COLUMNA INVITADA

La

La Viña del Señor

De Luis Alejandro Bárcenas Salido, pocos conocen su trayectoria. La razón de ese desconocimiento, es que no tiene alguna.

El “Gato”, hizo sus pininos e la grilla bajo la administración de Otto Claussen Iberri (2012-2015) a cargo de la Inmobiliaria Municipal y perteneció a esa camada de funcionarios arribistas, sin identificación, ni pertenencia con el PRI, de la que tanto se quejaron los tricolores, cuando el Alemán, gobernó sin ellos, pues su Oficial Mayor Gerardo Mass, no era porteño y el secretario Ramón “Monchi” Leyva Montoya, fue una posición del “Chuquillo” Francisco Javier Carrasco Valenzuela, el “cerebro gris” detrás del clan Claussen y de ahí pa´ bajo la tónica fue en el mismo tenor: puro golondrino.

Y con los ojos al revés...

El minino del cuento, nada tiene que ver con su papá Felipe Bárcenas Santini, quien fue alcalde y un personaje muy reconocido y respetado entre los integrantes de la vieja guardia priísta.

Por el lado materno, tiene liga con Epifanio Salido, y ese parentesco lo hace valer aquí y allá, incluso al interior del PVEM, cuyos dirigentes bailan al ritmo del beltronismo.

A la CNOP llegó por recomendaciones de la diputada Susana Corella Platt, quien se lo encomendó al líder de la CTS-CROC Héctor Molina Vásquez, como su pupilo, pero el “Gato”, dicen, no pasó ni el propedéutico y a los seis meses se dio a la fuga y ni adiós dijo. El trabajo político no es lo suyo.

Hoy Daniel Cardozo, con el coro de los del PVEM, exclama: ¡Me parece que vi un lindo gatito!

Coopelan o cuello: el gato encerrado

Comentan que después del “coopelan o cuello” que Jimena Jaramillo Pérez, la señora presidenta del PRI, les lanzó a los burócratas que piensan utilizar como movilizadores del voto priísta este 1º. de julio, algunos cuadros ni se tibiaron. Manuelita Ojeda, comentan se quedó con un “¿Whatt?” en la boca. Héctor Molina, mejor se hizo el sordo. El “Chuy” Garza, ni se tibió. Los del cetemio ni por aludidos se dieron.

Y la comenta es que ese es el nivel que se carga el mega operador non tricolor Roberto Romano Terrazas, para más señas compadre de Otto Claussen. ¡Nada pescadito!

De Roberto, se burlaban operadores serios del PRI como Gabriel Davis Santoyo, de la gente que le movía el agua al “Toñito” Astiazarán, por su falta de oficio político y dado a actuar al “bravazo” y a punta de billetes.

 

El PRIAN en toda su intensidad: Todo un cálculo político

La carencia de cuadros con presencia social y de figuras políticas de peso, orilló a la jefa nata del PRI, Claudia Pavlovich, a asignar a una liebre muy baleada para hacerse cargo de llevar a buen puerto las campañas de los candidatos del PRI-PVEM-PANAL: El diputado del PAN Manuel Villegas.

Manuel, tiene como encomienda sacar avante al “Gato” Bárcenas y a Susana Corella, en Guaymas y al profe “Trini” Flores Mendoza

en Empalme. Lo anterior confirma que en la Ciudad Jardín, el alto mando desconfía del frívolo alcalde Carlos Enrique Gómez Cota, pues el “Kirikí”, brinda cobertura al “Güero” Roberto Romero Guerrero, el candidato de Movimiento Ciudadano, como una forma de devolverle el favor de su traición al PAN de 2015.

El detalle es que tanto Susana, como el “Villeguitas”, pertenecían y se forjaron a la vera del Toñito, al igual que el Otto y todos respondían a la línea directa del Morroño Marco Antonio Llano Zaragoza, el jefe de jefes.

Por eso, la llegada al control del comité municipal priísta de un grupo de neopriístas sin militancia, ni experiencia partidista y allegados al clan Claussen y la salida del PRI del exalcalde Astiazarán y Lorena Garibay Ulloa, han puesto en jaque a la estructura tricolor, la cual alimentaba el hoy candidato al Senado por Acción Nacional.

Sin embargo una revisión del pasado, trae a colación que “El Villeguitas”, como coordinador en 2006 de la precampaña de Arturo Montiel a la candidatura presidencial del PRI y quien se bajó a los primeros señalamientos y luego como coordinador municipal de la candidatura priísta a la gubernatura de Alfonso Elías Serrano en 2009, resultó un fracaso y que lo suyo es jugarla con todo el poder detrás como cuando coordinó las campañas del Toño Astiazarán a la diputación federal en 2003 y a la alcaldía en 2006 y la suya propia en 2015 a la diputación que ostenta, pero con el fuerte apoyo de su entonces jefe Roberto Romero López, número dos del padrecismo.

Héctor Molina, en la elección del 2000, viendo toda la algarabía en torno de Marco Antonio Llano, entonces el candidato del PRI a la alcaldía, dueño de un colmillo retorcido en las lides políticas, sólo alcanzó a pronunciar: “Ahora, solo falta rellenar las urnas”.

Como es sabido Bernardino Cruz Rivas del PAN derrotó con apoyo de Julio Ramón Luebbert y su grupo al Morroño.

¡¡Un gato muy pardo!!

Después dejar tirada la CNOP, el “Gato” Bárcenas, se desapareció del escenario político y rumoran a fines de 2017, la cayó a David Galván, presidente del CDE del PAN, por recomendación de un poderoso empresario maquilero local, en búsqueda de una oportunidad en las filas azules. La candidatura a la alcaldía dicen que pidió.

Bateado el felino, previas consultas, nadie se atrevió a recomendar a Bárcenas.

O sea, que aquello que de noche todos los gatos son pardos, aplica en el caso del “Gato” Bárcenas.

“Los políticos de ahora, no sacan un chivo de un garbanzal”, solía repetir don Felipe Bárcenas Santini y sabía de qué hablaba.

¿Quieren qué se los cuente otra vez?...