POLÍTICA

A horas del primer debate presidencial de la observada elección del 2018, los war room de los candidatos esperan el gran día:

Andrés Manuel López Obrador, por ser el puntero en las encuestas va a ser el más atacado para bajarlo ya que sus demás contrincantes quieren subir a sus costillas.

AMLO tiene en Tatiana Clouthier, su coordinadora de campaña, a la pugilista ideal y la dama de inconfundible acento norteño en cada encuentro ha hecho talco con sus argumentos a favor del proyecto que representa a tipos del talante de Jorge Castañeda, Javier Lozano, Enrique Ochoa y Juan Ignacio Zavala.

Ricardo Anaya, quien últimamente anda perdido y no ha dicho nada novedoso, y se cree buen esgrimista, aunque su moral ande por los suelos, tratará de aprovechar el ring para amarrarse en el segundo lugar a 20 puntos abajo del Peje, ahora que algunos gobernadores priístas lo buscan.

Pepe Toño Meade, el candidato de Peña Nieto, se juega el resto. Si no sale bien librado estará fuera de la contienda. Así que el debate es su último tren para volverse competitivo, de perdis por el segundo sitial. Aurelio Nuño y Peña Nieto, son una loza en el lomo del itamita.

Y es tanto el rechazo al PRI, que el candidato no priísta optó por no incluir su logo en la campaña y en su lugar aparecen tres círculos que representan a los partidos postulantes.

Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco”, ambos candidatos peñistas, no pintan y solo van a hacer bola.

El periplo sonorense del Peje: los saldos

La gira del tabasqueño por Sonora, fue todo un éxito. Se le vio relajado y con buen humor. “Hasta cómico”, comentaron algunos asistentes a sus multitudinarios mítines.

Lágrimas y risas, dejó durante su recorrido el candidato puntero. Ojos llorosos y pucheros entre sus adversarios por su despegue y arropamiento popular y pura felicidad entre sus seguidores en el estado.

Entre los saldos que dejó el periplo, uno de ellos es preocupación en el alto mando del PRI estatal, por eso mandaron a hacer gira sola a Sylvana Beltrones, para alejarla del queme de andar con “El Maloro” Acosta, a quien se involucra en el candente asunto de “La Estafa Maestra” y no vaya a ser el diablo que gane el Peje y tengan que volar pelos, más ahora que los diputados eliminaron el fuero.

Otra preocupación dejó en palacio de Hermosillo, en donde la gobernadora Claudia Pavlovich, debe de ir previendo tal eventual triunfo, que a la mitad de su mandato, cuando su gobierno va en declive y desgastado.

Su paso por Sonora, que incluyó una parada en la comunila de Pótam, con los ocho gobernadores de la etnia yaqui, dejó buen sabor de boca entre los simpatizantes pejistas.

En Cajeme, Rodrigo Bours, candidato independiente a la alcaldía y distinguido miembro del todopoderoso Clan Bours, externó que su sumaba a su cruzada.

Anaya le teme a la frontera nómada

Y si el PJ conquistó la entidad de Manlio, Ricardo Anaya, se saca venir a la frontera nómada, como tituló a uno de sus libros el historiador Héctor Aguilar Camín.

“El Chico Maravilla”, teme a Sonora, por el mal recuerdo que dejó el padrecismo y la división en que sumió al PAN, las imposiciones de Damián Zepeda, el hombre fuerte en estos lares y gente de todas sus confianzas que le cuida el partido.

No por nada panistas locales han emigrado a Morena y otros al PRI. Algunos como David Figueroa, hacen política fuera de los partidos tradicionales.

Ni el apoyo de “Los Chuchos” del PRD, en la cuna del “Tragabalas” Jesús Zambrano, le dan la confianza como para lanzarse al ruedo de las plazas sonorenses.

Las lágrimas de Carlos Slim: ¡No tienen llenadero!

Y desde el meritito Sonora, López Obrador, le calló la boca a un pendenciero y llorón Carlos Slim, quien como el pobre niño rico que es, soltó una retahíla de quejas defendiendo sus inversiones y las de sus socios derivada de la propuesta de revisión los contratos firmados por la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX, cuyo yerno hizo el proyecto por un cobro de varios millones.

