POLÍTICA

Águeda Barojas Ontiveros

Hablar de mujeres en el poder es recordar como históricamente las mujeres han sido relegadas al ámbito de lo privado, negándoles el acceso a la esfera pública.

Evidentemente esta situación ha cambiado con el paso de los años, incluso de los siglos.

Paulatinamente les fue reconocida la personalidad jurídica y sus derechos políticos. No se puede negar que ha habido avances.

Mucha sangre corrió para que esto fuera posible y a pesar de estos avances la presencia de las mujeres en espacios de poder sigue siendo limitada y no solamente eso, sino también sigo siendo obstaculizada.

Cientos de mujeres en todo el mundo tuvieron que derribar muros, incluso morir en la lucha por la igualdad.

Precisamente en memoria de toda la sangre derramada a lo largo de los siglos, es que las mujeres que actualmente ostentan el poder deberían honrarlas.

Es vergonzoso cómo en la época actual muchas de ellas han denigrado el ejercicio del poder y la lucha por la igualdad que aún se sigue librando.

El caso más concreto es el de la alcaldesa de Guaymas, Sara Valle Dessens, quien siempre se vendió como una mujer progresista y de izquierda y terminó siendo una mujer que solapa la corrupción y el conflicto de intereses y/o nepotismo.

¿Cómo es vista Sara Valle? Es vista como una mujer que desde el poder ha hecho de la mentira y el cinismo, sus armas más poderosas.

Sara Valle no es una mujer empoderada. Es todo lo contario, es una mujer sometida. Antes como antes y ahora como ahora.

El empoderamiento de las mujeres es necesario para avanzar en la igualdad, no es suficiente lo que se realiza desde las instituciones.

Si Sara Valle Dessens fuera una mujer empoderada su cuñado Santiago Luna García, no se escondería entre sus faldas, ni ella se dejara utilizar.

Las mujeres de cuarta transformación defienden a los hombres

La alcaldesa de Guaymas no es una mujer empoderada y resulta ocioso que presuma que su gabinete está conformado por el 50 por ciento de mujeres.

El empoderamiento no se adquiere por deseo o voluntad, ni por decreto, ni se compra en el super.

La mujer empoderada es la que se vale por ella misma. Tiene una actitud firme ante sus decisiones, no permite que sea influenciada de forma negativa. Admite sus debilidades pero las convierte en fortalezas. La mujer empoderada se siente libre ante las adversidades.

¿Cómo logramos ser una mujer empoderada? No es cuestión de hacer o deshacer, es cuestión de un sentimiento, una autoestima alta.

Sara Valle Dessens sin su cuñado Santiago Luna García se siente perdida y pensar en su salida la perturba.

Cuando llegó al poder por segunda vez, quiso justificar el cargo de su cuñado diciendo que había muchos tiburones, es decir, que ella necesitaba de un hombre que la respaldara y cuidara.

Hace 22 años ese papel lo representó otra persona, hoy la figura masculina que encontró fue la de su cuñado, pero resulta, que como dijo el diputado local, Rodolfo Lizárraga, los cucos no van a la guerra.

Sara Valle lleva cinco meses y medio protegiendo a su cuñado, sin que este asome la cabeza.

La defensa que ha hecho de Santiago Luna García le ha generado perdida de credibilidad, pero eso a ella no le importa.

Santiago Luna ha sido un ingrato, la ha dejado morir sola. El tesorero se ha mantenido blindado, mientras su cuñada lo defiende hasta con los argumentos más infantiles que hay.

Los tiburones rondan a la alcaldesa y el cuñado como si nada.

 ¿Y los hombres de la 4T?

Pero el del Tesorero no ha sido el único caso, la alcaldesa de Guaymas no ha reparado tampoco en defender al director del Deporte, Bernardo Ibarra Velarde.

Ha sido muy evidente en entrevistas de radio y de banqueta cómo y sin que los reporteros pregunten directamente sobre él, siempre encuentra una justificación para los señalamientos que se le hacen.

Al igual que al administrador del Mercado, al del Deporte también le autorizó un incremento de sueldo, incluso mayor al del Síndico Procurador, Martín Ruelas Velderrain.

Los hombres de la 4T no tienen de que quejarse, para eso están las mujeres de este gobierno, para utilizarlas en su defensa.

Ni Bernardo Ibarra, ni Santiago Luna, ni Daniel Morales Pardini y menos el administrador del Mercado, Ulises Valenzuela, deben sentir preocuparse si algún día quieren sentarlos en el banquillo de los acusados, siempre encontraran una mujer que los defienda y de la cara por ellos.

No es que los hombres de este gobierno sean muy cobardes, es que las mujeres no están empoderadas, ni tienen dignidad.

El caso más patético fue el del administrador del Mercado Municipal, un hombre con malos antecedentes, que fue corrido en la administración de César Lizárraga y Lorenzo De Cima, que tiene además antecedentes de violencia intrafamiliar y esde todos conocido además, que en las elecciones ha participado con su grupo de choque en casillas electorales.

No es nuevo que el funcionario protegido por Sara Valle y la directora de Servicios Públicos ha sido detenido por golpear a su esposa.

Dos día después de que estalló el conflicto con locatarios del Mercado Municipal fue detenido por lo mismo, pero ahora, a diferencia de otros años, fue protegido.

Ha sido acusado de acoso sexual y laboral, incluso frente a Marisela Zatarain, una locataria del mercado le dijo que acosó a sus hijas. Es decir, a pesar de tanta evidencia, Sara Valle y Marisela Zatarain lo siguen defendiendo.

¿Pues qué tienen los hombres de la 4T para que una mujer los defienda a pesar de tanta evidencia en su contra?

¿Qué tienen las mujeres de la 4T que no les importa perder la dignidad por hombres cobardes?

Ulises Valenzuela se acobardó el pasado lunes cuando fue citado ante la Comisión de Servicios Públicos y no ingresó a la reunión hasta que llegó su jefa y defensora de oficio, Marisela Zataraín.

Son tan cobardes como el Contralor Municipal, Daniel Morales Pardini, quien a dos semanas de haber asumido el cargo de director de Seguridad Pública renunció.

Luego del homicidio de cinco policías municipales, el ahora Contralor dijo, más vale que digan aquí corrió que aquí murió.

Eso se pudiera entender, pero haber enviado en su lugar a dos empleadas de Contraloría a la pasada sesión de Cabildo, eso si es una canallada.

Los ediles de oposición pidieron, incluso por escrito, su presencia durante la sesión del pasado jueves.

El Contralor se escondió en las faldas de dos empleadas y de la alcaldesa Sara Valle y no se presentó a responder los cuestionamientos que seguramente le iban a realizar los regidores de oposición, así como uno de MORENA.

Una vez más pues, queda demostrado que en este gobierno las mujeres van por delante y no precisamente porque estén empoderadas, sino porque no tienen dignidad.

Ya es hora que la presidenta de Guaymas deje de solapar la cobardía de sus hombres y los obligue a dar la cara.