POLICIACA

Águeda Barojas Ontiveros

No es de gente buena andar grabando conversaciones, dijo la alcaldesa Sara Valle Dessens en una entrevista que le hice ayer después de la sesión de Cabildo.

Se refería al caso de los niños de la ex Secretaria del Ayuntamiento, Jazmín Gómez Lizárraga, los cuales fueron corridos del CADI por una venganza política.

Yo no sé si sea un problema de trastorno mental o de cinismo puro y exagerado pero la presidenta municipal, Sara Valle Dessens, no es una persona normal.

He conocido políticos cínicos, pero en Sara Valle hay algo más que cinismo, por lo que su caso debe ser analizado desde la óptica de la psicología o psiquiatría.

No, no es normal su comportamiento, no es normal su ausencia, porque aunque esté presente, siempre se ve ausente y de eso hay constancia en videos y fotografías.

El perfil psicológico de la presidenta municipal de Guaymas debería ser un asunto de interés público.

Y si al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, le están pidiendo que haga pública su situación médica y psiquiátrica, por qué no pedírsela también a la presidenta de Guaymas.

Y no, no es un asunto estrictamente privado, al contrario, es un tema de interés público porque es ella quien toma decisiones, bueno, se supone, y esas decisiones que toma o permite que tomen por ella, tienen consecuencias en la vida pública de los guaymenses.

En ninguna empresa te aceptarían si no cuentas con salud mental, ni física.

A estas alturas es urgente saber cuál es el estado de salud física y mental de la alcaldesa Sara Valle.

Hasta su delgadez debe ser motivo de preocupación. ¿Acaso está enferma la presidenta?

Bajar 30 kilos descompensa hasta el cerebro y acarrea otro tipo de problemas y lo dicen los médicos y los psiquiatras.

Que sirva lo anterior para entender entonces la actuación de una presidenta que, o es muy cínica o es muy mentirosa o está enferma.

Casos para ejemplificar la necesidad de contar con esta información hay muchos, pero el más reciente y mezquino es el de los hijos de Jazmín Gómez Lizárraga, quienes fueron corridos por una venganza política y de eso también hay constancia.

Fue la directora del CADI, Sandra Navarro Conckle, quien le comunicó a Jazmín que por órdenes superiores, sus hijos debían abandonar, lo que para todos los niños de esa edad es su escuelita.

La madre de la regidora Itzel Ríos Navarro, dejó muy claro en un audio que era una cuestión política y no administrativa.

Del orgullo de su nepotismo, la regidora de MORENA, no ha querido decir está madre es mía, pero la alcaldesa ya la justificó, incluso la apoyó.

No, no es de personas decentes andar grabando conversaciones, pero con los indecentes no hay porque ser decentes.

No le resultó su venganza a la presidenta porque un Juez Federal ordenó que recibieran a los menores en el CADI.

Su perversidad llegó al grado de anunciar en sesión de Cabildo el día de ayer que había ordenado que esos niños regresaran a la estancia infantil porque entendió que ellos no tenían la culpa.

Lo entendió después de que se enteró que un Juez había concedido la suspensión provisional a la madre de los menores, se quiso vestir de salvadora, de gente decente y buena, pero más tardó ella en decirlo que nosotros en descubrir su mentira.

Y sobre el audio donde se escucha a la directora del CADI decir que le ordenaron que sacara a los niños, nada dijo la presidenta.

De eso, dijo, no tengo nada que decir. Ah! Pero sí mencionó que no es de personas decentes andar grabando audios.

Desde su óptica entonces es más indecente grabar a escondidas  que ordenar que corran a dos niños de la estancia infantil por venganzas políticas. ¿Es cinismo o locura?