POLÍTICA

La Viña del Señor

Cualquier movimiento que busque la transformación social y política, llámese revuelta, rebelión o revolución (Octavio Paz, dixit), requiere de un sujeto del cambio que la lleve a cabo.

Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana y santón de la izquierda revolucionaria en el siglo pasado, sabía que para que un movimiento revolucionario tomara el poder habrían de existir condiciones objetivas y subjetivas para ello.

Su compañero de lucha, el comandante Ernesto “Ché” Guevara, en su libro “Guerra de guerrillas”, plasmó la teoría del foco guerrillero, en la cual un grupo de hombres en armas, capaz con su actividad de desencadenar un movimiento tal que los conduzca a la toma del poder.

Fuerza Morena, la organización proveedora de cuadros y de Protagonistas del Cambio Verdadero, como los llama la norma estatutaria del partido pejista, se ha convertido en una revelación de la antiética y la antipolítica, al menos en algunos municipios sonorenses gobernados por la izquierda.

Del PT, el partido formado por Raúl Salinas de Gortari, no hay mucho que esperar en cuanto a contribución democrática.

La escuela que está fundando Morena y sus aliados en Sonora, ya es noticia a nivel nacional y pone en entredicho el liderazgo político y moral del Poncho Durazo y la capacidad de influencia de figuras como Lily Téllez y Jorge Taddei, de la plana mayor de ese partido.

Un movimiento sin vanguardia

Don Hilario Sánchez, el poeta y músico empalmense, líder del Movimiento Ferrocarrilero junto a Demetrio Vallejo y Valentín Campa y hombre de izquierda no pudo ser más claro cuando reprendió a un grupo de jóvenes acelerados rieleros apurados por irse a tomar las armas y terminaron “expropiando” a Bancomer: ¡Para hacer la revolución, primero hay que ser revolucionarios!

Algo así parece estarle sucediendo a quienes debían de encarnar la Cuarta Transformación de la República: Carece de sujeto histórico capaz de encabezar dicho cambio.

Morena, el partido-movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, está demostrando enormes carencias y un fuerte déficit de moral política para sacar avante tal reto.

Tal vez por ser una formación joven de apenas cuatro años o por su condición de partido cacha todo o de recicladora, pero no parece estar a la altura de miras de su líder máximo.

José Revueltas, autor de “El apando”, refería en su libro “Ensayo sobre un proletariado sin cabeza”, la inexistencia histórica del Partido Comunista Mexicano, al que pertenecieron los profesores morenistas Antonio Torreblanca, extrañamente muy calladito ante el conflicto de nepotismo en Guaymas, a pesar de que en 1999 fue uno de los más fuertes detractores de Sara Valle y su pandilla y Estanislao Pineda, un “convencido” saravallista.

El poder si enloquece

Que el poder atonta a los inteligentes era una verdad sabida en el cotillo político de siempre y algunos analistas tomaban con sorna, pero ante los recientes acontecimientos en varios municipios gobernados por la izquierda, el tema debe tomarse en serio.

El Peje, acomodó el dicho diciendo que el poder enloquece y años atrás Gustavo Díaz Ordaz, afirmó que todavía no habían inventado el dramamine en contra de los mareos políticos.

Y si lo cierto es que el tsunami del primero de julio llevó al poder a una gama de personajes de lo más disímbolos, que van desde expadrecistas y expriístas hasta siniestras criaturas forjadas en los sótanos de la izquierda, algunos de los cuales una vez asumidos los cargos para los que fueron electos se marearon en un ladrillo.

Ni señalamientos de actuar en la ilegalidad y en claro conflicto de interés ha frenado su ofensiva en contra de la legalidad y la precaria institucionalidad democrática sobreviviente a la contrarreforma constitucional de Claudia Pavlovich.

Presas de un furor inexplicable estas figuras políticas justifican su actuar o su omisión a la ley afirmando sin recato no haber nada ilegal en su conducta, igual que lo hicieron en su momento Augusto Pinochet en Chile y Díaz Ordaz en México, mientras ordenaban masacres de ciudadanos inermes.

Llamados como los del presidente electo y los senadores Lily Téllez y Alfonso Durazo, no han podido meter orden en los gobiernos emanados de la coalición “Juntos Haremos Historia” e impedido el uso faccioso del poder y la inclusión en las nóminas municipales a familiares, amigos y compadres.

Cuando el poder te enloquece puedes creer que las normas, las leyes y los acuerdos no se aplican para tu caso especial, se afirma.

Patéticos resultan los casos de Guaymas y Empalme, en donde Sara Valle y Francisco Genesta, se han dado la yuca, bajo la protección y complacencia de Ana Gabriela Guevara, la jefa del PT estatal. En Empalme “El Pantico”, puso en nómina su hija, consuegro, yerno, y nueras; Carlos Arbayo el tesorero, a su novia y la síndico Adriana pacheco a su esposo e hijo.

La gacela sonorense, se ha hecho de la vista gorda ante el nepotismo rampate imperante en ambos ayuntamientos. Y en esa misma línea de esquizofrenia total se puso el líder de Morena en la entidad Jacobo Mendoza, cuando declaró que no era delito poner a familiares de los alcaldes a chambear en los gobiernos del Cambio Verdadero, a pesar de lo afirmado por AMLO en Nogales en su pasada gira por estos lares.

Mendoza, en su resbalón, se olvidó del punto 26 de los “50 lineamientos para combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad republicana” y le echó la papa caliente a los cabildos, como antes había hecho la Guevara.

Ahora se entiende la facilidad con que pasaron las reformas claudilleras y ni Alfonso Durazo, ni Jacobo, ni Jorge Taddei, pudieron frenarlas. Fue como quitarle una paleta a un niño del kínder, se especuló en las mesas de café.

“Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie”, escribió Concepción Arenal y dicha frase queda exacta para explicar la coyuntura.

Calígula, ejemplo del mayor arrebato que roza la locura hizo nombrar senador a su caballo. Luego entonces lo del nepotismo rielero y guaymense es peccata minuta.

Del Gabilondo a Santiago Luna: la camorra ceuista

En el puerto siempre han existido pillos, operando adentro o afuera del ayuntamiento, además de quienes han visto en el quehacer gubernamental una fuente de ingresos o de negocios. Uno de leyenda fue el Gabilondo, quien escondió sus botines y tesoros en el cerro del Elefante, atrás de Ley El Vigía, cuenta su historia.

Los ha habido simpáticos como el Papito Córdova o grotescos como Otto Claussen; de modales finos como César Lizárraga o Mundo Chávez o patanes como Bernardino Cruz Rivas.

El fenómeno del nepotismo y el ejercicio de un gobierno de compadres tampoco ha sido extraño para los alcaldes en turno. Marco Antonio Llano, tuvo como tesorero a su concuño Rolando Valenzuela, padre de “El Grillo” Luis Felipe Valenzuela, exregidor panista y hoy militando en Morena.

La política de grupos, no es algo raro que se haya practicado, pues también ha sido la tónica más conocida para quienes llegan a los niveles de toma de decisiones de la comuna de ahí que se hable de la Banda de Sinaloa con Florentino “Cabezón” López Tapia, de la “Happy Family” con Mundo Chávez, del “Gobierno de Ciudadanos” con Sara Valle y hoy del grupo Coyota, el verdadero poder detrás del trono en la actual administración municipal y empoderado de los principales hilos de mando: Santiago “El Cabezón” Luna en tesorería; Alejandro Rodríguez Zapata “El Piolas” en la secretaría técnica; Adolfo Salas Rivera en Comunicación Social; Daniel “El cara de loco” Morales Pardini, en la jefatura de policía; su compadre Víctor “El Negro” Marín, en Infraestructura Urbana; Arturo Lomelí, en cabildo; Norma Valle, en el DIF; Jazmín Gómez Lizárraga, en secretaría del ayunta; Ana Luisa Merlos, en la secretaría de Desarrollo Social; Zulma Merlos en Recursos Humanos; etc., etc.

La lista negra del nepotismo porteño va para laaargo…

Entre allegados al Cabezón Luna, corre la versión del esperado arribo de nuevos exceuistas, como Miguel Angel Haro, para reforzar el equipo que tiene de rehén a Guaymas.

El nuevo muchacho pendejo

Jesús Olmedo, posición del grupo Luebbert en cabildo, ante la negativa de Ariel Gastélum de ir por tercera vez al cuerpo edilicio, sin sonrojarse ha pedido que no se hable más en cabildo sobre el escabroso tema del cuñado incómodo para no dañar sus castos oídos. Ignora el regidor palero que es precisamente el cabildo el origen de los males que tienen en boca de todos a la comuna.

Faltó “El Cachorro” Marcos Ulloa, para que le endilgase el calificativo que le asestó al exedil priísta Rubén Contreras Hermann: ¡Muchacho pendejo!

Exigencias morales del Cambio Verdadero

El edil morenista que llegó por el PES Arturo Lomelí, se ha destapado como el hooligans de Sara Valle y de entrada colocó en la nómina a su esposa Zulma Merlos y a su cuñada María Luisa Merlos, en esas contradicciones que son parte del proyecto de la Cuarta Transformación de la República, es considerado como un Protagonista del Cambio Verdadero. Su lámina delgada se evidenció ante los señalamientos del edil independiente Ernesto Uribe, en la última sesión de sábado, cuando pidió transparencia en quienes se proponía para puestos públicos.

En igual tesitura está el profesor Estalisnao Pineda, exmilitante del Partido Comunista Mexicano y sus derivaciones PSUM y PRD, un entregado edil morenista que le ha votado de todo a la alcaldesa porteña y se prepara para compartir tribuna en la Casa de la Cultura para hablar sobre el movimiento del 68 con el maestro Reynaldo Valle, padre de ya saben quién.

Juanita Montes, una respetable activista en el campo magisterial, ya es vista por su entrega con sospecha por sus compañeros docentes que se oponen a la Reforma Educativa, que dejó en Sonora 60 profesores cesados.

Maiceados o cooptados de alguna forma, los ediles morenistas Oralia Collins, Iztel Ríos, María de los Angeles Rosas, Antonio Pintor, Jesús Acevedo y la regidora étnica Alma Arely Bórquez Amarillas, con su condición de súbditos de dejar hacer, dejar pasar, hunden en el desprestigio al movimiento regenerador. La regidora Susana Jiménez Duarte, fue nominada por el PES y también conforma la fuerza sarista en cabildo.

A como se ve, la cultura de la ventaja tardará en erradicarse o como dijo el clásico (Peña Nieto dixit): la corrupción es cultural.

Un cabildo que no decepcionó

Si quienes no pertenecieron a la generación X y otras de más atrás y por lo tanto no fueron testigos del despapaye que fue “El Gobierno de Ciudadanos” (1997-1999), tengan la seguridad que esta vez Sara Valle y el grupo Coyota, en una repetición de viejos vicios no vuelven a decepcionar.

Como la caricatura que fue entonces, la historia vuelve a reeditarse y se antoja que hasta corregida y mejorada, por el descaro y cinismo de sus principales personeros.

Este nuevo cabildo sí que quedó al dedillo con el mote de “Manicomio sin bardas” con que Guaymas, es conocido más allá de sus fronteras.

Por lo pronto el Cambio Verdadero prometido por AMLO, con esos protagonistas va a tener que esperar largo rato…