COLUMNA INVITADA

La Viña del Señor

Pasado el susto, los sobresaltos y la movida de tapete del sismo, la real politik impone sus rudas reglas escritas y no escritas. Los partidos políticos se olvidaron de su altruismo y las batallas internas para elegir candidatos se aceleran, a la par que las estrategias orientadas para desbarrancar o hacer el mayor daño posible en los enemigos.

La confesión en tribuna del secretario de Hacienda José Antonio Meade y uno de los más serio aspirantes a la candidatura presidencial del PRI, de haber votado en 2012 por Peña Nieto, cuando fungía en la misma cartera en el gobierno de Felipe Calderón, pegó fuerte en aquellos panistas que lo miraban con simpatías. La pifia de los diputados tricolores de conformar una comisión legislativa para investigar a Ricardo Anaya, podría revertírseles. Dicha decisión fue vista como una medida desesperada para remontar su caída en las encuestas con cualquiera de los precas que se manejan y que participaron en la pasarela de Mazatlán: Osorio Chong, Nuño, Meade y Narro.

En Morena, su jefe, es decir AMLO, se hizo cargo personal respecto de los señalamientos en la delegación de Tlalpan por las irregularidades del Colegio Rébsamen, en donde aparece involucrada Clara Sheinbaum, que junto al caso caliente de la delegación de Tláhuac destapado tras el abatimiento de “El Ojos”, el capo que la controlaba y el diferendo con Ricardo Monreal, quien también aparece embarrado en cuestiones de permisos de construcción, falta de supervisión y asuntos de protección civil en la delegación que gobierna, pudieran ser letales para las pretensiones pejistas, habida cuenta que a partir del sismo del 85, el grupo de René Bejarano y Dolores Padierna, emergió como una fuerza política de la mano de Manuel Camacho Solís, quien les dio juego al controlar la entrega de viviendas, misma corriente de izquierda que se consolidó en 1987 con el movimiento universitario del CEU y en 1988 con el Frente Democrático Nacional y posteriormente se afianzó con el PRD, partido que no ha soltado el poder desde 1997.

 

En el PAN el horno no está para bollos

El Partido Acción Nacional, aquel fundado para hacer contrapeso al cardenismo y que fue ejemplo de oposición moral al régimen priísta hegémonico, que por setenta años monopolizó el poder político, sufre una de sus más fuertes crisis desde 1976.

Ese año Acción Nacional, por diferencias internas no tuvo capacidad para presentar candidato a la presidencia de la república. Salvador Rosas Magallón, en ese entonces disputó la candidatura a Pablo Emilio Madero, no alcanzando ninguno el 80% de los votos de apoyo requerido para alcanzar la candidatura. Madero, obtuvo el 72.9%, lo que lo dejó fuera de la jugada y al PAN de paso.

De los neopanistas al Frente del Joven Maravilla

A partir de 1982 con la nacionalización de los bancos, acción que provocó malestar en amplios sectores de la burguesía mexicana y en 1986 con la elección de Chihuahua, el partido blanquiazul inició su carrera de ascenso al poder. Y aunque a Pancho Barrio, le fue arrebató el triunfo en la gubernatura, el PAN se vio nutrido por personajes ligados a la vida empresarial desencantados con el sistema, a los que se conoció como neopanistas.

La campaña electoral de 1988 con Manuel “Maquío” Clouthier, como su candidato marcó una nueva época e imprimió un empuje nunca visto al partido, que para 1989 obtuvo el primer triunfo en una gubernatura, la de Baja California con Ernesto Ruffo Appel, inaugurándose la época de las llamadas “concertacesiones”, en gobierno de Carlos Salinas. En todo ese período los jefes reales del PAN, tras la muerte del Maquío, fueron Diego Fernández de Cevallos y Carlos Castillo Peraza, mentor de Felipe Calderón y su señora, quienes apoyaron el proyecto neoliberal salinista. Ese alejamiento de los postulados originales hizo que el Foro Doctrinario y Democrático que lideraba Jesús González Schmall abandonara el partido.

