COLUMNA INVITADA

La Viña del Señor

Al “Chanate” Gilberto Gutiérrez Sánchez, se le desmorona el PRI en Sonora.

Del prepotente e imperial PRI-Sonora, como se conocía al partido tricolor que dirigía Carlos Daniel Fernández, para diferenciarlo del PRI nacional de Roberto Madrazo, cuando Eduardo Bours, gobernaba la entidad, solo recuerdos quedan.

De la Sub 17, la agrupación de jóvenes inquietos aglutinados a la vera del “Chino” Juan Carlos Lam, hombre de todas las confianzas del cajemense, pocos se acuerdan. Con mayor razón aquellos que brincaron al carro del pavlovichismo como Ernesto “El Pato” de Lucas, Jorge “El Yogui” Durán Puente, Daniel Durán Puente; Epifanio “Pano” Salido, “El Maloro” Acosta y otros valores incrustados en la nómina estatal, luego de renegar del “mesón del boursismo”.

El triunfo de Claudia Pavlovich, en 2015, llevó al poder a un grupo capitaneado por Manlio Fabio Beltrones, en sociedad con su compadre Ricardo Mazón y desde entonces, esa mancuerda ejerce el monopolio del PRI y este año casi todas las candidaturas pasaron por aprobación de los verdaderos jefes del partido y del gobierno, espacios que les ha respetado el propio Pepe Toño Meade, ante la debilidad de su candidatura.

Para que la acuña apriete, decían los mayores, tiene que ser del mismo palo… Y ese adagio parece marcar la tónica que en estos días envuelve al PRI en la entidad.

PRI: la tormenta perfecta

En 2018, el PRI, ante el desprestigio que acumula hubo de llevar a dos externos como candidatos a la presidencia y a la jefatura de la CDMX. Ambos no prenden.

En el frente interno el expartidazo sufre duras cuarteaduras. Un día sí y otro día también, priístas de muchos años de militancia brincan del barco tricolor ante el diluvio que amenaza hundir la nave.

Un grupo de diputados federales y el líder de la FSTE Joel Ayala, ante el fracaso de la precampaña, pidieron la cabeza del lengua larga Enrique Ochoa Reza, “El Clavillazo”.

En Chiapas como en algunos estados, ni el PVEM, ni el PANAL, quieren tratos con el PRI y su descocado comité de campaña con Aurelio Nuño, a la cabeza. Muchos generales y poca tropa, es la queja que ronda el war room del itamista, en donde el publicista non de Peña Alejandro Quintero, llegó para tomar el timón de la embarcación que hace agua.

Los empresarios que han sido sostén del régimen se comen las uñas de los nervios ante la incertidumbre y el alocado afán del presidente Peña Nieto, de que todos los candidatos, desde los que buscan una gubernatura hasta más humilde alcaldía, difundan la buena nueva de sus reformas estructurales. Pocos se han animado al suicidio ante lo bajo de la aceptación de su gestión.

En tanto, el frente PAN-PRD-MC, busca capitalizar las clientelas que un en picada Pepe Toño Meade, dejará al garete. Lo mismo diseñan los estrategas amlistas, quienes como Julio Scherer, hacen circular fotos con los jefes del PVEM chiapanecos.

El nada desdeñable músculo toñista

Y si a nivel nacional la purga de la gente identificada con Miguel Angel Osorio Chong del grupo la Familia Real de Hidalgo, inició en al Segob a la llegada de Alfonso Navarrete Prida y luego escaló toda la estructura del PRI y del gobierno federal, en la cual terminó como damnificado el exalcalde de Guaymas, Antonio Astiazarán, se prevé una operación en igual sentido en el gobierno claudillero y de la federación, de donde saldrían aquellos identificados con el porteño, como la delegada de Inmigración Lorena Garibay Ulloa y Yosadaq López de autotransportes, quienes hicieron toda su carrera política al lado del Toñito.

En el puerto, el Toño es la cabeza de un grupo político que ha mantenido el control del PRI municipal desde que fungió como secretario particular con Armando López Nogales. En ese tiempo hizo nombrar como titular del FJR al notario público Miguel Salas Mariscal, uno de sus cercanos.

Luego de su fracaso de disputarle la candidatura a la alcaldía a Carlos “Bebo” Zataraín en 2003, buscó la diputación federal por el 04 distrito. Apoltronado en esa curul, grilló tres años al Bebo con sus regidores afines como Alejandra Padilla, Martha Chávez, Yosadaq López y Manuel Villegas, quien coordinaba la fracción tricolor en cabildo. A esa facción sumaron esfuerzos y afectos los regidores perredistas Juan José Ramírez y Daniel Morales.

Posteriormente tres años después, con la bendición de Eduardo Bours y el padrinazgo del Morroño Llano, apañó la candidatura a la presimuni.

