COLUMNA INVITADA

La Viña del Señor

Los mexicanos no quieren al PRI, ni al presidente Enrique Peña Nieto. Esa es la lectura que se desprende de múltiples encuestas y sondeos.

Mientras José Antonio Meade, recorre el país en una campaña sin priistas, al interior del partido sus grupos se están dando hasta con la cubeta.

Tecnócratas vs. políticos, es la cartelera que puede apreciarse a simple vista en las marquesinas tricolores y por eso vale oro la foto en Hermosillo del externo Meade abrazando y apachando a Manlio, vapuleado jefe de una camarilla priísta a punto del colapso, así como la candidatura al senado de su hija Sylvana, cuyo rumbo está por verse ante una dupla morenista de miedo como sería la conformada por la periodista Lily Téllez y un a punto de convencer Fernando “El Toro” Valenzuela.

De mal en peor

En 2012 el partido contaba con 21 gubernaturas y hoy llega a 14 más Chiapas que es del PVEM, su inseparable aliado. Ha perdido 24.9 millones de electores.

Este año, la tendencia entre los mexicanos es que quieren ver derrotado al PRI. La coartada de llamarlo “PRI ciudadano”, para traer votantes no ha cuajado ante la cauda de desatinos actos de corrupción de los hombres de gobierno que ha dado ese partido.

Sin pretender hacer una defensa a ultranza que para eso el instituto cuenta con 5 millones de militantes pero no con candidato presidencial propio, ni caer en la victimización, a un mes de precampañas se puede decir que el PRI, ha sido agraviado.

La imposición de José Antonio Meade, como aspirante a la candidatura presidencial, sin ser militante de ese partido, por el canciller Luis Videgaray, verdadero poder detrás del trono durante lo que va del sexenio peñista, es todo un agravio para la causa tricolor.

Así, de golpe y porrazo, el PRI, partido que fue instrumento de gobernabilidad por décadas, no pudo procesar la selección de uno de los suyos para defender los colores en el 2018 y hubo de reformar sus estatutos y documentos básicos para abrirle la puerta a un reconocido tecnócrata en detrimento de aquellos miembros del partido con amplia trayectoria política.

Y los primeros damnificados del pisotón presidencial fueron el exsecretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, el puntero en las encuestas dentro del PRI y favorito de los gobernadores tricolores y el expresidente del CEN Manlio Fabio Beltrones Rivera, un personaje al que se pretende acalambrar para evitar su arribo al senado, a quien se considera un tipo muy peligroso por la amplia red de conexiones en que se mueve.

Los agraviados

Y aunque hacia afuera se ha pretendido vender un rostro de unidad, al interior se sabe que la precampaña del itamista fracasa, pues Meade no levanta y se rumora su posible sustitución. En La Paz tuvo un mitin de 26 acarreados o algo por ahí.

El recibimiento con bombo y platillo de los expanistas Javier Lozano y Julio Di Bella, un operador de Josefina Vásquez Mota, y quienes llegando llegando amarraron hueso en el soberbio equipo de campaña que coordina Aurelio Nuño, encabritó a más de tres priístas.

Quienes se sienten agraviados por el gobierno de Peña y su círculo cercano no se han cruzado de brazos: Miguel Ángel Osorio Chong, sigue operando en contra, toda vez que la Familia Real de Hidalgo, socia del grupo Atlacomulco en 2012 se siente desplazada por el clan itamista de Luis Videgaray y Pepe Meade y sus aliados Nuño y Enrique Ochoa Reza, todos hermanados por su nula identificación priísta.

Al Chino, incluso, le cargan el muertito de haber desactivado a Beltrones con el “affaire Chihuahua” y el desvío de recursos al PRI durante el gobierno de César Duarte en 2015 y 2016. Tales señalamientos amén de haber arrinconado al presidente Peña y golpeado a Videgaray, frenan en ascenso de Manlio al senado, de donde podría ejercer como vicepresidente sin cartera como lo hizo con Felipe Calderón.

Los gobernadores priístas allegados a Osorio y quienes apostaban por su candidatura, también juegan sin decirlo su rol en la trama y se niegan a soltar apoyos a la precampaña de la exaplanadora. La huelga de brazos caídos como en 2006 cuando dejaron solo a Roberto Madrazo va.

La alianza del PES con Morena, provocó un sismo en Los Pinos, ante el significado de ese acercamiento. No es gratuito que en Hidalgo seis mil perredistas se hayan pasado al partido del Peje. “Hay que saber interpretar los signos”, reza la máxima bíblica.