En 2000 Acción Nacional obtuvo la presidencia de la república y en 2006 repitió en el cargo.

Para 2010, el PAN aliado con el PRD obtuvo varias gubernaturas: Sinaloa, Oaxaca y Puebla. Antes ya había obtenido en una coalición variopinta Nayarit y Chiapas. Y en 2016, obtuvo contundentes triunfos en Tamaulipas, Quintana Roo, Puebla y Veracruz, pero en 2017 no pudo imponerse en Coahuila y Estado de México, pero sí en Nayarit.

En lo interno, el partido durante el mandato de Felipe Calderón, fue manejado a su antojo. Llegado a la presidencia hizo a un lado a Manuel Espino y a Santiago Creel, a quien destituyó de la coordinación de los diputados azules. A ambos les pesó su filiación foxista.

Actualmente, Fox y Calderón, quienes no pudieron imponer sucesor, el primero a Creel y el segundo a Ernesto Cordero, están fuera del partido y han operado en su contra, pues en 2012, los dos apoyaron a Enrique Peña Nieto.

Calderón, en su momento manejó la vida interna del PAN a su antojo. Impuso como dirigentes a Germán Martínez y a César Nava y apoyó a Gustavo Madero, maestro y mentor de Ricardo Anaya, quien finalmente lo hizo a un lado.

Hoy el Cerillo, con el control total de la estructura partidista y siendo uno de los principales apoyadores de la creatura de Luis Videgaray, el Pacto por México, junto a Los Chuchos, logró conformar una Frente electoral con el PRD y Movimiento Ciudadano, uno, es un partido que apenas sobrevive y el otro con presencia regional.

Los enemigos: Un Cerillo a apagar

Sin embargo el Joven Maravilla abrió un abanico de enemigos de cuidado que lo quieren acabar: Rafael Moreno Valle, quien operó en contra de Josefina Vázquez Mota en el Estado de México y exige selección abierta para escoger candidato en el Frente; el gobernador Francisco Domínguez, a quien se señala como el filtrador de la información sobre sus bienes al periódico El Universal; Gustavo Madero, quien le heredó el puesto de dirigente panista y a quien traicionó; Felipe Calderón y su grupo, por el tema de la candidatura presidencial; el PRI que dirige Enrique Ochoa Reza, quien ha enfilado sus baterías a cuestionar su patrimonio y Enrique Peña Nieto, con quien rompió su pacto de apoyar de facto a Alfredo de Mazo en la elección mexiquense y el asunto del fiscal carnal. De ahí que AMLO, solo observe como se destrozan los antiguos aliados, mientras el gobierno peñaniestista inicia la caza de Anaya.

El cerebro detrás del Frente

Adolfo Oribe, quien fue fundador en 1968 y dirigente de Política Popular y de Línea Proletaria durante veinte años, ambas de la línea maoísta. Fue fundador de la Unión de Ejidos Fuerza y Progreso de Chiapas en 1977, y asesor de la Coalición de Ejidos Colectivos de los Valles del Yaqui y Mayo en Sonora en 1980 y en 1990 fue asesor del Programa Solidaridad en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; secretario técnico de los gabinetes de Desarrollo Social, Desarrollo Agropecuario y de Chiapas en el sexenio de Ernesto Zedillo de 1994 a 1998; Coordinador de Asesores del Titular de la Secretaría de Gobernación de 1998 a 1999 con Francisco Labastida y Presidente de la Fundación Colosio de 1999 a 2000 y que fue secretario de Desarrollo Agropecuario durante el sexenio de Arturo Montiel de 2000 a 2002 y últimamente asesor de Alejandra Barrales en el PRD, es el gurú del Frente partidista y sostiene que por el momento dicha entidad no se ha apartado del neoliberalismo.

Según quien fuera diputado del PT, al Frente le falta lo Ciudadano y lo por México. O sea bastantito.

¡¡Lástima Margarita!!

Al cancelársele las posibilidades a Margarita Zavala, a quien Carlos Salinas respalda, de ser candidata presidencial del Frente Ciudadano por México, optó por buscar serlo de forma independiente por fuera del PAN.

