POLÍTICA

La Viña del Señor

No hay fecha que nos e cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague y a Sara Valle Dessens, el círculo empieza a cerrársele en una reedición del escenario que en abril de 1999 orilló a la revocación de su mandato como alcaldesa de Guaymas. Hoy parece que su karma la volvió a alcanzar.

Luego de unas vacaciones navideñas en donde ella y su círculo cercano hicieron ostentación de derroche y con un presupuesto en donde se aprobaron aumentos de sueldo para sus allegados, la cuesta de enero la regresó a la realidad con protestas al por mayor.

Su visión del ayuntamiento como botín quedó evidenciada al incluir en la nómina a familiares, amigos, compadres y cercanos, muy cercanos, por cierto.

Se le calentó el pandero a la alcaldesa

El incumplimiento al pago de prestaciones laborales y de su palabra con las viudas de los policías ejecutados en octubre pasado y el anuncio de que habrá 400 despedidos, incluyendo sindicalizados, fueron la gota que derramaron el vaso de gobernabilidad en el municipio y exhibió de cuerpo entero la incapacidad de quienes se desempeñan en los puestos de mando en el ayuntamiento. El SUTSAG alega que se le deben más de 4 millones de pesos en prestaciones.

Por arte de magia de la presión –como será de aquí pa´l real, por ser el idioma que entienden la alcaldesa desde su militancia en El Barzón— se hizo el milagro y a los policías se les pagaron 30 días de los 45 de aguinaldo, quedando pendientes 15.

A la toma de palacio del SUTSAG, respondió al caballazo, como es su estilo, enviándole a Rodolfo Barraza acompañado del Orteguita, Alfredo Ortega, en su función de notario público, una posición que logró como compensación gracias a arduas batallas primero como priísta y después como panista.

El estilo priísta de ejercer mando de la Valle

Si algún avispado lector ha detectado algo de las viejas formas priìstas de ejercer el mando entre los hombres y mujeres más conspicuos del saravallato, déjeme decirle que no está alucinando y los fantasmas del viejo partido están más presentes que nunca en ese engendro llamado Cuarta Transformación.

Con perdón de los priístas, que los ha habido cabales y magníficos –no te alegres Otto Claussen— en el manejo de la política porteña y han evitado que la sangre llegara al río o pelearon en su momento las causas populares, aunque también los hubo ladrones y cínicos por montones, nombres sobran, pero la comparación vale.

Iniciada en las lides de la grilla en el panismo cuando Felipe Rivadeneyra, presidió el Consejo Municipal, creado por Manlio Fabio Beltrones,para bloquear el legítimo triunfo en las urnas del Flaco José Ramón Uribe en 1991, luego pasó a las filas del PRD, partido que la desconoció como alcaldesa en 1999.

De ahí, figuró sin pena ni gloria como candidata a diversos cargos por el PT, hasta el año pasado en donde pegó el chicle y alcanzó de nuevo la alcaldía bajo el membrete formal de la coalición “Juntos Haremos Historia”, pero con el apoyo y padrinazgo real de personajes ambiciosos y figuras de pasado político muy cuestionado.

Los frentes abiertos del Saravallismo

Del 16 de septiembre hasta la fecha los frentes y conflictos han ido aumentando, a pesar del cobijo sin éxito que buscó en grupos empresariales y de la sociedad civil y ya se punteó con el SUTSAG, el cuerpo de bomberos y los policías municipales, por el retraso en el pago del aguinaldo, con MORENA, el diputado Rodolfo Lizárraga, las viudas de los policías ultimados el 4 de octubre en la Avenida Serdán y la lista de inconformes crece.

El anuncio de 400 trabajadores que serán lanzados al desempleo metió coraje e incertidumbre entre los posibles afectados, luego del aumento de salario de los consentidos de la alcaldesa.

Parte del problema que llegó a las calles y a la toma de palacio tiene que ver con el pésimo manejo de las finanzas municipales y la carencia de operadores políticos eficaces, con hilos conductores con los factores del poder real en el municipio.

El voraz Grupo Peñasco

El área financiera del ayuntamiento la Valle, decidió dejarla en manos de su cuñado Santiago Luna, quien a su vez la cedió por los apoyos recibidos en campaña al extesorero de la administración de Puerto Peñasco 2012-2015 Alberto Rodríguez, grupo del que proviene la subtesorera Célida Botello y el subdirector de Ingresos de la comuna, Armando Escalante de Egresos, Laura Imelda Pérez en programación y presupuestos y Jesús Silva en cobranzas, forman parte de esa cofradía.

“El Grupo Peñasco”, dicen que tiene el sello del priísta Memo Silva, quien es el verdadero jefe.

La aprobación del crédito con BANSI, hizo que se frotaran las manos y se relamieran los bigotes ante el agasajo. Para los regidores Ernesto Uribe y José Luis Portillo, les resulta muy sospechoso que se hayan puesto todos los huevos en la canasta de dicha financiera y se haya presionado a cabildo con cambiar el crédito por el desistimiento de la demanda interpuesta en la administración del Lorenzo De Cima, por el préstamo concedido al gobierno de Otto Claussen.

