COLUMNA INVITADA

El sismo era inevitable, pero sí pudo ahorrarse mucho de su secuela de horror y muerte. Hoy eso se sabe.

Y uno de los damnificados del temblor resultó el sistema político mexicano y ahora todos partidos buscan adjudicarse la reducción en materia de financiamiento para las campañas para quedar bien.

Para el mexicano enano, escribió Oscar Monroy Rivera, la filantropía constituye “un negocio de alto impacto”.

La tremenda propuesta electoral del PRI

La propuesta del PRI de eliminar el financiamiento público a los partidos políticos y quitar a los candidatos plurinominales, ha sido tomada con reservas por todo mundo, grillos y no tan grillos. 

El argumento de que con esas medidas se ahorraría una millonada también, por aquello de que el gobierno federal sería el encargado de asignar dichos recursos con criterio electoral.  La urgencia con que fue presentada incrementó las sospechas.

Los priístas se pudieron más radicales que el diputado jalisciense Pedro Kumamoto.  Se les fue la mano a los tricolores.

Y es que ambas propuestas eran viejas demandas de varios sectores sociales y políticos y siempre habían sido desdeñadas por una clase política prepotente y monopolizadora del poder.

Ahora que Enrique Ochoa Reza, quien no mueve un dedo, sin la autorización de su jefe real, el presidente Peña, hizo llegar a la Cámara Baja, dicha propuesta, más de tres pararon orejas, pues ven jiribilla en la misma.

La engañosa petición de reforma constitucional no incluyó eliminar la reelección de diputados, senadores y demás. Su buena onda no dio para eso.

Quienes se oponían a limitar el financiamiento a los partidos con dinero del erario, sostenían que eso era para evitar la entrada de recursos de procedencia dudosa al sostenimiento de sus candidatos o de que los partidos pudieran convertirse en instrumentos de grupos de poder económico. En la elección del Estado de México de este año, quedó demostrado que tal tesis no aplica.

En el caso de los pluris, dicha figura fue introducida con la Reforma Política de 1977 promovida por Jesús Reyes Heroles, para conceder representatividad con voz y voto a las fuerzas minoritarias, que como el Partido Comunista Mexicano, se encontraba al margen de la ley y para despresurizar al sistema político de partido hegemónico asediado por los grupos clandestinos de la guerrilla urbana y rural, como la Liga Comunista 23 de Septiembre.

El fin justifica los medios

Ambas figuras, que en su momento tuvieron una utilidad política práctica, terminaron por su uso abusivo, desprestigiadas y carentes de legitimidad, pues los partidos dejaron de tener la representatividad real de la sociedad y los pluris apabullados con el chapulineo.

Por principio, se supone que una vez iniciado el año electoral el pasado 8 de septiembre, no se pueden hacer reformas al marco comicial, lo cual supondría que de aprobarse la propuesta tricolor, no aplicará para el 2018.

En segundo lugar, que al eliminarse el dinero público a los partidos, estos tendrían que buscar otras fuentes de financiamiento. La chiquillada, sería la más afectada de aprobarse dicha reforma. Morena, por ser un partido nuevo, se las vería complicadas con la misma. Igual pasaría con los candidatos independientes. La propuesta del diputado sin partido  Pedro Kumamoto, por limitada quedó rebasada.

El PRI cuenta con la gran bolsa del gobierno federal y bastantes gobiernos estatales. Los frentistas PAN y PRD, cuentan con las tesorerías de varios estados. Movimiento Ciudadano, con la de Guadalajara. Tienen de donde echar mano.

De ahí que suene raro tanta filantropía por parte de los partidos y su competencia por desprenderse de sus prerrogativas, una vez demostrada la fuerza social derivada de la devastación que dejó el temblor.  

El gigante dormido: la generación X presente

El sismo logró despertar a ese gigante dormido que era el país y ante el cual su clase política, atrapada con los dedos detrás de la puerta, no encuentra como congraciarse.

Esos cientos que salieron a las calles a apoyar ante la emergencia, con las redes sociales como instrumento, entre los que destacan los llamados millenianns, a quienes se consideraba una generación perdida y apática, han sido toda una revelación política. Miembros de otras generaciones identificadas para fines mercadológicos como Z (1995-2017), Y (1982-1994), X (1965-1981) y baby bomers (1945-1964), también salieron a ayudar.

Como aquellos indios que no existían para los colonizadores españoles y que nutrieron las filas del ejército libertador de Hidalgo o los campesinos harapientos que hicieron de la División del Norte el ejército revolucionario más grande que ha existido en Latinoamérica, o estudiantes del 68, o la sociedad civil del sismo del 85, o los chicos que en la campaña de 2012 salieron a flote con el #Yosoy132, la generación X en especial, hoy tiene pasmados y a punto del infarto a una clase política ineficiente e inoperante.

Cuál será su futuro, todavía está por verse. Que formas organizativas irán a tomar esa energía social es la gran incógnita. Cuál irá a hacer la tendencia a seguir, no se sabe, pero se sospecha, por su rechazo de entrada a los partidos y sus operadores, los políticos profesionales.

