POLICIACA

Águeda Barojas Ontiveros

A la presidenta municipal de Guaymas no hay que entenderla desde la razón, sino desde lo absurdo. 

Ese es el primer paso que tienen que seguir aquellos valientes que aspiren a comprender por qué Sara Valle ha resultado tan incompetente para el cargo que, gracias a la popularidad de AMLO, consiguió en la elección del 2018.

Sara Valle ha gobernado entre la falsedad, la mentira y en un mar de ilegalidades y corrupción.

Entender la forma de gobernar, si es que se le puede llamar así a su desastroza manera de dirigir los destinos de Guaymas, no es difícil., basta con revisar el pasado.

Para entender a Sara Valle Dessens es importante revisar su pasado, el público y también el personal.

Pareciera que el pleito ex marital que sostiene con quien hace más 20 años defendió a muerte, la ha enloquecido.

La presidenta municipal no supo separar lo público de lo privado y lastimosamente ha provocado que la política guaymense haya caído en el nivel más bajo en las últimas décadas.

Para entender a Sara Valle hay que recordar como hace más 20 años también burló la Ley al proponer al Cabildo a su cuñado Santiago Luna, como Secretario del Ayuntamiento, a quien después terminó corriendo de la peor manera.

La presidenta tiene un grave problema que ya ni siquiera la ciencia pudiera descifrarlo. Su ineptitud para gobernar quedó claro desde 1997 cuando no logró terminar su periodo por menos de lo que hoy ha hecho.

Si bien es cierto nuestra ciudad viene arrastrando malos gobierno, hay que reconocer que por lo menos los que se fueron mantuvieron la gobernabilidad.

Por supuesto que había inseguridad, corrupción e ilegalidades, pero nunca como ahora.

Y no, lo que ahora pasa en Guaymas no es culpa de los que se fueron.

Los que se fueron no son los responsables de que Sara Valle Dessens se haya rodeado de gente inepta.

Los que se fueron no tienen la culpa de que la alcaldesa haya metido a su familia al gobierno municipal.

No son responsables tampoco de sus mentiras, de que le haya hecho creer a la gente que su cuñado vivía en Guaymas cuando en realidad el domicilio que presentó para obtener su carta de residencia, terminó siendo un lote baldío.

Eso fue un acto de deshonestidad, por lo tanto la presidenta es una deshonesta y de eso no es culpable ni Otto Claussen, Ni César Lizárraga, ni Lorenzo De Cima.

No señores, los ex alcaldes no son los culpables de que Valle Dessens haya comprado con cargos públicos para sus familiares a una bola de bandidos que dicen ser regidores de un partido que prometió una forma distinta de hacer política.

Guaymas es una ciudad desahuciada por la ignorancia y soberbia de la alcaldesa, funcionarios y sus regidores, por la apatía social, la dislexia empresarial, el contubernio mediático, la inoperancia policial y la ausencia del Gobierno Federal y Estatal.

Somos un municipio surrealista, anémico políticamente hablando, con ezquizofrenia y obeso en su funcionar
Amargo-obscuro. 

Esa es la mejor manera de retratar por lo que estamos pasando y si bien es cierto hay muchos responsables, la única responsable de la ingobernabilidad de estos últimos once meses se llama Sara Valle.

Sara Valle se propuso hacer historia y lo está consiguiendo.

Va a pasar a la historia por los altos índices de inseguridad que vive la ciudad y aunque no quiere cargar con los muertos, lamento decirle que a esos muertos los mataron en Guaymas, por lo tanto son suyos, incluyendo a Daniel Morales Pardini, a quien perversamente le dijo que no pasaba nada luego de que sacaron una narcomanta con su nombre.

Hoy Daniel Morales Pardini está muerto.

Si la alcaldesa lo hubiera mandado de vacaciones, le hubiera asignado dos policías vestidos de civil para que cuidaran su casa y cinco más custodiándolo y un carro blindado, como lo hizo con ella ahora que le sacaron una narcomanta, quizá otra historia estaríamos contando.

Después de las narcomantas con su foto y la de su cuñado, huyó de Guaymas e ilegalmente solicitó vacaciones a Recursos Humanos.

Ven como no debemos entenderla desde la razón, sino desde lo absurdo. Todo lo que hace es absurdo.

Sara Valle regresó porque ya está protegida a diferencia de los guaymenses que vivimos entre el terror, la psicosis y el miedo, sin Comisario, sin policías confiables, sin patrullas, sin casetas de policía, sin esperanza de que esto pueda cambiar en corto tiempo.

La presidenta regresó para hacerle creer a los ciudadanos que esas amenazas y esas narcomantas son producto de las diferencias políticas y ex maritales que tiene.

A su regreso dijo una cantidad de tonterías que lejos de tener esperanzas en un cambio de rumbo nos hizo sentir más miedo. Que miedo tenerla como presidenta municipal.

Si me matan, dijo, ya dejé en todas las instancias los nombres y datos de las personas que dicen cosas de mi. Jesús bendito!!!! De todas?

Seguro en la Fiscalía del Estado se rieron de ella.

Y cuando parecía que era el último escándalo luego de su regreso, se le ocurrió despedir a la Secrretaria del Ayuntamiento, Jazmín Gómez Lizárraga.

Jazmín Gómez Lizárraga no es ajena del caos en el que se convirtió este gobierno.

Su posición en el gobierno obedeció a la relación que su tío el diputado, Rodolfo Lizárraga, tenía desde hace muchos años con Sara Valle.

Santiago Luna, el cuñado de la alcaldesa, nunca la quiso. Y es que además de que le estorbaba, los afectos de Jazmín estuvieron siempre con su tío y no con la pandilla de la presidenta.

Jazmín le estorbaba a Santiago Luna, la razón por la que la presidenta corrió a Jazmín poco importa, podríamos incluso especular, pero es innecesario saberla.

¿Por qué razones te pueden correr de un cargo en el gobierno? Puede ser por incompetente y por actos de corrupción. Si fuera por eso, ya no habría ni presidenta, ni tesorera, ni gobierno.

Las razones son meramente políticas y tienen que ver con el canibalismo que practican quienes nos representan porque aunque usted no lo crea ya están pensando en el 2021.

Del perfil mediocre de la alcaldesa, de los regidores, funcionarios y el diputado local, no podía resultar otra cosa.

El pronóstico es reservado. La pelota está en la cancha de Rodolfo Lizárraga, quien ahora sí ve que las cosas están muy mal en el gobierno que encabeza Sara Valle, a quien él llevó al Partido del Trabajo y la hizo tres veces candidata.

Están hundiendo a Guaymas y de eso no son responsables los que se fueron, sino su ambición, su bajo perfil, su falta de oficio político, su mediocridad e incapacidad.

Y todavía no cumplen un año de gobierno.

Pobre Guaymas tan lejos de Dios y tan cerca de los mediocres.