“La maniobra es para proteger a Otto Claussen”, se rumora.

PT, entre el amor y el odio

Con el PT, la relación de Sara, ha ido del romance al desamor y el odio.

El diferendo inició cuando la dama pagó a MIFEL, la empresa que César Lizárraga, utilizó para el atraco de las luminarias, y cuyo adeudo pagó con un dinero que “El Fofo”, gestionó para indemnizar a las viudas de los policías asesinados y cuya medallita Sara, le endilgó a su cuñado tesorero.

Otro detalle que ahondó el diferendo es el vacío creado en torno de Jazmín Gómez, la secretaría del ayuntamiento, para hacerla “tronar”.

El PT, era el partido llamado a encabezar el gobierno municipal con gentes como Sara Valle y Rodolfo Lizárraga, la primera bajo la guía ineludible de su cuñado Santiago Luna Garcìa, supónese una liebre muy baleada en cosas de la grilla y el segundo bajo el consejo de un tipo muy metido en las iglesias protestantes de la región Roberto “El Pipas” Palafox, todo lo contrario al Cabezón, un supino ignorante en la cosa polaca, pues desde siempre jugó el rol de gato del candidato en turno: César Lizárraga en 2009 y Manuel Villegas en 2015.

La traición a MORENA

Hoy ambos bandos se hayan enfrentados. Morena, el partido del Peje, los ve con recelo.

En el ayuntamiento hay muy pocos militantes de MORENA, en la nómina.

Antonio Gallardo, el exprocónsul para Guaymas y Empalme, los calificó de traidores por entregados al gobierno claudillero a raíz de “La Ley Veto”.

Al Tony, lo sustituye como coordinador de programas federales en la región, el exsuplente de Guadalupe Curiel, cuando fue diputado local en 1997 y exempleado de Lorenzo Decima, el panucho disfrazado Carlos Moraga.

Operadores non gratos

A estas alturas de la administración y con el cúmulo de pendientes, Santiago Luna, ya debió darse cuenta que sus operadores importados y golondrinos, más los que sumó en el puerto, resultaron un fiasco.

Los panistas que emigraron a Morena, como “El Grillo” Luis Felipe Valenzuela, son chambistas y no aportan nada al proyecto. Igualmente inútiles resultan tipos como el síndico Martín Ruelas, los brothers Nayo y Brandón Ibarra Velarde y demás fauna de acompañamiento con los que suele verse “El Cabezón”.

Su compadre del alma, Alejandro Rodríguez Zapata, quien cobra como secretario técnico, puro enfrentamiento ha provocado con la Santísima Trinidad de cabildo: Ernesto Uribe, Sergio García y José Luis Portillo. “El Piolas”, es de los que no saca un chivo de un garbanzal, diría el exalcalde Felipe Bárcenas.

En cabildo Sara, no cuenta con ningún regidor afín con la formación y el colmillo para mediamente defender sus propuestas. Su edil favorito Arturo Lomelí, no pela un chango a nalgadas. Itzel Ríos, Antonio Pintor y Estanislao Pineda, no pintan, ni dan la pelea por la causa saravalleana en las discusiones en las sesiones del cuerpo edilicio.

Otro incondicional, el contralor Daniel Morales, desapareció de escena luego de su fracasado paso por la comisaría de policía.

Ya para que Luna, haya enviado al Negro Víctor Marín, a calmar los ánimos de las esposas de los gendarmes, da cuenta de la escasez de gente capaz entre los integrantes de su círculo íntimo.

Por eso nada más “El Caudillo”, no da una.

El Caudillo ve fantasmas

Y en la desesperación y la pérdida de piso Santiago ve fantasmas y ha señalado a los empresarios Eduardo Lemmenmeyer y Mario Astiazarán, e incluso al Toñito, de estar detrás de las protestas de las esposas de los policías que tomaron la salida norte del puerto. Al Pozole Armando Saucedo, lo ubica como estar mal aconsejando al SUTSAG.

 “El Cabezón”, no ha podido controlar los hilos del poder municipal por una sencilla razón: Nadie lo conoce en Guaymas y el tampoco conoce a la gente. Punto.

No hace mucho el agricultor Marco Antonio Llano, hacía antesala en espera en tesorería. Luego de un largo rato sin ser recibido decidió retirarse. En ese instante Santiago, salió y pasó sin reconocer al Morroño, mero jefe de lo que queda de la clase política tricolor, pero socio de un poderoso grupo empresarial de peso en la región. De ese pelo la ceguera.

La lección del Tigre

Cuando “El Tigre” Jaime Escobar, reconocido ideólogo del PRI porteño, operaba en el ayuntamiento hace algunos años, varios vecinos de ascendencia tricolor que querían plantearle diversos asuntos lo cuestionaron porque sin más se llevó al balcón de palacio a ciertos personajes del PAN que recién llegaron a su oficina, dejándolos en espera.

“Porqué los recibes antes que a nosotros que somos priístas”, le reclamaron. “Porque ustedes son de casa y aquellos no”, les soltó “El Tigre”, en una lección de oficio político.

Eran otros tiempos en donde la política era una actividad tomada en serio y los improvisados no cabían.