POLICIACA

La Viña del Señor

Cuando George Orwell publicó en 1945 su novela satírica “Rebelión en la granja”, que refería al régimen soviético de José Stalin que terminó corrompiendo el socialismo, fábula en donde un puñado de animales expulsaba a humanos tiránicos y terminan conformando un sistema de gobierno más brutal, tal vez la pensó para definir aquello que después de la experiencia de los movimientos de liberación nacional que aludía a que las revoluciones terminaban devorando a sus hijos.

Algo de ello parece estar removiéndose en los intestinos de Morena, conformado más que como un partido de cuadros profesionales en un movimiento en el que han confluido diversas corrientes políticas bajo la dirección de un líder carismático.  

Ese aparato electoral conocido como Movimiento de Regeneración Nacional, no ha cuajado como un partido de masas de características democráticas, sino que se ha transformado en el partido de un solo hombre providencial al proceder de sucesivas rupturas de fuerzas políticas a su vez integradas por convergencias muy diversas tomando como punto de partida al viejo Partido Comunista Mexicano, luego PSUM, posteriormente PMS, que unido a los partidos satélites PARM; PPS y PFCRN (antes PST) participaron como Frente Democrático Nacional en 1988 unidos a la Corriente Democrática del PRI, que pasaron a formar después el PRD, desfondado por el Peje para constituir MORENA, con el cascajo de otros partidos provenientes del PRI y del PAN.  

Ave de tempestades 

En Guaymas, la sola mención de que Carlos Ernesto Zataraín González, quien luego de desempeñar una estela de cargos y puestos bajo la bandera del PRI desde regidor, alcalde, diputado local y federal y en la administración pública, renegó de su partido por falta de oportunidades, es impulsado por Alfonso Durazo, para la candidatura a la presidencia municipal por la alianza Morena-PANAL-PVEM, provocó perturbaciones en la granja morenista.  

Como alcalde “El Zata”, es recordado por su clavado a la bahía para demostrar que estaba descontaminada, pero su posterior baño con cloro hizo encabronar a los nadadores porteños que lo siguieron en la ocurrencia como el licenciado Florencio Jaramillo y León León.  

En su trienio Jesús Fajardo, entonces jefe de la CTM, su calificado como el “Ahumadita”, por aquello que fue el beneficiado con la obra pública y con un asunto de luminarias harto polémico. También tuvo broncas con los pepenadores del basurón de Santa Clara, un movimiento que lideró Trinidad “El Pollo” Arvizu y que lo pusieron de rodillas.   

El Bebo después de hacerle el fuchi a Ricardo Bours, quien le ofreció la candidatura a la diputación federal por el 04 distrito por Movimiento Ciudadano, decidió renunciar al PRI.  

Del plato a la boca 

El diputado federal Heriberto Aguilar Castillo, pintaba como la figura más firme para buscar la candidatura morenista a la alcaldía guaymense, pero en reciente encerrona en donde estuvieron presentes exmiembros de la Nueva Izquierda en el puerto como el exregidor perredista Oliver Flores Bareño, quien se agenció un lote allá por El Centinela para favorecer la llegada de Mónica Marín como sucesora de César Lizárraga y el expresidente del PRD local José Guzmán López González, promotor de la alianza con el PAN en 2018  y su escudero Melitón; el expanista Javier Peralta y otros allegados al legislador anunció que irá en pos de la reelección y que la candidatura a la alcaldía se elegirá por consenso, aunque aseguró chamba segura para su séquito en un eventual gobierno del Poncho Durazo.  

Dicen que Heriberto, desde el día en que le hicieron manita de cochi y lo bajaron luce agüitadón y no lo calienta ni el sol, pues la decisión tomada deja la puerta libre para gentes como el Bebo e incluso de “El Camarón” Raúl Sánchez Almeida, panista transformado al morenismo quién externó su deseo de ir por la candidatura a la alcaldía pórtense.  

Sin embargo, la decisión puso en alerta roja a los Consejeros del 04 distrito de Morena, quienes en previas reuniones virtuales discutieron estrategias para frenar la llegada de Zataraín y empujar a David Pintor como propuesta partidista para la alcaldía, la cual se antoja débil y sin viabilidad ante la ciudadanía.  