Ahora si no se midió el dueño de Grupo Carso, siendo juez y parte y quien se financia con los Afores de su marca. Se vio malito el magnate defendiendo lo indefendible.

Con Luis Echeverría los empresarios se pelearon y crearon el Consejo Coordinador Empresarial cuando vivía Juan Sánchez Navarro, su ideólogo, al que después sustituyó Manuel “El Maquío” Clouthier. En el gobierno de Miguel de la Madrid, se dio el gran viraje al neoliberalismo.

Con Carlos Salinas, el verdadero dueño de Telmex, se forjó una casta empresarial a imagen y semejanza de su modelo a costillas de la privatización de las empresas y bienes públicos. Carlos Slim se convirtió en el rey Midas de dicho momento. Vicente Fox, fue uno de ellos. Felipe Calderón, le sirvió de intendente de su proyecto privatizador.

Enrique Peña Nieto, fue el encargado de llevar a cabo la segunda generación de reformas a través del Pacto por México.

“Si es tan buen negocio, que lo haga con su dinero”, le reviró el Peje.

Y los nervios invadieron a las cúpulas empresariales que jefaturea Slim. Ya saben que aquella tesis que versaba sobre la relativa autonomía del Estado, en una victoria del candidato de Morena, está en veremos. Y eso es requetebueno.

El cambio viene y sabe que lo va a arrasar. Eso del tigre ya entendió que es más que una metáfora.

“La hidra capitalista no dejará llegar a AMLO”, espetó el mítico comandante Galeano, antes Marcos del EZLN.

Y Carlos Slim, quiere fallidamente que le aplaudan por el montaje que armó. A estas alturas la disposición social por el cambio mata cualquier miedo inferido.

Tras su gira sonorense el Peje, está más que listo para debatir hasta con el diablo en el infierno.

¡¡Morena, si es un peligro para Guaymas!!

Para ser justos, no es tanto Morena, quien representa un peligro para los porteños, sino sus candidatos y alguna de su gente metida en las campañas.

A muchos presentes se les puso el cuero de gallina cuando vieron a varios impresentables en el templete junto a López Obrador en el mitin de la plaza 13 de Julio. “¡¡Con esos amigos, para que quiere enemigos!!”, comentaron.

Por ejemplo, Sara Valle su candidata a la alcaldía a propuesta del PT, como el petista Rodolfo Lizárraga, no son bien aceptados por muchos morenistas guaymenses.

Osvaldo García Cisneros, el flamante coordinador de campaña, no goza de buena fama pública y llama a risa su incursión en la política. “Es capaz de vender en canal a los candidatos, incluyendo al Heriberto”, dicen los que lo conocen. De la izquierda desconoce todo el tipo, salvo estirarla para cobrar o para apañar.

Sergio Soto Pérez, excuñado del armador Manuel Aguilar, excandidato panista fallido a la alcaldía en 2012, y quien anda muy pegado a Alfonso Durazo, tampoco da buena espina.

El profesor jubilado Omar Flores, experredista y expanista-padrecista, hoy en Morena, tampoco da mucha confianza por su firmeza ideológica.

La exregidora perredista Norma Castro, gente de Manuel Villegas, también apareció en el bando pejista.

En el caso de Sara, a algunos preocupa, quien irá a jugar el rol del “Teco” Joel Mendoza, en un improbable triunfo suyo.

Lo bueno del caso, es que los cinco candidatos a la alcaldía, lo sepan o no, tienen al mismo amo. Detrás de “El Gato”, Luis Alejandro Bárcenas, Sara Valle, Ernesto Uribe, Lorenzo De Cima y Sergio García, se mueven las mismas manos de siempre.

Germán Uribe Corona, compadre de Alfonso Navarrete Prida, dividió sus afectos: Marcos Ulloa anda con Movimiento Ciudadano, Alberto Albín con el PAN y obvio su hermano Ernesto. Así que el “Chimpitas”, por cubrir mucho, podría apretar poco.

Ya veremos como se acomodan los astros… ¡Y se vale rezar!