POLÍTICA

Lo que son los jihadistas del Estado Islámico para Europa y el resto del occidente capitalista, encabezado por los EU de Donald Trump, están resultando los macheteros para Sonora, un estado provinciano, muy conservador, con muchos poblados serranos y de fuerte presencia de la ideología de derecha y donde la brecha entre ricos y pobres marca la vida social.

El machete, es como el cuchillo, el verduguillo o la daga, un arma prohibida por el Código Penal, susceptible de ser decomisada como objeto del delito. Como armas blancas, se les conoce.

También es un instrumento de trabajo al alcance de la mano, que por su capacidad de corte y su fácil manejo es muy frecuentado por práctico, en muchos lugares rurales, campos, pueblos y rancherías. Entre las etnias es una herramienta indispensable y hasta de primera necesidad, incluso es utilizado para dar seguridad a los hogares campiranos.

La ronda de los machetes

En los últimos días la frecuente y recurrente presencia de pavorosos tipos con machete en mano asaltando comercios –las tiendas Oxxo, son sus clientes favoritos— o personas, y por ende poniendo en riesgos bienes y personas, y que de paso han puesto en evidencia –en una gasolinera de Navojoa, un desquiciado fue incontrolable para la policía, según se ve en un video que corre en la redes-- las deficiencias de la policía, incapaz de frenar a la delincuencia, lo que da al traste con el eslabón del que habría de arrancar el Nuevo Sistema de Justicia Penal, que era el contar con una policía científica encargada de investigar los hechos delictuosos. Otra quimera.

Comerciantes y empresarios han empezado a pegar de gritos ante la ola de inseguridad reinante y que como en el caso de los macheteros ya los sacó de quicio. Y la histeria social, está a punto de estallar en ciudades como Hermosillo.

Hasta este día van 6 macheteros abatidos por las fuerzas del orden. El último de ellos en la capital, fue mostrado como trofeo. ¿Se tratará de algún enemigo oculto al que no le importa inmolarse ante el poder de fuego de la policía?

El mensaje oculto de los machetes

El machete, si se revisa bien, ha tenido gran importancia simbólica en la historia nacional: Dentro del ejército insurgente de Miguel Hidalgo, muchos campesinos se sumaron a su arenga libertaria armados con lo que tenían a la mano y un instrumento muy usado por esos campesinos fue sin duda el filoso machete, pues eran pocos los dragones capitaneados por Allende y Aldama, que sabían de armas y contaban con ellas; Hermenegildo Galena, lugarteniente del generalísimo Morelos, encabezaba una partida de macheteros que causaban pavor entre los realistas; el Ejército del Sur de Emiliano Zapata, por su amplia composición campesina fue un instrumento de lucha muy socorrido; los pobladores de San Salvador Atenco se opusieron a la construcción de un aeropuerto en sus tierras machete en mano y ese evento la gente lo vio en directo por los noticieros de la tele.

Por eso el machete tiene entre el populacho una carga simbólica de fuerza y poder, como el arco de los yaquis y los mayos utilizados en la cacería tuvieron su rol en los pelotones indígenas liderados y reclutados por el jefe mayo Chito Cruz, en el ejército carrancista del noroeste de Alvaro Obregón, a quién un día el huatabampense ya triunfante le espetó a boca de jarro a una desavenencia: “¿Te quieres morir Chito”.

Disparen, dispues virigüen

Ese simbolismo pudiere encontrarse codificado en el ADN del “macho” y bravío mexicano, y es algo que nadie ve, ni siquiera el flamante fiscal Rodolfo “El Rudy” Montes de Oca y su presencia en mano de individuos sacados de los primeros estudios criminales de César Lombroso y su tesis del criminal nato, derive del estado caótico de cosas y requiera de una explicación coherente, a más de la orden del Secretario de Seguridad Pública Adolfo “El Conito” García Morales y del propio fiscal a sus muchachos de tirar a matar a quien esgrima un machete, ocurrencia que fue festejada por las buenas conciencias ante la histeria provocada en los medios.