Pintor, originalmente se preinscribió para contender por la diputación federal (que el 5 de enero tenía que refrendar ante el Consejo Nacional en la CDMX), pero por su cercanía a Heriberto Aguilar, hubo de redefinir sus prioridades al sacrificarse por la causa y el grupo.  

Rumores al por mayor inundan las redes y los nervios 

Rumores al por mayor de negociaciones bajo la mesa alimentaron el nerviosismo entre las tribus morenistas, las cuales lucían aturdidas y apabulladas al mejor estilo del viejo priísmo y sin capacidad de respuesta, salvo el grupo de consejeros del 04 distrito, cuando corrió la versión de que el Bebo amarró la candidatura de la coalición de ¿izquierda? liderada por Morena, pues según la versión propalada entraría por el PVEM, mientras se hablaba de definiciones  favor de Luis Fuentes por el PRI y Rosa María Mancha para buscar la alcaldía de la vecina Empalme, en tanto David Pintor iría por la diputación por el XIII distrito local y el Dr. Cosme por el XIV. Según corrió en las redes Heriberto Aguilar, negoció estas candidaturas a cambio del apoyo a su reelección por el 04 distrito federal.  

Kramer vs Kramer 

De ser ciertas estas atrevidas versiones que superan la ficción, en los hechos la confrontación del 2021 sería entre un Morena con candidatos priístas y un PRI con candidatos blanquiazules y solaztequinos. ¡Cómo para no creerse! 

La cuerda se tensa y habrá medición de fuerzas, por aquello de que los acuerdos fueron: para el Poncho las diputaciones locales, pues el gobernador ocupa un legislativo a modo para darle gobernabilidad y las alcaldías serán para el Consejo estatal, debido a qué sus miembros van por esos cargos. O sea uno pa´ ti, otra pa´mí.  

Y ese arreglo entre las diversas tribus guindas puede romperse por dos factores: la decisión de algunos alcaldes de reelegirse y no respetar la prelación o la fila de los recién llegados al proyecto pejelagartista conocido como 4T, debido al deseo de Durazo de sumar a costa de la unidad y la cohesión interna, con lo cual su liderazgo como hombre fuerte de Morena en Sonora, podría venirse abajo si opta por decisiones autoritarias, cochupos y acuerdos cupulares, muy socorridos en la izquierda y en un partido como el morenista que no acaba de dar su brinco cuántico hacia su consolidación como un partido democrático, como le pasó a su antecesor, el PRD, el mayor partido de la izquierda Latinoamérica, que nunca dejó de ser un amasijo de facciones y tribus difíciles de conducir al que Los Chuchos de la Nueva Izquierda dieron al traste.  

Para el lunes está prevista la reunión virtual por zoom del Consejo, del que Durazo forma parte y en donde se espera salga humo blanco, se aclaren paradas, se ajusten cuentas, y lluevan rayos y centellas por aquello de las tepocatas y las víboras prietas que se les andan infiltrando y que los tienen muy alterados. 

Partidos y orden público 

Giovanni Sartori, en su libro “Partidos y sistemas de partidos”, advertía que los partidos llegaron a ser aceptados en algún momento cuando se comprendió que la diversidad y el disentimiento no son necesariamente incompatibles, ni perturbadores del orden público. Y esa evolución de facción a partido llevó bastante tiempo en cuajar.  

Dicha tesis enarbolada por Sartori, partía del hecho de que la auténtica novedad de la política moderna radica en su carácter activo y movilizador.  

Maquiavelo, en cambio condenaba de corazón toda secta y faccionalismo al achacarles ser los causantes de llevar a la ruina a la ciudad y mencionaba que en toda república existían dos temperamentos diferentes, uno el del pueblo y el otro de los poderosos.  

Para los políticos de hoy, en que no hay decoro, ni pudor para cambiar de casaca de un día para otro, por más extremas que aparezcan en el espectro ideológico, el pragmatismo aparece como parte de su definición. 

Y esa factura a futuro habrá de pagarse caro por la sociedad en el renglón de rentabilidad política de sus partidos que están quedando a deber en una transición a la democracia atorada en la alternancia y en tanta reforma electoral frustrada.