Acorralada, dejó treinta años de militancia. Los otros dos signantes de la misiva que exigía elección abierta para definir al abanderado frentista, Moreno Valle y Silvano Aureoles, prendieron los focos rojos ante el efecto Margarita.

Algunas voces perredistas llaman a poner atención ante las actitudes de Anaya y piden no entregar un cheque en blanco al Joven Maravilla, a quien muchos ven como una reedición del Roberto Madrazo del 2006, quien desde la presidencia del PRI, se apoderó de la candidatura presidencial y cuyo aferre mandó a un vergonzoso tercer lugar al partido en esa elección.

La defección de la señora Calderón, mete dudas sobre el liderazgo de Anaya, el cual califica como propriísta, exhibe el manejo de los dirigentes partidistas y el juego de los posibles candidateables, además de que mete presión sobre los posibles candidatos independientes.

El odio y el rechazo de algunos sectores panistas en contra de Calderón, ha pegado en su señora, a quien el senador Ernesto Ruffo, definió como “la pus del partido”. Según los frentistas la salida de doña Margara no les hizo ni cosquillas.                                    

Afirman los que saben, que el PAN sin Margarita no es el mismo, ni Margarita sin el partido vale electoralmente igual. Los senadores panistas “rebeldes” con Ernesto Cordero y Javier Lozano, al frente juran que van a dar la lucha interna por rescatar al instituto político.

José María “Chema” Martínez, senador panista por Jalisco calificó al Frente como el Frente Inmobiliario por México, con eso de las propiedades de sus líderes, a quienes según Calderón, les salen más propiedades que el nopal.

Panistas de izquierda y de derecha

En Sonora, desde 1985 en que fue bloqueada la candidatura del Pelón Adalberto Rosas, no se ha había dado una confrontación en las filas panistas. En 1997 una nueva camada empresarial con Jorge Valencia, llegó al partido y a los cargos públicos. Guillermo Padrés, en 2009, logró imponerse sobre Florencio Chito Díaz, como su candidato con todas las artimañas y realizó una administración de altibajos, de tal calibre que tiene al padrecismo en desbandada y al jefe del New Son, en el bote. Durante su gobierno, la disidencia panista fue representada por David Figueroa, coordinador del movimiento que promueve a la exprimera dama Margarita Zavala y uno de los escasos panistas que se salvó de la quema que inició el gobierno claudillero.

La batalla por alcanzar la dirigencia estatal del PAN, dejó como saldo el roce interno entre los grupos de apoyo de David Galván, candidato de Damián Zepeda, a la sazón secretario general del CEN blanquiazul y el exsecretario general del partido en el estado con Juan Valencia Adrián Espinoza, empujado por el equipo de Rafael Moreno Valle, de quien coordina su precandidatura en la entidad y a quien según reportes, han visto acercándose misteriosamente a Morena.

El diferendo azul derivados del secuestro del PAN estatal por parte del grupo anayista ya hizo salir de las filas del partido a Gustavo de Unanue, en tanto “los margaritos” sonorenses, liderados por Javier Gándara y David Figueroa, no han abierto la boca. Rosario Quintero, uno de los liderazgos blanquiazules más fuertes en el sur del estado se pasó a Morena ante el despotismo del alcalde Raúl Silva Vela.

Panistas enfrentados: Volver al futuro

En Guaymas, durante el mandato de Lorenzo De Cima, surgió el grupo de los 40´s, una manifestación de panistas disidentes a la dirigencia de David Kiamy en el PAN local. Dicho grupo apoyó a Adrián Espinoza cuando buscó la presidencia del Comité Directivo Estatal y actualmente se ha plegado a una prematura y muy anunciada precandidatura de Francisco Bueno Ayub, quien desplazó a Manuel Villegas Rodríguez, de las preferencias de la contra panucha.

El affaire en que se vio envuelto Omar Nuñez Caravantes, cuando fungía como presidente de Acción Nacional en el puerto, amenaza con revivir cuando Francisco López Lucero, ha ganado un amparo que lo tiene con un pie fuera del Cereso.

