POLICIACA

La Viña del Señor 

Lo que parecía inconcebible es una posibilidad: el partido fundado por Plutarco Elías Calles, para pasar de los balazos a los abrazos en 1929, podría no contar con candidato en la propia cuna del Turco.

 

Ese solo hecho sin duda hará revolcarse en sus tumbas a probados priístas de toda la vida como el otrora ideólogo tricolor Jaime “El Tigre” Escobar, a quien fuera reconocido operador electoral Leonardo “El Cenizo” Dévora y al último líder de la Vieja Guardia Priísta don Candelario “El Charrasqueado” Flores.  

En esa óptica está como para la vergüenza de todo priísta con la camiseta bien puesta que el Toñito Astiazarán, vuele directo a ser candidato panista a la alcaldía de Hermosillo, en un premio de consolación por sumar el cascajo de lo que queda del blanquiazul a la alianza borreguista PRIANRD.  

El reacomodo de fichas orilla a buscar otra opción al “Pato” Ernesto de Lucas, quien sonaba para repetir como candidato a la alcaldía capitalina.   

De aplanadora a partido sandía 

En su historia el exinvencible ha padecido derrotas dolorosas (1991), traiciones internas y pugnas entre caciques (2000), negociaciones tras bambalinas inconfesables (1997) y campañas desastrosas (2018) y para colmo ha tenido pésimos candidatos (Manuel Ibarra Legarreta, Everardo “Lalo” Martínez Samaniego”, “El Morroño” Llano, Carlos “El Cacho” Zaragoza, José Luis Marcos León Perea o “El Gato” Bárcenas); malos operadores políticos (Carlos “El Bebo” Zataraín en 1991, el más emblemático) y funcionarios impresentables salidos de su fila. Sin faltar el político cínico para añadir la dosis de folclor al desempeño del servicio público, siendo “El Papito” Marco Antonio Córdova Campa, ese prototipo.  

También llevó al poder a gente seria y bien recordada por la ciudadanía como don Gaspar Zaragoza y don Florencio Zaragoza, pertenecientes a una estirpe de gobernantes que ha dado mucho de qué hablar.  

Bajo sus siglas con los colores patrios han gobernado el municipio verdaderas gavillas de facinerosos como las mal recordadas Banda de Sinaloa con Florentino López Tapia o la “Happy Family” con Mundo Chávez.  

Ha entregado de no buena gana el poder local a la oposición como en 1991 a la derecha, lo que después fue parte de la normalidad y achacada al voto volátil del porteño.  

También ha sido ficha de cambio para mantener el poder estatal, como en 1997 cuando la consigna de Manlio Fabio Beltrones, fue colocar a toda costa en la gubernatura a Armando López Nogales y entregó al PRD el sur de la entidad.  

Fue durante la administración del Clan Claussen, cuando el PRI se convirtió sin tapujos en un apéndice del alcalde en turno, bajo la batuta de Jimena Jaramillo y llovieron quejas de miembros tricolores debido a que Otto gobernaba con funcionarios golondrinos sin militancia en el partido. Ese clamor fue desoído por un soberbio germano.  

El acabose se dio en la campaña del 2018 cuando a la exaplanadora se le conoció como partido sandía al “camuflajearse” del PVEM, para sortear el desprestigio y le fue como en feria en las urnas.  

Lo cierto es que los mejores tiempos del PRI como partido hegemónico quedaron atrás y hoy va quedando para su escasa militancia como mera referencia fantasmal de un pasado glorioso que ya se fue.  

El reparto del pastel PRIANRD 

En ese juego aliancista, el reparto del pastel es evidente: la candidatura a la alcaldía es para el empresario no priísta Rogelio Sánchez de la Vega, quien es propuesta de Acción Nacional; la diputación por el XIII distrito local la pretende el exsecretario Alonso Arriola y la diputación federal por el 04 distrito quedó asignada al PRD, que la buscará Jesús “El Negro” Saldaña, propuesta de “El Tragabalas” Jesús Zambrano Grijalva, quien se aseguró las candidaturas del XIV distrito local y para Empalme. De ese tamaño el agasajo para el Chucho Menor, presidente del partido solaztequino.  

Se dice que Rogelio puso como condición para entrarle al toro que Ernesto Gándara, fuera el candidato a la gubernatura y que si no era “El Borrego”, no le entraba. Pero, por lo pronto está pensando si acepta la propuesta del alto mando albiazul de que sea el abogado Marco Antonio Acedo, quien le coordine la campaña que deberá pagar de su bolsa.   

Desde Hermosillo, sede del estado mayor aliancista, vendría el sesudo equipo para ayudarle a ganar las elecciones, cuya eficacia por los resultados de 2018, no parece muy convincente y alentadora. 

El rival a vencer por el industrial de la pesca es Heriberto Aguilar Castillo y a Morena, una empresa nada fácil a pesar del desprestigio del gobierno de Sara Valle Dessens.  

Como habrá de recordar el bien informado lector, durante la administración de César Lizárraga Hernández, Jesús “El Negro” Saldaña capitaneó al grupo de “Los 4 Fantásticos”, que se sirvieron con la cuchara grande en ese trienio, incluyendo al entonces edil panista Francisco “El Pío” Ponce y en cuya gestión por nada del mundo se intentó tocar con el pétalo de un citatorio económico de la Contraloría al antecesor en la casa de piedra, de pura coincidencia el Toñito Astiazarán.  

El pacto en las alturas que hizo posible la alianza dejó lastimados a muchos militantes opositores a la misma o con justos y legítimos merecimientos de buscar alguna candidatura en su partido.  

Al Bebo Zataraín, fue uno de los que se le cerraron las puertas en ir en pos de la alcaldía guaymense y se siente traicionado por el Borrego, por quien se la rifó en 2009, cuando Eduardo Bours, lo sentó. El recién renunciado al PRI hace ruido alegando obstáculos a su deseo de servir, pero no es bien visto por ciertos militantes de peso en Morena, que se las huelen quiera intentarla por ahí.   

 

Costosa democracia  

Hoy, en que en la actual coyuntura  los partidos políticos padecen un enorme desprestigio por lo costoso de la democracia y en que la oposición a la 4T parece estar desdibujada, los grupos internos de poder arman estrategias para sobrevivir y una de ellas es la construcción de alianzas antes impensables hasta para los analistas más lúcidos sobre el sistema político mexicano.  

Daniel Cosío Villegas, se estaría deleitando ante los malabares de la clase política del momento por todo el ingenio desplegado para seguir aferrada a la teta.