POLÍTICA

La Viña del Señor

Toda muerte es lamentable. Pero la del maestro y funcionario Juan Silverio Jaime Léon, de la Secretaría del Bienestar donde las manda cantar en Sonora Jorge Taddei Bringas, lo es más, por sus múltiples repercusiones.

No solo pierde Taddei, uno de sus principales operadores políticos y alfil en la tribu yaqui, sino también una pieza importante de su estructura de control sobre los grupos indígenas de la entidad, y en el rubro de salud pública, el tema de su fallecimiento por covid-19, puso de nervios a las autoridades tradicionales de la etnia, quienes libraron las celebraciones sagradas de semana santa en plena cuarentena sin nada que lamentar. En Estación Oroz los fiesteros de Pótam montaron a su Guardia Tradicional para impedir el paso de turistas como medida preventiva.

Y aunque las autoridades entregaron información en lengua nativa de los pueblos originarios relacionada con la emergencia sanitaria, esto no impidió la presencia de casos sospechosos de coronavirus en Vicam, Lomas de Guamúchil y Huirivis.

El inesperado deceso de un personaje tan afamado al interior del grupo indígena, desataron  los temores que rodean la pandemia, con su dosis de apanicamiento, se hacen presentes a la puerta del territorio ancestral de la aguerrida tribu y evidencian sus carencias de servicios públicos necesarios para mantener buenas prácticas de salubridad como recomiendan las autoridades de salud y la pobreza de los servicios médicos y de salud que reciben.

La alarma orilló a una reunión informativa el 15 de mayo en la ramada de Lomas de Guamúchil con la Secretaría de Salud y la Comisión de Estatal para el Desarrollo de los Pueblos y Comunidades Indígenas (CEDIS).

Luego del triunfo del PRI en el 2015, la tribu dejó de ser objeto de interés de las nuevas autoridades estatales, una situación que a la fecha no les ha permitido paliar el enorme retraso que padecen como colectividad originaria.

Del PRI a Servidor de la Nación

Identificado desde siempre como parte del grupo priísta de Rosario “El Chayo” Osuna, Jaime, fue un tipo habilidoso que le entendía al arte de navegar en las tranquilas y a su vez tormentosas aguas de la política. Esa habilidad, le permitió fungir como regidor en la administración municipal del patriarca pesquero Florentino “El Cabezón” López Tapia y la Banda de Sinaloa (1988-1991).

Nacido el 4 de mayo de 1957 en la localidad La Mesteña, jurisdicción del Pueblo de Belém, pasó su adolescencia y juventud en Hurivis. Cursó al educación primaria en la Escuela Primaria Cajéeme del campo pesquero Las Guásimas, la secundaria en la Secundaria Técnica No. 23 de Pótam y el bachillerato en el Centro de Estudios Tecnológicos Agropecuarios No. 26 de Vícam. Posteriormente egresó del Centro Regional de Mejoramiento Profesional del Magisterio Número 38 de Los Mochis, Sinaloa como profesor normalista del Nivel Básico y de la Licenciatura en Educación Primaria en el Medio Indígena de la UPN de Ciudad Obregón.

Dentro de su larga trayectoria se desempeñó como secretario de Huirivis, profesor de grupo en diversas comunidades de la tribu yaqui, Director Técnico en escuela de organización completa, fundó la Educación Indígena Bilingüe en Sonora, fue supervisor de Zona Escolar en diferentes zonas escolares tanto en la región Yaqui como en la región seri-pápago,  también fungió supervisor de Educación Indígena, Jefe de Sector de Educación Indígena en la Región Yaqui, Coordinador General del Proyecto Educativo Yaqui y director general de Educación Indígena en la entidad (2016-2018), fue Comisionado ante el Plan de Desarrollo de la Tribu Yaqui 1990-1994, pertenecía a la Asociación de Cronistas Municipales de Sonora (ACROS) desde 2007,  autor del libro “Testimonios de una mujer yaqui”, historia de vida de la Abuela, desempeñó funciones de Coordinador del Area de Investigación y Vinculación con el sector educativo en el museo de los yaquis y al final de su existencia laboraba como Subdelegado de Programas Integrales de la Secretaría de Bienestar en la Tribu Yaqui de enero de 2019 a mayo de 2020.

Aunque a Silverio Jaime, siempre se le identificó como grillo magisterial, participante en el movimiento indígena nacional e internacional y abierto militante priísta desde los tiempos del PRI hegemónico, eso no le impidió cultivar amistades en la izquierda, como la que sostenía con el diputado federal morenista Marco Antonio Carbajal Miranda, de Cajeme.

Aceptado por unos y odiado por otros tantos dentro y fuera de la tribu yoeme, nadie podía negar su capacidad para caer siempre parado como los gatos y de sobrevivencia política, como quedó demostrado su acercamiento al delegado Jorge Taddei y su aparición en actos públicos enfundando como Siervo de la Nación y desplegando un discurso que ya lo quisiera el mismo Peje para su mañaneras. Gran parte del estado de cosa imperante en la tribu le es achacado.

