COLUMNA INVITADA

La Viña del Señor

Hoy que el Ayuntamiento empalmense que preside Enrique Gómez Cota, “El Kirikí”, se encuentra en quiebra, que  Mariano “Pichel” Michel, el actual tesorero no da con bola y “El Pepeven” José Luis Dumas, Contralor del municipio, anda a la caza del extesorero Manuel Orduño, para que devuelva lo que dicen que se llevó,  el programa cultural que año con año mejoraba en calidad dedicado a la memoria de don Hilario Sánchez Rubio, el músico-poeta de la ciudad rielera, se redujo a casi nada.

Y es que el alcalde de Empalme está en aprietos financieros producto del mal manejo de los recursos. Gómez Cota es hoy en día el prietito negro del PRI sonorense .

Esta vez, el festival Hisar estaba programado del 27 al 29 de octubre en su natal Empalme y contemplaba la presentación de cantantes como Nicho Hinojosa, Fernando Delgadillo y el grupo Los 'Angeles Negros, entre otros, así como diversos eventos culturales y pláticas en instituciones educativas sobre su trayectoria.

Hoy el alcalde anunció que no hay lana y que como hay cosas más importantes que la cultura, si habrá festival HISAR pero muy austero. La lana ya la gastaron en cosas más importantes y no alcanzó para la cultura. No alcanzó para un digno festival Hilario Sánchez.

Pero en fin, por lo que en su momento fue perseguido, acosado y vapuleado, hoy es celebrado don Lalo, en el terruño de sus amores y fuente de su inspiración, como la pieza de su creación, el excelentemente logrado y reconocido corrido “¡Viva Empalme!”, símbolo y recreación de la ciudad de los trenes.

Empalme, ha sido cuna de grandes personalidades del deporte, la cultura, la empresa, la ciencia y la política. Los beisbolistas Rony Camacho y Pilo Gaspar; los campeones mundiales de boxeo Hernán Tyson Márquez y José Luis Castillo, quien en sus tiempos de gloria derrotó a Floyd Joy Mayweather, Jr. apodado Money; el politólogo Juan Poom Medina, académico del Colegio de Sonora o como el doctor en antropología cultural e investigador del CIAD de talla internacional, nacido en Guaymas, pero creado en la Ciudad Jardín Guillermo Núñez. Por mencionar algunos.

Su compadre “El Noberri” Heriberto Lizárraga, exalcalde, exdirector de Comunicación Social del gobierno del estado, exlegislador y concesionario de las radios XEDR y XEDR, dispuso de su consejo y asesoría infinidad de veces. Su otro compadre, el desaparecido periodista Diego Gastón Matus Félix, autor de la columna Nombres, siempre lo estuvo en alta estima.

Intelectual completo

Pero de entre ellos destaca Hilario Sánchez, sindicalista, luchador por la causa de los obreros hombro a hombro con Demetrio Vallejo y Valentín Campa, quienes terminaron encarcelados; hombre de izquierda, pero no fanático; músico, compositor, escritor de cuento y poesía y cantante del do de pecho.

Y si lo anterior no bastara para revestir de aventura –que raya en leyenda-- su aura, sin ser jamás un aventurero, fue un perseguido por sus actividades en el gremio ferrocarrilero y vivió a salto de mata para proteger su vida, en aquellos álgidos tiempos de la lucha de los hombres del riel a mediados del siglo pasado.

En sus textos contenidos en su poemario “El Pretexto”, hizo profesión de temas como el amor a la mujer y a los hijos, las luchas reivindicatorias, al derecho de huelga y denunció vicios.

Profundo conocedor de la naturaleza humana analizó comportamientos bajo la herramienta de la literatura, en la cual incursionó en sus dos tomos de cuentos: “Como escribir un cuento de puro cuento”.

En sus composiciones musicales y en la ejecución del bel canto alcanzó una maestría inigualable. Quienes lo oyeron cantar pueden dar fe de ello.

Sensible hasta la indignación

Hilario, como toda gente que se aprecie de ser intelectual en serio, conoció a fondo acontecimientos históricos como la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro y Ernesto “Ché” Guevara y se indignó por el artero golpe de estado en Chile en el 73 de Augusto Pinochet al presidente Salvador Allende. Por cierto, en alguno de sus poemas calificó de “perro” al militar golpista.

Su espíritu rebelde lo llevó a interactuar con lo más granado de la izquierda y la intelectualidad de su tiempo: Demetrio Vallejo, Heberto Castillo, el joven Cuauhtémoc Cárdenas, etc.

No faltó quien picado por el virus de la grilla e iniciaba carrera en la política, recurrió a su consejo. A todos oyó y atendió don Lalo, siempre con los pies en la tierra y mirando más allá del horizonte.

En el café Colón de María Becerra en el mercado municipal José María Yáñez, se aparecía casi a diario y la tertulia tomaba otro nivel. En sus mesas intercambió opiniones y anécdotas con Federico “Lico” Torres; Héctor Molina, con quien no pocas veces tocó la guitarra allá en su casa de la Calle Ancha; “El Chapito” Flores; el abogado Rubén Zúñiga Flores; Enrique Murillo y una larga lista de parroquianos asiduos cafeceros, incluyendo a bastantes periodistas, como Diego Matus, Javier Velásquez Peña, Carlos Razcón, Pánfilo Barrera, Lupito Barrera o Roberto Bojórquez, que muchas veces sacaron la nota de esas charlas entre las tazas de líquido aromático.

La verdad, es que don Hilario, con su talento y el respeto que profesaba hacia los demás se ganó la estima y admiración de quienes lo conocieron.

         Aí sigua, don Hilario…