POLÍTICA

Águeda Barojas Ontiveros

El caos que se vive en Sonora y particularmente en Guaymas y en los últimos días con mayor fuerza en Empalme es producto de la inoperancia gubernamental, del vacío de poder y de una sociedad desorganizada, aislada, que no cumple con las normas sociales, que no tiene freno que tiene una conducta desviada.

Pareciera que estamos en fase terminal, que esto ya no tiene cura y que vivimos resignados a morir.

Las autoridades son incapaces de mantener el control sobre el territorio, han cedido a los delincuentes todos los espacios.

En las Iglesias, en funerarias, en el cine, a una cuadra de una escuela, en la plaza pública, en el bulevar más transitado y a cualquier hora del día y en cualquier día de la semana pueden matar a una persona en Sonora, Guaymas y Empalme.

¿Ante qué estamos y cómo se le llama a esto? Es la pregunta que se hacen miles de empalmenses luego de los hechos violentos de la semana pasada.

Jacobo Dayan en su artículo México 2018: Estado fallido o anomia lo explica de una manera fácil de comprender.

El autor señala que el Estado perdió desde hace tempo el monopolio de la violencia. Si grupos criminales de distinto tamaño mantienen control sobre territorios, sociedad, instituciones públicas y presupuestos oficiales. Si el número de asesinatos solo es comparable a situaciones de conflicto armado. Si el legislativo mantiene retrasos que incumplen con sus obligaciones constitucionales. Si los nombramientos de órganos autónomos se realizan por cuotas partidistas muy alejadas de la autonomía y capacidades probadas. Si grupos criminales de distinto tamaño definen elecciones locales al asesinar a decenas de candidatos. Si las agresiones a periodistas mantienen zonas completas del país sin información.

Si esto ocurre en el país entonces ¿Ante qué estamos? Ya no basta con decir que el gobierno ha sido sumiso, corrupto, o débil, el problema es mayor.

La descomposición social y política de México que trajo como consencuencia lo que vivimos hoy en día en material de seguridad, no es producto de uno o dos sexenios solamente.

Tampoco es responsabilidad del actual gobierno, sin embargo, en campaña prometieron que una vez que llegara al poder Andrés Manuel López Obrador la violencia se iba a terminar y ese fue un vil engaño que muchos creyeron, lamentablemente.

De lo que si son responsables es de haberle cedido espacios a gente sin capacidad, sin honorabilidad, sin escrúpulos y con antecedents delictivos.

Ejemplos hay muchos a lo largo y ancho del país, pero para no irnos muy lejos, ahí está el caso de Bácum, cuyo ex presidente está preso en Estados Unidos.

La Cuarta Transformación le cedió espacios en Empalme a un tipo arrogante, totalmente desconocido, desvinculado con la sociedad que convirtió el gobierno en una empresa familiar.

Hoy Empalme vive la peor crisis de inseguridad en su historia y si bien es cierto es una herencia de gobiernos priistas y panistas, también lo es que les dieron el voto, porque dijeron que si podían.

Ayer sábado cumplieron 9 meses en el poder y no hay nada que celebrar luego de los hechos violentos que sembraron el terror entre los empalmenses.

Seis muertos, nueve lesionados y cero detenidos fue el saldo de la semana que recién terminó y es hora que Francisco Miguel Genesta Sesma no hace un solo pronunciamiento, ni si quiera por solidaridad con su pueblo.

Eso si, ya piensa en su reelección, por lo menos eso es lo que filtró a medios locales como para ir haciendo ambiente.

Las cosas seguirán igual, no pueden cambiar cuando tienes un presidente que cuenta con más de diez guaruras que lo cuida día y noche, con una corporación que está desarmada porque no cuenta con el examen de confianza.

No pueden mejorar las cosas en Empalme con un presidente que usa a policías que están siendo investigados en la Fiscalía por desaparición forzada, para impedir que los reporteros entren a las sesiones de Cabildo.

Si a eso le sumanos que el Comisario y la Sub jefa de Policía se la pasan en Hermosillo, que los fines de semana no trabajan, que ocultan información y que están totalmente desvinculados con la sociedad, la cosa se pone más díficil.

Es demasiado cinismo, ya no hay palabras para explicar o razones para entender cómo es que un grupo de personas a bordo de motocicletas pudieron matar esta semana a seis personas y herir a nueve más y las autoridades de los tres niveles de gobierno no los pueden detener ¿Ante qué estamos, pues?

La sociedad tiende a normalizer estos hechos, incluso a justificarlos diciendo que el que mal anda mal acaba.

Probablemente sí hayan dando mal como se dice, pero ya ni si quiera esa debe ser justificación. Si esas personas andaban mal ¿Qué no es el Estado quien debe castigarlas?

Queda claro que no pueden, que deben RENUNCIAR, pero también queda claro que no lo harán.

Nadie dijo que era fácil llegar a gobernar un país o un municipio ahogado en la corrupción.

Nadie dijo que era fácil gobernar un municipio cuya sociedad tiende a trasgredir la ley por falta de valores, principios o ambición.

Pero quién les dijo que serán ellos quienes acaben con este caos cuando Empalme tiene un presidente que transgrede la Ley con la misma facilidad que cualquier otra persona.

Por qué tendrían que ser ellos quienes pongan orden en la sociedad cuando dentro del gobierno hay un desorden total y casos de corrupción.

Dudo mucho que tengan la capacidad y la autoridad moral para diseñar un plan de desarrollo para una sociedad acostumbrada a quebrantar el orden normativo cuando este gobierno de Empalme es el vivo ejemplo de ineficiencia, inmoralidad y corrupción.

¿Qué sigue? Que la gente de Empalme poco a poco abandone su ciudad porque los incompetentes no van a abandonar el gobierno.