No fue un auténtico ideólogo de la tribu interesado en preservar sus usos y costumbres y la defensa de sus derechos como el profesor y poeta yaqui Santos García Wikit, sino más bien su papel fue la de trabajar al servicio del PRI y de los gobiernos a los que se les ofrecía, lo cual le permitió conformar grupo de interés cuyo objetivo, aparte de controlar y apoderarse de los programas oficiales dirigidos para la etnia, era el de sustituir a las autoridades tradicionales legítimas de los pueblos yaquis. Objetivo que su fallecimiento por el coronavirus no le permitió llevar adelante, aunque su intentona logró mantener dividida y enfrentada a la tribu en mucho frentes: la lucha contra el Acueducto Independencia, el gasoducto de la empresa IEnova y últimamente metía mano en los Programas de Bienestar, con anuencia de su mecenas Jorge Taddei, quien lo adoptó como Siervo de la Nación y le hizo el fuchi y guácala a la gente de la Casa Morada de Pótam, que se la rifó en la campaña de 2018 por el tabasqueño, en un operativo de colonización de activos del PRI de las oficinas del INPI a lo largo y ancho de la geografía estatal.

En territorio de la nación Yoreme Mayo, el fenómeno es igual, con un Martín Preciado Bracamontes, Coordinador de los Programas Integrales de Desarrollo en el Mayo y militante del PES, operando en la misma tesitura y con afán de hacer  un lado a los gobernadores mayos.

 

Promotor del dualismo

Dentro de la estrategia de divisionismo implementada al interior de la tribu yaqui, el impulso de las autoridades duales, fue una de las más reconocidas a Silverio por propios y extraños y la cual impidió a la etnia actuar como antaño con espíritu de cuerpo para defensa de sus intereses. Otro personaje de parecida catadura lo fue el también legislador priísta Ignacio Martínez Tadeo “El yaqui justiciero”.

Esa práctica que apuesta al divide y vencerás utilizada desde los tiempos del PATICY, ha permitido la invasión impune por parte de rancheros y particulares de franjas de territorio de la tribu; el control burocrático del Distrito de Riego de Vícam; el uso faccioso de figuras productivas y empresariales de la tribu como la Sociedad Cooperativa de Transporte de Carga y de Volteo de la Comunidad Yaqui, que originó un fuerte conflicto en Vícam y cuyas instalaciones continúan tomadas por el grupo de Los Librados y en menor medida la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Comunidades Yaquis, cuyos dirigentes no rinden cuentas a las autoridades tradicionales de la etnia, los enfrentamientos violentos en Lomas de Bácum, con costo en vidas y la utilización de ciertas autoridades indígenas para sacar raja política como es el caso de la alcaldesa Sara Valle, detrás de reclamos del cerro Tetas de Cabra o para deslegitimar la lucha que llevó al cierre del acueducto que surte a Guaymas y Empalme. 

Ese encono, fomentado por manos peludas dentro de la tribu, fundamentó la negativa de Librado Valenzuela, quien contaba con protección policiaca y  libró un segundo atentado a su vida en el camino de Potám a Rahúm, no así su acompañante Jesús “El Sopas” Valencia, capitán de Vícam, a los funcionarios de la Dirección de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, enviados para armar un solo proyecto para la etnia junto con Silverio Jaime. Con la cola entre las patas regresaron a la capital dichos funcionarios.

En igual sentido de nada de presencia de duales, ni de representantes del gobierno del estado, le manifestaron en diferentes ocasiones el gobernador tradicional José Bacaumea y su secretario Martín Valencia en Lomas de Bácum al entonces subsecretario Ricardo Peralta de Olga Sánchez Cordero, para tratar el tema del gasoducto.

Así las cosas, la desaparición física de Silverio, deja un hueco difícil de llenar en la política que venía aplicando Taddei, para la tribu y que le valieron duros señalamientos en Vícam, cuando estalló el conflicto de la cooperativa de Transporte de Carga y de Volteo y se hizo presente la Guardia Nacional, la cual fue corrida del lugar. Las acusaciones que corrieron fue que Taddei había enviado a los elementos del cuerpo policiaco para aplacar a los inconformes y para favorecer a la gente identificada con el fallecido mentor. Un señalamiento de peso y difícil de remontar por el funcionario federal al meterse a un no recomendable conflicto interno que se debe de dirimir conforme a los usos y costumbres.

Todavía en la elección del 2018, Silverio operó para el PRI. Por eso nadie de entre los morenistas se explica su salto cuántico a la izquierda y la penetración del INPI, por sus peones tricolores.

Ya se verá si la coyuntura abierta con la muerte de Jaime, por su carácter de pieza fundamental de un grupo político que metía mano al interior de la tribu y tenía gran influencia en algunos de sus personeros que marchaban al son que les marcaba, permite un cambio en la correlación de fuerzas a favor de las autoridades legítimas mermadas y ninguneadas por los gobernantes de todos los niveles.

La 4T y las históricas demandas indígenas

Enterado el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la gira “Diálogo con los pueblos indígenas”, de todo el enredo de viva voz de los afectados y por sus propios ojos en la reunión de Etchojoa, en donde los gobernadores mayos encabezados por don Feliciano Jocobi, fueron confinados al corralito detrás de las vallas, hubo de acudir el primer mandatario ante su presencia a escuchar sus propuestas, ante un convidado de piedra como Jorge Taddei, quien hace mancuerna con Martín Preciado, en el sur para restarles autoridad y fortalecer a sus allegados en el INPI.

Sobre “el devastador impacto” de la pandemia de covid-19 sobre los pueblos originarios, no sólo en materia de salud, sino en la preservación de sus territorios frente a los megaproyectos alertó el relator especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, José Francisco Cali Tzay.

Y entre tanto el país vuelve a la nueva normalidad en forma escalonada, en la etnia confían en que no surja un brote que los ponga en peligro de contagio y los yaquis de la Casa Morada, que se la jugaron por el Peje en la campaña, están a la espera que la 4T cumpla con todas sus promesas sin intermediarios incómodos.