POLÍTICA

Viña del Señor

El primero de los tres debates que habrá en la campaña presidencial ya es historia. Fue aburrido por momentos y acartonado todo el tiempo. Durante largos lapsos el sueño se adueñó de los espectadores.

El montón echado a AMLO y las ocurrencias de “El Bronco”, fue algo de lo poco notable.

El PG no se salió de su script que a fuerza de repetir se sabe de memoria y se dedicó a administrar su ventaja. A Margarita Zavala nadie la peló. “El Cerillo” Anaya resumió su participación en tres palabras: AMLO, López Obrador y Peje. José Antonio Meade, fue el gran derrotado y ya se habla de su posible sustitución por un priísta de la vieja guardia que podría ser Miguel Angel Osorio Chong o hasta Beltrones.

Meade, quien es abogado hubiera reprobado un examen de Introducción al Derecho y no ha tramitado ni siquiera una Jurisdicción Voluntaria. Anaya, tampoco parece abogado. Todos confundieron la amnistía con el indulto. Ignoraron que la amnistía es una figura establecida en el Código Penal Federal y en los estatales. Hablaron de algo que desconocen. Zavala, Anaya, Meade y “El Bronco”, parecían opositores tratando como si el Peje fuera gobierno.

El nocaut esperado en contra del Peje, nunca llegó, salvo dos o tres arañazos del “exChico Maravilla”, a quien AMLO ni vio. “El Güero” Jorge Castañeda, su asesor de estrategia y su guía espiritual Diego Fernández de Cevallos, lo usaron para sacar a flote su obsesión antipeje. El cabeceo del morenista lo hubiera envidiado el mismo Julio César Chávez.

Lo cierto es que el debate no cambiará las tendencias, pero si orillará a hacer ajustes de cara al próximo encuentro en Tijuana el 20 de mayo.

Después del debate, que siempre es mero show mediático, porque su formato impide la fluidez e ir más allá, la estrategia para allegarse votos entre los candidatos recobra importancia. Y el aparato del PRI va en pos de eso.

Ser oposición sin Anaya: el verdadero debate

Eso explica, la operación del gobierno federal y del PRI para quitarle base electoral al candidato del frente PAN-PRD-MC, independiente de que Ricardo Anaya, se consolide en segundo lugar, muy lejos del puntero.

La cooptación de Silvano Aureoles y Armando Ríos Piter “El Jaguar”, ambos con presencia al interior del PRD, quienes se sumaron a la candidatura de Meae, van en ese sentido.

Al interior del Frente centroizquierdista, hay nerviosismo por la sangría que se está dando y que se está yendo para el PRI.

Igualmente se habla de que gobernadores del PAN como Francisco “Pancho” Domínguez de Querétaro y Francisco García Cabeza de Baca de Tamaulipas, están arreglándose en la misma línea. Los dos ven en Anaya a un tipo sin escrúpulos y ambicioso, que se adueñó de PAN y usó su presidencia para consolidar su candidatura, a costa de la salida de gente como Margarita Zavala y miembros del grupo del grupo de Felipe Calderón y que traicionó a Gustavo Madero, orilló a Rafael Moreno Valle y dio demasiadas concesiones al PRD y a Movimiento Ciudadano por el apoyo brindado.

Entre los cálculos de estos panistas y perredistas arreglados con el PRI, está que AMLO es inalcanzable y Morena será la primera fuerza política en el futuro, con control de las Cámaras del Congreso de la Unión y de la CDMX: Mucho será el poder que prevén sumará el Peje.

La previsible derrota de Anaya hundirá al PAN en el descrito y el PRD irá camino a su extinción. Tal vez Margarita y Calderón, enfilarán sus baterías en rescatar lo poco que quede de los escombros blanquiazules o formen su propio partido con las simpatías que alcance a levantar la candidata independiente en la contienda.

El PRI quedará por las mismas. La estrategia de lanzar candidatos no priístas tanto a la presidencia como a ala CDMX, fue un intento fallido.

La derrota estrepitosa de Meade, pronostica que el grupo Atlacomulco quedará en la lona y Peña Nieto, no tendrá de otra que iniciar negociaciones con AMLO.

Quien asumirá el liderazgo de la oposición en un gobierno de López Obrador, es actualmente el verdadero debate, ya no quien ganará la carrera presidencial y eso vio claramente en las pantallas de televisión.

El PRIAN, el partido del futuro

Tanto el PRI como el PAN ya se ven como oposición a un poderoso gobierno de izquierda que gobernará de 2018 a 2024 y todo hace suponer que ni priístas, ni algunos gobernadores panistas, quieren a un gandaya Ricardo Anaya, como líder de la oposición a Morena, pues en una de esas trabaja para la candidatura presidencial e 2024.

Un escenario que se maneja, es que luego de la experiencia frentista, en el futuro el PRIAN, es decir la unión del PRI y el PAN, que desde cuando iniciaron las “concertacesiones” con   reconocimiento del triunfo de Ernesto Rufo en Baja California a través del entendimiento entre Carlos Salinas y “EL Jefe” Diego, han compartido el mismo modelo económico neoliberal y el cogobierno.

Ese escenario, ya fue previsto por Jorge Castañeda, un intelectual agringado que le sopla al oído a Anaya y anda convenciendo a los operadores de Meade, para que bajen a su candidato y formen un solo frente contra López Obrador.

En el debate se vieron destellos de esa estrategia, que se arruinó cuando “El Cerillo” y Pepe Toño se deschongaron frente al público.

Dicen que el presidente Peña ya desesperado ante la falta de repunte de su candidato, ya instruyó al canciller Luis Videgaray, quien anda como loco amarrando acuerdos internacionales proempresariales ante la anunciada debacle, para que abra contactos con el equipo frentista para llegar a posibles arreglos.

La dialéctica se impone: Lo peor es seguir igual

Una de las leyes de la dialéctica, método que retomó el viejo Carlos Marx del filósofo Federico Hegel, para construir sus teorías sobre el materialismo histórico que desentrañaban las leyes del desarrollo social, etc., etc. y que sostenía que lo nuevo sustituye a lo viejo, se está cumpliendo puntualmente en la política mexicana.

Por eso ni Anaya, ni Meade, menos Margarita y “El Bronco”, hacen mella en el Peje.

La razón es sencilla: Los cuatro representan modelos fracasados y a lo viejo. En su momento el PRI por setenta años en su primer época y seis en su retorno y el PAN por doce años, han sido gobiernos fallidos, de ahí la explicación de su rechazo.

Ninguno ha pasado al prueba del ácido. Anaya, más allá de su verborrea destila inexperiencia y genera desconfianza y Meade, es visto como un factor de inestabilidad.

Las ansias de cambio de la población son superiores a cualquier consideración de dejar pasar los errores del pasado reciente. Es tanta la indignación y el malestar que cualquier miedo por cambiar las cosas está rebasado.

No hay nada peor que seguir igual, parece ser el mensaje de las encuestas a favor de López Obrador.

Por lo pronto dos que tres que se cuiden las manos si llega a ganar “El Bronco”…