POLÍTICA

En diversas circunstancias y épocas los guaymeses han debido optar por formas organización para enfrentar los desafíos del momento y lidiar con los caciquismos imperantes y asentados en la región.

Y aunque México, nunca ha sido una democracia, ni un Estado de Derecho de a de veras y el modelo de economía mixta fue sustituido por uno neoliberal, el rompimiento del tejido social se acrecentó con la guerra contra el narco y la crisis de los derechos humanos que la acompañó, lo que por un lado derivó en el surgimiento de las autodefensas y las policías comunitarias y  crímenes como Aguas Blancas, Acteal, Tlatlaya, Iguala y Nochixtlán.

        Transición y democracia: el despertar de la sociedad civil

         En los ochentas, cuando el PAN hacia sus pininos como oposición electoral en Chihuahua con el arribo de la camada de los neopanistas, que eran empresarios desencantados por la nacionalización bancaria de José López Portillo, autodenominado en sus memorias “Mis tiempos”, como el último presidente de la revolución, los movimientos sociales se articularon en Juntas o Asambleas y más ampliamente en Coordinadoras de masas, como la CONAMUP que aglutinaba al movimiento urbano-popular; la CNTE que agrupaba a la disidencia magisterial dentro del SNTE o la Coordinadora Nacional “Plan de Ayala”, la CNPA o en el D.F. a partir de la crisis que dejó el temblor de 1985 nacieron la Asamblea de Barrios y el Frente Popular Francisco Villa, mejor conocidos como los Panchos Villas.

         En 1981 la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo de Tehuantepec, la COCEI, ganó la elección municipal de Juchitán, quebrando la hegemonía del PRI por primera vez en Oaxaca. Ese resultado causó entonces asombro en todo el país.

         Sin que se haya logrado concretar la transición a la democracia, una figura de la que se habló profusamente en los noventas, a partir de la elección de 1988, el cambio de perfil del PRI, quien de partido hegemónico pasó a ser partido dominante, el fortalecimiento del PAN como oposición, a modo muchas veces, la fundación del PRD al fusionarse las corrientes procedentes de la izquierda socialista y el cardenismo proveniente del tricolor aglutinado en la Corriente Democrática de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y AMLO, la oxigenación del PRI con la malograda candidatura de Luis Donaldo Colosio, quien al final de sus días limó asperezas con Manuel Camacho, comisionado para la paz en Chipas y se prestaba a pactar con la izquierda cardenista y deshacerse del doctor Joseph Córdova Montoya, principal asesor de Salinas, hoy los partidos enfrentan una severa crisis de credibilidad y legitimidad.

 El toro por los cuernos: experiencia, frustración y esperanza

         La necesidad de tomar el toro por los cuernos le viene a los porteños por el desgano de las autoridades a cumplir con sus responsabilidades cívicas o porque se asumen los retos que los amenazan o porque el dominio caciquil imperante lo ha decidido, cuando dos familias reales, con un poderío económico descomunal, son las que han ejercido a veces en forma directa y en otras ocasiones detrás del trono, el poder en el municipio: El clan Zaragoza y la familia Luebbert. Veamos:

         Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando Javier Coello Trejo, el denominado “Fiscal de Hierro”, era subprocurador de la PGR y lideraba el grupo Tiburón, la violación de derechos humanos estaba a la orden del día, un grupo de ciudadanos creó la Comisión Regional de Derechos Humanos, con el abogado Lorenzo “Lencho” Ramos Félix y el profesor Antonio Torreblanca a la cabeza. La dichosa comisión se extinguió cuando los abogados Armando “El Pozole” Saucedo Monarque y Lorenzo Ramos, asumieron la secretaría y la asesoría jurídica del Concejo Municipal que gobernó de 1991 a 1994, al no reconocerse el triunfo de José Ramón Uribe Maytorena en la elección de ese año y dejar fuera al priísta Manuel Ibarra Legarreta, por órdenes directas del gobernador entrante Manlio Fabio Beltrones, mientras el profe Torreblanca, pasó a la dirección de Acción Cívica y Cultural de la comuna. Joserra, objeto de una oscura conjura, se sintió traicionado y terminó en una celda en el Cereso de San Germán.

         Poco antes, Salvador “Chava" Mendoza Martínez, fundó y dirigió el Comité Pro Defensa de los Derechos del Pescador para oponerse al férreo liderazgo del cacique pesquero Florentino López Tapia. Apoyado por legisladores del PARM como Cecilia Soto y Patricio Esteves, alborotaron la bitachera y en 1992 al aprobarse una nueva Ley de Pesca, se declaró la muerte del sector cooperativista al sacar de las especies reservadas al camarón. El objetivo ulterior de esa lucha siempre se sospechó fue acabar con el sector cooperativista.

