POLICIACA

La Viña del Señor

A veces los negocios y la política electoral no se llevan. Pero hay ocasiones en que los hombres del dinero han logrado incursionar con éxito en esa actividad.

Carlos Hank González, configuró en México el prototipo del político-empresario el Profesor acuñó frases tan célebres en el catecismo de la política mexicana que casi casi fueron tomadas al pie de la letra por políticos de toda laya: “Un político pobre, es un pobre político”, fue una de las más celebradas. Otra del repertorio del profe: “Entre más obra, más sobra”.

Revolución y riqueza

En el origen de toda fortuna siempre hay un crimen, sostenía con sospecha el sociólogo alemán Max Weber, autor de La ética protestante y el espíritu del capitalismo, en donde trataba de explicar la causa del desarrollo de las Trece Colonias inglesas a partir de una óptica religiosa al margen de la lucha clases y la explotación del trabajador por el capital y otras tesis típicas del marxismo en boga entonces.

Debido a esa cultura de mezclar el ejercicio del poder con los negocios muy de la cultura priísta impuesto por los Cachorros de la Revolución desde el sexenio de Miguel Alemán del que tampoco fueron exentos los generales emanados de la gesta armada como Abelardo Rodríguez y el mismo caudillo Álvaro Obregón, coronado por el despojo de las tierras a los yaquis y la expulsión de los chinos en Sonora cuando gobernaba el estado Fernando Elías Calles, que definieron el patrón de acumulación originaria de riqueza y la fortuna de algunas de las buenas familias locales, un grupo de hondas raíces empresariales rompió con el sistema en los 80´s a partir de la nacionalización de la banca y se sumó al PAN.

Ese ramillete de hombres de empresa fue conocido como los “neopanistas” y catapultó al blanquiazul como un partido de alcances nacionales, hasta forzar o negociar la alternancia por la derecha en el 2000. Entre ellos se encontraban Francisco Barrio, Vicente Fox, Ernesto Ruffo Appel, Santiago Creel Miranda, entre otros.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, se enarboló el discurso de la separación del poder político del poder económico y entre los especímenes que ubicaba dentro de la Mafia del Poder, ubicó a varios de los más grandes empresarios del país, cuya lista encabezaban Claudio X. González y Germán Larrea. En cambio, capitanes de la industria como el magnate de Grupo Carso Carlos Slim Helú, conformaron el grupo selecto de allegados a la 4T.

En Guaymas, los dueños del dinero, nunca han dejado de tener las manos metidas en la grilla local y antaño se alternaban en la alcaldía personeros, incondicionales o miembros de la casta divina, en ocasiones con éxito y en otras oportunidades esas incursiones terminaron en rotundo fracaso.

También en algunos casos su participación se limitaba a financiar las campañas electorales de sus favoritos o a impulsar a sus juniors o a sus delfines en aras de controlar el poder. Ese tipo de camada fue conocida décadas después en la jerga política como Mirreyes.

Así lo hicieron Florentino López Tapia, quien desde la Federación de Cooperativas de la Industria Pesquera Sur de Sonora, apoyó las campañas de Luis Donaldo Colosio, Manlio Fabio Beltrones y la suya propia a la alcaldía en 1988, el año de la gran ruptura interna del PRI con la Corriente Democrática que encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, AMLO y otros.

 

IP y caciquismo político

Tradicionalmente en Guaymas dos grupos políticos y económicos se repartían el pastel y eran liderados por dos personalidades fuertes: el de Miramar de Julio Ramón Luebbert Duarte que creció con apoyo de Manlio Fabio Beltrones y Luis Donaldo Colosio y el Clan de la Familia Zaragoza de Marco Antonio Llano Zaragoza, cercano a la familia Bours. Según las aguas estales les favorecían hacían y deshacían en el puerto y solo en período de apogeo del cooperativismo apogeo bajo férreo caciquismo de don Flor y del sindicalismo charro en PEMEX en tiempos de La Quina Joaquín Hernández Galicia con El General Oscar Ulloa Nogales, se mantuvieron a raya.