Ya como alcalde en 2006, hizo presidenta del PRI a Lorena Garibay y luego a Susana Corella Platt, pasándole la estafeta a su aliado Otto Claussen, a quien apoyó para alcanzar la candidatura a la diputación local en 2009 y después la alcaldía en 2012.

PRI guaymense: La voz del amo

El Toñito, fue quien reestructuró el Consejo Político y los seccionales del PRI municipal cuando fungía como alcalde guaymense, una tarea que sacó adelante el entonces secretario de la comuna Manuel Villegas Rodríguez, de ahí que su renuncia a su militancia priísta tenga efectos de carambola de varias bandas.

También, algunos de los operadores del partido, como Gabriel Davis Santoyo, responden a su chasquido de dedos.

En 2015 esa estructura no se movió a favor de José Luis Marcos León Perea y favoreció al actual diputado Manuel “Villeguitas” Villegas, quien conoce bien sus hilos y sus correas de transmisión.

Sobre ese aparato que responde a una voz suya, Otto Claussen Iberri, se ha montado para hacer campaña cuando ha sido candidato, pero sin él haberlo diseñado y perfilado.

El desamor por las siglas: Pragmatismo puro

Jugará un rol importante el consabido desapego a las siglas de algunos priístas porteños, los mismos que se rasgan las vestiduras previo a cada elección.

La gente del Bebo Zataraín, son más orientados al PAN que al PRI. Enrique “Lito” Bueno, actual tesorero de la comuna y Oscar “El Pañal” Barragán, son el mejor ejemplo de ello. En 2009 apoyaron a Guillermo Padrés y en 1997, el propio Bebo hizo campaña a favor de Sara Valle. Ese año Beltrones, mandó fragmentar el estado para obtener el triunfo de López Nogales y entregó al PRD todo el sur de Sonora.

El Morroño Llano, apadrinó a César Lizárraga y Lorenzo De Cima, en sus aspiraciones de gobernar el municipio y nadie dijo nada, como en su tiempo Julio Luebbert Duarte, lo hizo con Sara Valle y Bernardino Cruz Rivas. Entonces, fue visto como algo políticamente correcto.

En 2015 Otto Claussen, negoció con Roberto Dagnino, la plaza y ahora amenaza con una nueva postulación.

Por eso, que el Toño renuncie al PRI, para irse a Acción Nacional en una estrategia que responde a los intereses del clan Bours y sus aliados como Ernesto “Borrego” Gándara, a quienes une su antibeltronismo, no es nada nuevo.

El futuro y estratégico corredor azul

A sabiendas de que el PVEM, no existe en Guaymas y de que es solo un membrete y por lo mismo no cuenta con aparato electoral alguno, es posible que toda esa estructura se pase al Frente del PAN-PRD-MC y de pasada desfonde al PRI en el municipio.

Esa jugada, fortalecería las expectativas de dicho frente de centro-derecha, metería en un aprieto al partido fundado por “El Turco” Plutarco Elías Calles, en su cuna y en un descuido llevaría a conformar un estratégico corredor azul con Guaymas, Empalme, Bácum, San Ignacio Río Muerto, Cajeme y Navojoa, lo que aunado con municipios actualmente en manos de Acción Nacional como Puerto Peñasco, Guaymas, Navojoa y Nogales y del PRD como Bácum, sería el acabose para el PRI rumbo a la sucesión en la gubernatura el 2021.

Y si en una de esas el PAN y sus aliados recuperan este año la capital Hermosillo, entonces si estaría puesto el último clavo del ataúd tricolor.

El principio del fin

En el éxito de esa estrategia serán vitales el desempeño de candidatos frentistas como Dalia Laguna López en la ciudad jardín, Lorenzo De Dima en Guaymas, el vaciamiento del PRI guaymense en poder del hoy expriísta y abandonado a su suerte por la gobernadora, la candidatura al senado del Toño y que el conflicto con el Yaqui Power, los lleve a la ruptura, habida cuenta de que el exgobernador Lalo Bours, declaró que no apoyará a la fórmula Sylvana Beltrones-Maloro Acosta, en un pleito más que cantado con el general del clan Ricardo Bours.

De darse un escenario tan catastrófico como el relatado, el PRI beltronista, que tiene como intendente al Chanate y el gobierno de Claudia Pavlovich, pasarían del apanicamiento que sufren a una terminación anticipada del sexenio, lo que implicaría en una segunda parte de ejercicio de gobierno muy complicada, que asumiría magnitudes apocalípticas tras un eventual triunfo de Morena y del Peje, cuyas preferencias van en aumento en la entidad.

“Si quieres matar al dragón de mil cabezas, pégale en el corazón, que las cabezas caerán solas”, filosofaba Kalimán, el hombre increíble, en aquellas revistas de historietas de las décadas de los 60´s y 70´s.

Esa parece ser la primera fase de la estrategia en marcha…