueblo chico, infierno grande

Guaymas, por ser pueblo chico, su infierno –político— siempre es grande.

Y como nunca serán cinco los candidatos los que se subirán al ring comicial del 19 de mayo en adelante, así que se espera el despliegue de novedosas estrategias para posicionar a quienes llevarán la carga de dar la cara y enarbolar propuestas en una sociedad porteña escéptica – la burra no era arisca---, de voto volátil y en donde los gobiernos divididos es algo real.

Si algo hay de destacable en la política guaymense, es que por la alcaldía han desfilado los partidos políticos más fuertes desde que José Ramón Uribe Maytorena en 1991, quebró la hegemonía priísta en el municipio: PRI, PAN y PRD. A cada quien en diversa circunstancia, pero los porteños les han concedido el beneficio de la duda y han sido gobierno.

Al “Flaco”, se debe que la alternancia se haya instalado como algo normal y cuyas consecuencias también ha debido padecerlas la ciudadanía, a más de los caprichos de los gobernantes en turno: Un cacicazgo de vieja data de apellido Zaragoza; una gobierno de izquierda que incluyó marido incómodo (Sara Valle del PRD); un alcalde que se disfrazaba de policía para patrullar las calles (Bernardino Cruz del PAN); un alcalde que para probar que la bahía está descontaminada se zambulló en sus aguas (El Bebo Zataraín); dos contratos igual de leoninos para favorecer a PASA (Toño Astiazarán del PRI); un contrato de luminarias que nunca se vieron (César Lizárraga del PAN) y un megacrédito que se hizo humo (Otto Claussen del PRI).

Por todo eso, al Alemán conviene que alce el brazo su correligionario Luis Alejandro Bárcenas “El Gato”, quien su famélica trayectoria todita se la debe a los Claussen, a quien ocupa de tapadera del tiradero –literal, diría “El Bronco”--, que dejó a su paso por la alcaldía, pues tres años más de Lorenzo de Cima y un eventual triunfo de AMLO en la grande, podrían serle un escenario catastrófico, lo que lo ha llevado a pactar hasta con el diablo, corrijo su otrora enemigo Manuel Villegas, hoy coordinador de la campaña de los candidatos del PRI-PVEM.

Crisis de identidad prianista

En el PRI, el brinco del Toñito Astiazarán y Lorena Garibay, en busca de candidaturas en la alianza PAN-PRD, provocó crisis de identidad en muchos allegados a esa dupla.

Por eso, el extesorero Gastón Villaseñor Lozano y su gente de Miramar, fue claro: “Vamos a apoyar al Toño, pero no a la Lorena, sino a Susana”.

Susana Corella Platt, es comadre de Gastón, de ahí que no tenga dudas de a quien apoyar.

Y lo impensable se está viviendo en el puerto: panistas de viejo cuño haciendo propaganda y promocionando públicamente al Toño, a la Lorena y al constructor Jesús “El Negro” Saldaña, quien fungió como jefe de jefes en la administración de César Lizárraga.

Esa mezcla muy sui generis por inédita es acompañada por la candidatura en busca de la reelección de Lorenzo De Cima Dworack, quien busca refrendar su permanencia al frente de la comuna.

Con ese trabuco de corte prianista la alianza PAN-PRD, que en 2015 la tribu de “Los Chuchos” frenó, va adelante con intenciones de hacer efectiva su valía.

De salirse con la suya, Antonio Astiazarán, quien juega con el apoyo del poderoso clan Bours, se convertirá en una verdadera opción para competir por la gubernatura en 2021.

Don Gato y su pandilla: ¡Mayday! ¡Mayday!

¡Extra! ¡Extra! Notición: ¡¡La Barra de Cantina, perdón de Abogados, que regentean René Sierra Munguía y Javier Antonio Moreno Pestaño, en calidad de mapaches electorales, será la trinchera inflanqueable --- ni el muro de Donald Trump—de la defensa del voto de Luis Alejandro Bárcenas!!

Esa es el arma ultrasecreta de “El Gato”, para hacer añicos a sus adversarios, leáse: Lorenzo De Cima (PAN-PRD), Porfirio Villa Brito (MAS), Sara Valle (MORENA-PT-PES), Ernesto “El Loco” Uribe (Independiente) y Sergio García Razcón (MC), quien finca en el trio –los nuevos tres chiflados— conformado por “El Cachorro” Marcos Ulloa, Juan Gabriel “El Chino” Cinco y el abogado Joel Robles, sus sueños polacos.