El tema de su privación ilegal de la libertad por espinoso, pudiera traer consecuencias en varios de los involucrados en esa trama y golpea directamente las aspiraciones del diputado Manuel Villegas, quien sueña con ser candidato a la alcaldía con los colores del PAN. Está tan flaca la caballada, que Villegas, la piensa agarrar fácil.

En 2015, sendo expediente penal (del que deriva el amparo 115/2017 interpuesto por el Panchito), fue a parar por manos interesadas en poder del candidato a la gubernatura Javier Gándara Magaña. Dicen los enterados que eso le costó la candidatura a la alcaldía al Villeguitas, ya prometida por el mismo Memo Padrés.

Damnificados de ese affaire, que hizo perder la tierra un tiempo a Eduardo Gaxiola, cuando fungía como particular de Otto Claussen, resultan Manuel Villegas, por obvias razones de haber sido el instigador del hecho y quien juró protección a los involucrados y el Paco Bueno, quien desde la otra esquina apoyó con todo a su compadre Omar Núñez y hoy uno de sus principales impulsores de su candidatura a la alcaldía al lado de Carlos Dueñas, Javier Peralta, Víctor “Moño” Flores y demás integrantes del grupo de los 40´s.

Los NiNis de la grilla: sectarios y enfermos de poder

En el puerto sus especímenes de la grilla más conocidos se han empezado a reunir con mira en las pizcas vendieras. A muchos se les queman las habas por figurar y hasta en un descuido de dar el madruguete.

Enrolados en su política de café las cabezas del Frente “Ciudadano” se andan moviendo la cola y ya se juntaron Santiago Samaniego Rebollo del PAN, José López González del PRD –quien como parte de Nueva Izquierda en 2015 se opuso a la alianza con Acción Nacional-- y los emecistas Marcos “Cachorro” Ulloa y Sergio García, aunque a decir verdad, desde hace rato todos conviven bajo la férula del alcalde Lorenzo De Cima, de cuya administración sacan raja. Del mecenas de ese grupo todavía no se sabe nada, aunque al Flaco José ramón Uribe, se le ha visto muy pegado a los emecistas.

Al Santy, los propios panuchos en reunión con el secretario general adjunto del PAN estatal la semana pasada le cuestionaron su falta de trabajo político, pues desde su arribo al cargo se ha dedicado a nadar de a muertito y a su labor de prestamista. Se cree el Ricardo Anaya, del comité municipal, añadieron.

Allá por el restaurant Takikos, en un encuentro digno de un tarrayazo se vieron las caras Rodolfo López Cosío, Nacho “Mataperros” Velarde, Pancho Villaflor, Roodolfo “El Pipas” Palafox, a quien ya catafixió el Fofo Lizárraga por Sara Valle, aunque desde el estatal petista quieren a Lina Bueno de candidata a la alcaldía.

Por rumbos del PRI, los ottistas imponen su ley y ven a todo mundo como rivales. Eso ya trae encaboronado al Morroño. Al destituido integrante de la Comisión de Procesos Internos Gabriel Davis Santoyo, Jimena Jaramillo, quien recibe línea directa del Kikí Claussen, lo llamó para decirle que no era el dueño del partido. “¿Pero si what?”, se quedó de a seis el Davis. No saben que están de paso y que durante todo el tiempo que el tricolor fue manejado por Susana Corella y Manuel Ibarra, estuvo abandonado. Su error fatal será la soberbia y el desprecio a la militancia, esa que ignoró Otto Claussen, durante su gobierno. Prianistas como Carlos “Bebo” Zataraín, no se definen.

Jaime Moreno Berry, el dueño del PT en la entidad, destapó a Sara Valle, como su candidata a la alcaldía. El hecho no cimbró al puerto como se esperaba, pero sí alborotó la oposición en Morena.

Y es que con ese padrino político, más los leperazos que ya trae la ex alcaldesa no le auguran buen futuro a Morena. Por algo los morenistas no la quieren. Ya saben quiénes la pilotean.

Y ni modo, con estas mulas hay que arar… ¿Deveras, no hay otros?