POLICIACA

Águeda Barojas Ontiveros

Pedro Damian Gurrola Suenaga, era policía municipal de Guaymas hasta que se le atravesaron en su camino médicos del Isssteson.

Con 46 años de edad y 9 años de servicio, Gurrola Suenaga llegó un día a la clínica del Isssteson por un dolor inguinal.

Aunque aparentemente era un padecimiento nada grave, después de la cirugía se convirtió en su peor pesadilla.

El denunciante, perdió trabajo, salud y servicios médicos; ahora busca que se le haga justicia ante lo que consideró fue una clara negligencia médica.

Esta es su historia.

Gurrola Suenaga comentó que julio del 2016 acudió al Isssteson por dolor en la ingle y fue atendido por los doctores Ana Karen Rivera Rodríguez e Iván Ruiz León

Los dos le examinaron el área inguinal donde presentaba inflamación y un dolor excesivo.

“El médico revisó mis testículos y el pene y no encontró ni inflación, ni molestia, ni dolor”, comentó

.Ambos doctores coincidieron con el diagnóstico: hernia de la cavidad abdominal.

Debido al diagnostico acudió con el doctor Leonardo López Dibene, quien lo programó para cirugía el 2 de agosto del 2016, sin embargo, la operación no se realizó porque el doctor se encontraba de vacaciones.

Me reprogramaron la cita para 5 de agosto, dijo, pero debido a que el cirujano seguía de vacacaciones, me atendió el doctor Julio Godoy Macias.

Cabe destacar que ambos doctores revisaron antes de la cirugía sus genitales y determinaron que el problema solo se encontraba en el área inguinal.

Al día siguiente de la operación, el paciente comenzó a sentir dolor e inflación en su pene.

El doctor Godoy Macias le dijo que eso era normal.

El 6 de agosto, un día después de la operación fue dado de alta pero le dieron cita para el 16 de agosto.

Durante ese lapso, el paciente sintió cada vez más dolor en sus genitales, incluso llegó a sentir unas bolitas.

Regresó con el doctor quien constató que efectivamente observaba crecimiento del testículo izquierdo por lo que ordenó un ultrasonido.

Una vez realizado el ultrasonido, el médico le dijo que todo estaba bien, que no había salido nada, pero que no se iban a confiar porque el seguía palpando los quistes y crecimiento del testículo.

Tuve que pagar 1,200 pesos para que me realizaran un ultrasonido particular pero ese estudio sí arrojó resultados.

El diagnostico fue hidroceles y crecimiento testicular izquierdo.

Al ver ese resultado Godoy Macias me envió con el urologo Martín Cervantes Alcaraz, quien me dijo: no, ahora se quieren lavar las manos conmigo, ese no es mi problema, te voy a regresar, algo te hicieron mal en la operación, te cocieron o te dañaron y se te pùdrió el testículo y te tienen que abrir y sacarlo y diles que dije yo que te tienen que quitar el testículo y arreglar el problema, ya no tiene remedio”.

Esa noticia la recibió en medio de un intenso dolor en sus genitales.

Al regresar con el doctor Godoy Macias y decirle lo que el urólogo comentó, el médico le dijo que no era cierto, que con medicamento se le quitaría ese problema.

“No te preocupes”, me dijo.

Después de eso solicité hablar con el subdirector Gabriel Cortés, quien le pidió al doctor Leonardo López Dibene que valore mi caso.

El doctor me dio medicamento pero resultó inútil, el dolor siguió aumentando por lo que decidió operarme para valor el daño por dentro.

El 15 de diciembre del 2016 me operaron por segunda vez y al despertar de la anestecia el doctor me dijo: “tuve que sacar tu testículo, estaba en muy mal estado, negro, podrido, consecuencia de la operación del 5 de agosto”.

A raíz de esa segunda cirugía, comentó, se presentaron más complicaciones, se me tapó el dren que tenía al lado del pene, dolor en la pierna izquierda, entumecimiento testicular. Después regresó al hospital con gangrena en sus genitales.

El paciente dejó en claro en su denuncia que los daños provocados le han generado problemas de autoestima ya que no puede tener una erección porque le dañaron los nervios y el cordón espermático.

Sin trabajo, sin servicio médico y sin salud

El 22 de febrero del 2017 recibió una incapacidad por otros 22 días y le recetaron un medicamento que no lo tenía Isssteson por lo que tuvo que pagar de su dinero y eso ocurrió cada 30 días, dijo.

Ni viáticos recibió para ir a Hermosillo a la clínica del dolor para continuar con su tratamiento.

“Ante la acreditada falta de etica profesional de medicos y directivos de Isssteson de Guaymas, siento hasta temor de ser atendido en ese hospital”, comentó.

El 18 de abril del 2017 presentó una queja ante la Comisión de Arbitraje Médico y el 21 de diciembre del 2017 ante el director del Isssteson, Cristian Bernal Guardado, quien siempre me pidió que no platicara con nadie de ese tema, que el me iba a solucionar mi problema, lo cual nunca ocurrió.

Cuando supo que iba a demandar, me dijo que no lo hiciera porque ellos me podrían demandar por difamación.

Después de varias incapacidades y de que me dieron un dictamen médico donde consta que tengo invalidez definitiva inició mi lucha por una pensión.

Desde abril del 2017 Isssteson ya no se quiso hacer responsable.

Perdí mi trabajo, perdí el servicio médico porque Isssteson me dio de baja, me quede sin nada. Sin trabajo, sin servicio médico y sin salud. Lo perdí todo.

El 17 de enero del 2018 la Comisión Médica del departamento de Salud Ocupacional del Isssteson determinó que Gurrola Suenaga de 46 años de edad, era portador de una invalidez definitiva.

A pesar de ese resultado y de la presunta negligencia medica, el Instituto no quiso pensionarlo porque según debe tener 12 años cotizando y a pesar de que tenía 9 años trabajando de Policía, el Instituto solo le reconoce 7 años y dos meses.

“El Isssteson quiere que el Ayuntamiento se haga responsable de mi, no tengo de que quejarme del trato que me ha dado el Ayuntamiento, me ayudaron en lo que pudieron y se los agradezco, pero este problema lo generó Isssteson y se están lavando las manos”, comentó.

Desde el 30 de junio del 2017 presentó una demanda por la vía civil contra los médicos antes mencionado por la reparación del daño y el 10 de julio del 2017 presentó una más por la vía penal por negligencia médica.

Ya pasó más del año y aún no se resuelve nada. Mientras Pedro Damián sigue viendo como cada vez más su salud merma y la justicia no llega.

Lo peor del caso, dijo, que negligencias como estos seguirán pasando porque los médicos del Isssteson llegan cansados, incluso hasta borrachos y así me lo dijo un doctor de ahí.

Los médicos de Isssteson tienen varias plazas, trabajan casi 24 horas, cuando entran a una cirugía van dormidos, comentó.