Sin liderazgo visible, este movimiento pudiera convertirse en una hidra de mil cabezas gracias a la tecnología o en compacto aparato que empuje la conciencia social a nivel nunca antes visto, sin la división que imperó entre los grupos revolucionarios o los liderazgos visibles fácilmente cooptables o neutralizables, como los de la independencia. Ni con la policía cibernética, podrán hallarse. Pegasus, el programa de espionaje del gobierno resulta una herramienta inservible para tal propósito. Puro dinero tirado a la basura.

 

Dialéctica del hartazgo social

 

El Movimiento No al Gasolinazo, de principios de año contra la liberación de los precios de los hidrocarburos, fue el antecedente más inmediato de lo que hoy estamos viendo.

Poco antes, las movilizaciones de maestros en contra de la Reforma Educativa y la matanza de Nochixtlán en 2016, expusieron la cara más represiva del régimen. No se diga la desaparición de normalistas de Ayotzinapa, en 2014.

El sismo fue la puntilla del hartazgo social acumulado. Su impacto en la insuficiente institucionalidad del Estado Mexicano, podría traer un mejoramiento o una adecuación “de lo que no funcionó, “diría el clásico. Obligados están. Hay mucho que revisar.

El rechazo a todo lo que huela a autoridad se hizo presente en las diversas zonas del desastre: Aurelio Nuño, como otra estrella del Canal de las Estrellas, trató de apuntalarse con el montado show de Frida Sofía; Miguel Angel Osorio Chong, fue abucheado y echado de una industria textil; a Peña Nieto, le exigieron que tomara y pala y se pusiera a chambear; en Morelos, la gente repartió despensas que el gobernador Graco Ramírez, buscaba usar con tintes electorales; en Xochimilco un delegado salió juido ante los reclamos y así por el estilo.

La famélica clase política guaymense

En temas más cercanos, el café San Enrique se está convirtiendo en el comedero político de moda.

En el negocio de Sergio García Rascón, se llevaron los primeros acercamientos entre los personeros de la izquierda en Guaymas, cuando algunos de los presentes ni siquiera sabían con qué se comía ese platillo. “¿Qué es la izquierda?”, preguntó Rooberto Palafox, preca petista.

Lola del Río, la mera jefa de Movimiento Ciudadano en Sonora, se reunió con sus huestes en el mismo lugar.

Y hace días, para rematar fue detectada una junta de izquierdosos locales. Compartieron la sal, el anfitrión Sergio García de Movimiento Ciudadano y su colega Gerardo Reyes, quien casi se anima en buscar la alcaldía; los miembros de Nueva Izquierda Clemente Rodríguez y José Guzmán López González y el miembro de la tribu de “Los Diablos”, Oliver Flores Bareño.

Extraoficialmente se sabe que la Lola se niega a ir unidos con el PAN en una reproducción del Frente Ciudadano por México convenido por Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, a nivel nacional, de ahí que se especule que su partido naranja podría caminar de la mano del PRD en 2018 en las elecciones locales, cuando fueron Los Chuchos, o mejor dicho Jesús Zambrano, quienes en 2015 hicieron la faena al PRI, cuando dinamitaron la alianza con Acción Nacional y fracturaron al partido con la salida del grupo de Guadalupe Curiel y Juan Manuel Avila, quienes se fueron a conformar el MAS.

En el puerto Movimiento Ciudadano es regenteado por los expriístas Sergio García y Marcos Ulloa, quienes bajita la mano mantienen nexos con la administración de Lorenzo De Cima. Sergio, es la carta fuerte de ese partido para la alcaldía.

Lo cierto, es que la izquierda, históricamente no ha sabido construir una propuesta viable de gobierno para Guaymas. A lo más que han llegado sus propuestas ha sido a constituir “El Gobierno de Ciudadanos”, con Sara Valle, un engendro sin pies, ni cabeza.

En la administración de Carlos Zataraín, los regidores perredistas hicieron bloque con el grupo de ediles priístas coordinados por Manuel Villegas para hacerle la vida imposible al Bebo, afianzándose dicha alianza en un descarado apoyo a la gestión del Toño Astiazarán y que en 2015 hizo posible que Víctor Marín fungiera como suplente del mismo Villegas, cuando buscó su candidatura a la diputación local.

Por eso no suena descabellado el rumor que “El Villeguitas”, podría ir por la reelección, llevando como suplente a Oliver. Quién sabe. O a la mejor el legislador se lanza como independiente. Todo puede suceder.

En tanto PT y Morena, se reparten candidaturas. Ahora se rumora que Lina Bueno, se rumora va por la candidatura a la alcaldía propuesta por el PT, mientras en la federal está amarrado Heriberto Aguilar.

Por rumbos de Acción Nacional, en reciente visita al puerto Francisco Bueno Ayub, defenestrado extesorero de la ciudad de Durango, aclaró paradas con el Lencho: “Si te vas a reelegir tienes mi apoyo, si no apóyame a mí”, le soltó a quemarropa el Paco.

Lo único cierto, es que la caballada para el 2018, luce famélica. Cuestión de esperar a que se acomoden las calabazas…

Ese enanismo, detectado por el maestro Monroy, en su libro “El Mexicano Enano, un mal de nuestro tiempo”, sigue vigente entre quienes se la dan de políticos.