Muchos nos estamos preguntando si es una casualidad el surgimiento espontáneo o es parte de una manifestación de algún sector social inconforme por algún estado de cosas? ¿Son casos aislados pero frecuentes, como declaró Bulmaro Pacheco, a raíz de la cacería de elementos de la PEI en gobierno boursista? ¿Cuál es la lógica de esta expresión violenta generalizada? ¿Es parte de la dinámica delincuencial desatada a lo largo y ancho del país y en algunas ciudades sonorenses? ¿O serán individuos siguiendo a Dany Trejo en la película “Machete” de Robert Rodríguez?

¿Qué fue lo que se quebró en la sociedad o se dejó de atender por las instituciones que haya ameritado el brote de una manifestación criminológica como ésta? ¿A qué responde esta modalidad machetera? La respuesta es compleja.

Semiótica sonorense: Una explicación no pedida

Porque lo raro, es que el perfil del machetero sonorense tiene que ver con gente pobre, venida de sus pueblos por la crisis que abandonan casa y familia, marginada, puede ser que con estudios elementales, desempleado o con subempleo, ligada al consumo de alcohol y drogas, de origen campirano, es decir es un producto natural del estado de cosas imperantes en la sociedad y su tendencia a expulsar a sus parias bajo la concepción de que la modernidad no es para todos. Algo que algunos no quieren ver, hasta que sus manifestaciones con todo su horror tocan a la puerta y perturban la tranquilidad de la conciencia.

De esa producción de “residuos humanos” que pone en riesgo el progreso económico y el orden, habló en su libro “Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias”, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

Para estos desvalidos o seres a la deriva, “la parte maldita de la humanidad”, se han perdido los soportes de la vida social, es decir el conjunto de cosas y personas ordinarias que son portadores de significados: tierra casa, aldea, ciudad, padres, posesiones, trabajos y otras referencias cotidianas. El machetero, siguiendo a Umberto Eco, tiene su semiótica.

¿O cual será el mensaje de fondo que oculta este tipo de expresiones, que con toda su violencia en forma de vandalismo recorren la entidad, en donde tipos con machete en mano siembran la zozobra y perturban la tranquilidad?

Si antes asustaban a los plebes inquietos y traviesos con el Coco, el hombre del costal, el robachicos, la Matuteta y demás seres del imaginerío popular, el machetero, por obra de la prensa y de la nota roja, está tomando alcances similares.

¿Las buenas conciencias, macheteras?

¿Serán parte del Sonora bronco haciendo implosión del que hablaba el maestro Carlos Moncada, en su libro “Sonora culto y bronco”? ¿Tendrá este inquietante fenómeno relación directa con la marginación y la pobreza, que nadie atiende más allá del discurso?

Mientras no veamos a un Mazón, Bours, Escalante y demás miembros de la burguesía sonorense esgrimiendo un machete para asaltar un changarro o despojar a algún parroquiano, esta atrevida tesis se puede mantener.

Aunque también las buenas familias, usan armas más letales que un filoso machete para cometer sus fechorías: la pluma, el billete, “el moche”, la corrupción y la propaganda y el marketing.

El caso de la tragedia Guardería ABC, penetró hondo socialmente, provocó indignación y tuvo una connotación rayando en la incitación al odio clasista por el origen de sus dueños, miembros de la socialité sonorense y que formaban parte del gobierno en turno, el de Eduardo Bours.

¿Y si esto no fuera cierto porqué tanto funcionario señalado de ladrón y corrupto enriquecido a costa de los recursos públicos?

¿A estas alturas alguien duda que los macheteros le hacen los mandados a los Padres, los Duarte, los Yarrington, los Yunes, los Granier, los Borge o los Moreiras, ante quienes son unas blancas palomitas? Puro malhechor de cuello blanco.

Algo que no es común se está presentando, más allá de pleitos entre jornaleros que usan el machete para ajustar sus cuentas en las borracheras. Este machetero sonorense asalta comercios tiene un perfil diferente al machetero del crimen organizado, que corta cabezas y destaza cuerpos para sembrar el terror y llenar fosas clandestinas.

Puede ser que la sociedad este cosechando lo que otros sembraron y que estén pagando justos por pecadores. ¿Y la prevención, apá?

¿En el país de los complots y los shows mediáticos, será otra impostura?

La Viña del Señor