Los priístas de cepa pueden dormir tranquilos. Don Candelario Flores “El Charrasqueado”, Leonardo Dévora “El Cenizo” y hasta Jaime Escobar “El Tigre”, donde estén, sepan que sus alumnos ya superaron a los maestros.

O sea que la consigna “Coopelan o cuello”, que les lanzó a los burócratas la señora presidenta Jimena Jaramillo Pérez, ni se va a ocupar para rellenar las urnas. Menos el uso de programas y equipos oficiales para apuntalar a los candidatos del PRI-PVEM-PANAL.

Daniel Cardozo, tucán mayor en el municipio, puede seguir de la mano y bajo la guía del “Goyo” Cota Almodóvar, hoy convertido en gurú de los tricolores-verdes.

Otto Claussen y Susana Corella, no corren riesgos con el equipazo de Don Gato y su pandilla, capitaneado por el mariscal de campo, el licenciado Rodolfo “El Pelón” León, algo así como el Luis Videgaray de Bárcenas.

Y para reforzar el acorazado tricolor y asegurar el resultado el alto mando tricolor, esquina con la gober Claudia Pavlovich, mandó al diputado local del PAN Manuel Villegas Rodríguez, quien para motivarse dicen que condicionó su apoyo operativo al Gato Bárcenas, con “módicos” treinta mil del águila para él y otro tanto para su escudero el Goyo, lo que hizo que al minino se le erizaran los pelos.

En 2015 Francisco Villaflor, le pidió al “Villeguitas”,   24 mil pesillos para apoyarlo en su campaña a la diputación local, a cambio de los cuales Unión y Fuerza Guaymense, quedaba a disposición del interesado que alquilaba la franquicia del Pancho, a la cual le ha sacado jugo: hijos y sobrinos de aviadores en la CEA, sabrosa pensión en el IMSS, etc.

A la mejor de Villaflor, quien no quería saber nada de Lorenzo De Cima, pues su corazoncito estaba con José Luis Marcos León Perea, tomó Manuel la idea de venderse como fuerza de trabajo.

Los pejezombies porteños con candidatos prestados

En Morena andan por las mismas. El apoyo al Peje es indiscutible, igual que con los candidatos al Senado Poncho Durazo y Lily Téllez, incluso nadie regatea apuntalar a Heriberto Aguilar, a pesar de que no sirve para nada –en versión de algunos new pejistas—y quien ni méritos hizo en su pretensión de alcanzar la diputación federal por el 04 distrito. De esa idea es Sergio Soto Pérez y sus huestes, muy allegados a Durazo.

Un sector muy recalcitrante de morenistas –chairos, escribió el corrido de Televisa y Canal 11 Ricardo Alemán— no quiere saber nada de Sara Valle, ni de Rodolfo Lizárraga, ambos venidos del PT a las candidaturas a la alcaldía y a la diputación local por el XIII distrito respectivamente y tenidos como dos cartuchos quemados.

Sara no es bien vista entre los maestros de la CNTE, ni de la Asamblea Magisterial, a quienes no ha apoyado en sus luchas en contra de la Reforma Educativa, que el Peje prometió echar abajo. “El Fofo”, ha sido un tipo acomodaticio, que lo mismo apoyó la privatización del servicio de limpia a favor de la empresa PASA, que ha hecho del PT un partido familiar y de achichincles al que le saca provecho.

Competir sin candidatos propios es el dilema que enfrenta la gente del partido en el puerto que a cinco años de su constitución pudiera convertirse en la fuerza política con más poder en el México moderno de alcanzar la presidencia y el gobierno de la CDMX, hazaña que ningún partido ha logrado desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas se convirtió en jefe de gobierno con la bandera del PRD.

Los mapaches nunca duermen

A estas alturas los candidatos, sus “operadores” y asesores de cabecera ya deben de tener delineados los puntos finos de toda campaña que se precie de seria: lana para compra del voto, movilización y para el pago de operadores (RG y RC).

Incluso deberían de tener el equipo que habrá de hacerse cargo de la defensa jurídica del voto, cuya función hará la Barra de Abogados con el candigato priísta, según presume José Ramón López Rivas, luego de echarse dos o tres helodias.