La profesora Elba Esther Gordillo, achaca a Videgaray y Nuño su encarcelamiento para que no estorbara en la implementación de la fracasada reforma educativa. Por eso familiares cercanos a “la maestra”, como su nieto René Fujiwara Montelongo y su yerno Fernando González, exsubsecretario de la SEP con Calderón y operador gordillista, están con AMLO.

El exdirigente del SNTE, sindicato del que todavía maneja una parte la teacher, Rafael Ochoa Guzmán, maneja las Redes Sociales Progresistas en favor del tabasqueño, y mismas que en Sonora promueve el regidor y expresidente del PANAL Manuel Madero y que aunadas a la Red Magisterial que existe al interior de la Sección 22 de la CNTE, van por la cabeza de Juan Díaz de la Torre, a quien consideran un traidor.

En Chiapas la imposición de Nuño y Ochoa Reza, amafiados con “El Nuño Verde” José Emilio González, el dueño del PVEM, de la precandiatura de Roberto Albores a la gubernatura, pasando por alto las objeciones del gobernador Manuel Velasco, hizo estallar en añicos la alianza PRI-Verde. 14 de sus 16 diputados en el Congreso chiapaneco abandonaron al partido y pusieron a temblar la campaña de Meade, al representar esa entidad el octavo padrón de electores del país en cuanto a su número, algo como 3.5 millones.

Emilio Gamboa Patrón, uno de los pocos que le hablan al oído al presidente, no pudo imponer como candidato a la gubernatura de Yucatán a su hijo y eso no le cayó nada bien al “bróker”.

La llegada a la secretaría de Gobernación de un activo de Atlacomulco como Alfonso Navarrete Prida, pasó la escoba en la dependencia, pero no ha sido capaz de neutralizar los daños en apoyo de la precampaña del oficialismo que se desquebraja.

Lo cierto es que los priístas están dejando al garete al candidato de Peña.

Marca devaluada

A nivel nacional y a nivel local, muchos priístas, no han sido fieles con su marca a la que ven como mera franquicia.

En 2006 algunos gobernadores y líderes tricolores apoyaron a Felipe Calderón como Eduardo Bours, Rafael Moreno Valle y Elba Esther Gordillo, como luego en 2009 lo hicieron con Guillermo Padrés tanto Ernesto “Borrego” Gándara y Carlos “Bebo” Zataráin.

Otto Claussen en 2015 negoció con Roberto Dagnino, la entrega de la plaza al PAN, luego de haber gobernado sin los priístas.

Por eso no debe de extrañar que detrás de la precandidatura de “El Güero” Roberto Romero Guerrero de Movimiento Ciudadano en Empalme, esté el alcalde Carlos Enrique Gómez Cota “El Kiriki”, por eso tal vez decidieron entregar la candidatura a la alcaldía al profe “Trini” Mendoza del PVEM.

En Guaymas, la gobernadora Claudia Pavlovich, ante lo devaluada de la marca PRI y para no “pelearse” con los Claussen, quienes controlan al partido a través de Jimena Jaramillo, abrió el juego al Partido del Tucán, en tanto el proyecto maquilero de Félix Tonella Luken, Luis Felipe Seldner, Javier Gándara y Marco Antonio “Morroño” Llano, que encarna la diputada Susana Corella, sigue en curso.

El fantasma de la Corriente Democrática

Quizá el impacto de la inconformidad priísta no tenga la resonancia pública como el de la Corriente Democrática de 1987, pero de que podría resultar letal ante un PRI que pelea al Frente conformado por el PAN-PRD-MC arrancar la campaña en segundo lugar.

Y si bien es cierto luego de la agitada elección de 1988 Carlos Salinas y Cuauhtémoc Cárdenas se reunieron en privado libro “La Herencia” de Jorge Castañeda, para calmar los ánimos y evitar el desbordamiento de las pasiones, el PRI inició su declinación histórica en esos comicios, crisis que se ahondó en 1994 con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, hasta cerrar el ciclo abierto con su fundación en 1929 por el general Plutarco Elías Calles llevando por primera vez como candidato presidencial a un no militante.

“Si mi padre reviviera el día de hoy, de tristeza al ver a su partido, probablemente volvería a morir”, afirmó Donaldo junior, quien busca una candidatura a diputado local por el partido naranja de Dante Delgado.

O sea, tanto nadar en lo hondo, para ahogarse en la orilla, dice un adagio marinero.