         Para 1997 y debido a la crisis financiera de los bancos y sus enormes carteras vencidas, emergió una organización de deudores de la banca denominada “El Barzón”. En Guaymas, la dichosa agrupación fue liderada por la maestra del CET del Mar Sara Valle Dessens, quien ese año se lanzó a la justa electoral bajo las siglas del PRD alcanzando el triunfo en la alcaldía. En 1999, “El Gobierno de Ciudadanos”, fue desmantelado y revocado el mandato a la primera mujer que asumía las riendas del poder en el municipio. Detrás de Sara, estuvo la mano de Julio Luebbert para descarrilar a su archirrival político Marco Antonio Llano. Igual se dijo de Bernardino Cruz Rivas.

         A inicios del nuevo milenio, las fugas del drenaje anegaron el centro de la ciudad y Linda Cervantes y otras gentes de conciencia levantaron la bandera de poner freno a tan riesgosa situación, levantaron la voz y presionaron a la Coapaes.

         Después, ante el encarecimiento de las tarifas eléctricas surgió el movimiento “Vamos por Sonora”, que a nivel estatal dirigió la activista Norma Abril y en la región la turistera Catalina Ordaz Aguiar y Artemisa Lara de Cano, entonces oficial del Registro Civil.

         Otras menos vistosas fueron la organización de Luis Casillas Romo, Frente Jurídico de Derechos Humanos, A.C. o aquella denominada “Unión y Fuerza Guaymense” de Francisco “Pancho” Villaflor, que aglutinó a los usuarios de la CEA y la CFE y que utilizó para asustar con el petate del muerte para obtener dadivas.  

El caso de Antorcha Campesina, tiene un origen diferente, pues nació para defender a grupos de precaristas asentados en predios irregulares y contra cobros excesivos de la CFE. Al interior de la agrupación se ejerce el control familiar de los hermanos Horacio, Marbella y Audelio Sánchez Chavira y su exdirigente Martín Ruelas,  perdió la tierra al librarse orden de aprehensión en su contra. En la administración de Otto Claussen, colocaron a uno de los suyos en una regiduría: Malena Ortega.

         Organizaciones civiles como las mencionadas han contribuido a formar la conciencia social en el municipio y otras han sido instrumento para objetivos inconfesables o fueron vistas como un feudo de poder para acalambrar autoridades o como un nicho para obtener beneficios personales de sus dirigentes. Algunas desaparecieron cuando sus líderes en un claro oportunismo, pasaron a las posiciones de mando en el municipio, fueron cooptados, se vendieron a la autoridad en turno o cuando simplemente cumplieron con su objetivo económico.  

 La deseable organización social: ¿Grupo de presión u oclocracia?

         Como puede desprenderse de las experiencias relatadas, no nada fácil para la sociedad acceder a formas de organización que le garanticen una toma de conciencia o darse una estructura que le sea efectiva y que a la vez que garantice la participación, se convierta en un grupo de presión con capacidad de influir en la toma de decisiones.

         En la administración de Sara Valle, se llevaron a cabo asambleas populares con el objetivo de legitimar su desastroso mandato. No le funcionó y el Congreso del Estado, fundó la revocación de su mandato en que recurrió a formas de toma de decisiones fuera de la ley.

         El dilema siempre ha estado en conformar un grupo de presión con la fuerza suficiente como para impactar en las autoridades, sin caer en el gobierno de la muchedumbre, conocida como oclocracia, una de las formas según Aristóteles, en que puede degenerar la democracia.  

         Guillermo Ferrero, en su libro “El poder: los genios invisibles de la ciudad”, hizo referencia a todas las formas en que el poder legitima su mandato, entendiéndose esta que el acceso al mando debe realizarse por los canales y medios reconocidos y aceptados.

         El grupo de indignados porteños “NO al gasolinazo”, podría por la pluralidad que lo conforma, las simpatías que despierta y las experiencias personales de sus miembros, típica clase media (profesionistas, maestros de la CNTE, regidores del PT y MAS, miembros de la tribu yaqui, telefonistas, comerciantes, líderes sociales, etc.), a futuro convertirse en una fuerza ciudadana capaz de imponer la agenda del 2018. Al tiempo.

 La visión del Conde Montijo

         “Los problemas de Guaymas se arreglan con dos o tres funerales lujosos”, solía decir Rogelio Hugo Castro Montijo, “El Conde Montijo” y fundador del PIS, el Partido Imperialista Sonorense, en las mesas del desaparecido café Colón de María Becerra, ubicado en una de las esquinas del mercado José María Yáñez, en el puro centro del puerto.

         La anécdota al respecto de la rudeza del Conde, un personaje por demás extrovertido, que vestido con prendas de mujer recorría las calles del puerto, fue tomado por algunos como chistorete u ocurrencia brotada de su inquieta cabeza y por algún despistado como un verdadero chispazo.

         ¿Será?