También el PRI, ya debió de tener “credencializada” a toda la gente del campo del Valle de Guaymas y Empalme, que viene de Oaxaca y otros estados sureños año tras año y que el día “D”, mueve para saturar las urnas de las casillas especiales para la gente en tránsito y que satura desde muy temprano.

A las clientelas también deben de tenerlas ya aseguradas los que les saben a las cosas de las mapacherías. A Sara Valle en 1997 le sirvió de catapulta pertenecer a El Barzón, la organización de los deudores de la banca, mientras su socio en esos comicios “El Bebo” Zatarain, hizo la campaña del calcetín con su conocido “¡Voten por mí y voten por la Sara!”.

La elección de 2018, nada tiene que ver con la de 2015, cuando el PAN tenía el gobierno estatal de respaldo y ahora en algunos lugares se ha debilitado por el hecho de ser gobierno municipal como en San Luis Río Colorado, Guaymas, Navojoa, Puerto Peñasco y Nogales, mientras aparece fortalecido en Empalme con la candidatura de Dalia Laguna, quien juntando los votos históricos del PAN y del PRD parece segura ganadora ante un Trini Flores Mendoza (PRI-PVEM), Roberto “El Güero” Romero Guerrero, favorito del alcalde Carlos Enrique Gómez Cota, ambos aliados desde 2015 cuando traicionó a su partido el PAN y hoy cobra el favor y “El Panquico” Miguel Genesta de Morena, apoyado en “El Benja” y Rafael Cacheux del MAS.

En Sonora a Acción Nacional le ha ido como en feria luego de la derrota de la elección pasada en que perdió la gubernatura y el exgobernador Guillermo Padrés ha sido un fardo sobre su lomo, sin restarle mérito al hecho de que el grupo de Damián Zepeda Vidales, hombre de todas las confianzas del candidato de “Por México al Frente” Ricardo Anaya, hay manejado al partido en forma patrimonial y en beneficio de los suyos.

Dicha situación ha provocado una sangría de militantes hacia otros partidos como MORENA e incluso el PRI, lo cual ha pegado en un bajón de sus expectativas electorales, como serían los casos de Hermosillo, Navojoa y Guaymas, en donde si bien cuadros no muy representativos de las bases panistas dejaron su militancia para irse al partido del Peje como el abogado Javier Peralta, el capitán Noé Garayzar, un controvertido “Cuate” Luis Alberto Gastélum, el exdirector de la Inmobiliaria Municipal Luis Felipe “El Grillo” Valenzuela y otra racita más que si bien no aportaban mucho a la causa azul de perdida hacían bola.

El costo de la victoria y la maquinaria

Lo cierto es que en cada elección los partidos cuentan con una base de lanzamiento que es su voto duro: el PRI parte bajita la mano 13 mil votos seguros, el PAN con 8 mil, el PRD con 3 mil, mientras MORENA, Movimiento Ciudadano, PVEM, PANAL y Movimiento Alternativo Sonorense de Guadalupe Curiel que es partido estatal y que se juega su registro, no cuentan con esta plataforma de sufragios.

Esto significa que si aspiran a salir airosos en la justa comicial y asegurar el triunfo con alrededor de 23 mil a 25 mil votos, deberán de ir con una estructura bien aceitada por el resto de votantes a través de la cooptación y compra del voto o la movilización de votantes, ambas conductas prohibidas por la ley, pero que se utilizan históricamente, como lo hace el PRI al pretender movilizar el voto burócrata de los empleados del gobierno del estado.

Echándole números el PRI al ir por alrededor de 12 mil votos de a ¿200, 300 o 500 pesos? ¿cuánto ocupa de lana? A lo anterior súmesele el costo de la movilización (pago de movilizadores, gasolina para vehículos, etc.). Al resto de los partidos el costo se les incrementa entre menos voto duro tengan. A Ernesto Uribe, ni siendo un Martín Luther King, le alcanza.

Algunos millones deberán de tener de pertrecho los partidos, los candidatos y los “dueños” del proyecto.

¿Vale la pena tanto gasto para perder?

¿O será por eso que ser gobierno les significa a muchos ir sobre el botín para recuperar la inversión y para hacer negocios?

Como ve el amable lector, ese círculo vicioso que marca el ascenso al poder y su ejercicio son parte de una de las distorsiones que ponen en peligro la incipiente y muy costosa democracia mexicana.

Pero, eso parece no importarle ni a los partidos, ni a sus candidatos y ni a sus patrocinadores…