En torno a estos personajes pululaban una serie de aprendices de políticos y de operadores forjados en la vieja escuela priísta como Alfonso El Poncho Ayala Fonseca, hoy cobrando en la UTG; Marco El Cachorro Ulloa Cadena, becado en PEMEX; el licenciado Manuel Barrón; Dr. Carlos Murillo, Dr. José Luis Marcos León Perea, Ramón Abel Morales Buitimea, Rodolfo Caballero, Julio César Márquez, Armando González Chavira, Ing. Ángel Primitivo Alonso, Lic. Alfredo Ortega Jiménez y la Lic. Julia Astrid Tapia viuda de Romano en la CNOP.

En el área rural muy ligados a la CNC se movían entonces gentes como Julián Luzanilla; Trinidad Sánchez Leyva; Ignacio Nacho Martínez Tadeo o Silverio Jaime, responsable del divisionismo en territorio yaqui y transfigurado al final de sus días en Siervo de la Nación.

Por el lado de la CTM, uno de sus dirigentes más ligados a los negocios fue Jesús El Chuy Fajardo, quien asumió el mando del cetemio con apoyo del Cachorro Marcos Ulloa.

Los otrora jóvenes Otto y Enrique Clausen, más el segundo, hizo carrera bajo la protección del empresario Ricardo Mazón, quien lo ha impulsado en su carrera administrativa y política y sigue moviendo la tenebra y los hilos de la política estatal desde el Piso 7 de un Edificio muy visitado Vado del Río en estos días, y en el cual se le vio varias veces a Dolores Lola del Río, una de las coordinadoras de precampaña del Poncho Durazo y en donde dice el periodista Arturo Ballesteros se cocinó lo del Bebo Zatarain y antes se plancharon temas como el rescate de Pablo Mariscales y Chayito Quintero, así como el presupuesto del 2021.

Ambos pertenecen a la estirpe de Enrique Clausen, reconocido líder cooperativista de antaño.

En el sector maquilador también se hacen aires y sus cabezas visibles Félix Tonella Luken y Luis Felipe Seldner, tienen años haciendo política de conveniencia con el PRI o con el PAN y reciente reunión de los poderosos exportadores con El Morroño Llano al frente con Alfonso Durazo, dejó acalambrados a más de tres despistados priístas.

El priísmo perdió hegemonía a partir de 1991, cuando José Ramón Uribe, salido de una familia de fuerte presencia empresarial y arraigo local, le jugó a las vencidas por el PAN.

Tampoco el diputado Heriberto Aguilar, se ha escapado de la tentación de combinar negocios y grilla y en el pasado realizó obra pública en administraciones del PRI y PAN.

 

El Club de los bebesaurios

Dentro del círculo cercano a los llamados dinosaurios de la vieja clase política priísta hacían presencia los llamados bebesaurios entre los que sobresalían Marcos Ulloa, Otto y Enrique Clausen, Carlos El Bebo Zatarain, ligado en sus inicios a Florentino y luego a Julio Ramón Luebbert; Antonio El Toñito Astiazarán apadrinado por El Morroño o Alfredo Ortega López El Orteguita, el primero en pasarse al PAN en busca de nuevos derroteros.

A esa pléyade rapaz y ansiosa de fortuna deben los guaymenses muchos de sus pesares, como son la transferencia de grandes sumas del erario al bolsillo del compadre favorito como en el caso del Bebo, privatización del servicio de limpia con el Toñito, el megacrédito de Bansi con el Otto y el pago de sus servicios del pago de la flota pesquera de la cooperativa Punta Baja por el Banco del Atlántico con el Orteguita. Eso de lo que se sabe.

La campaña de 1997 dio mucho que hablar. Esa vez el Bebo hizo campaña bajo la sombra del Príncipe de Miramar y con la consigna Voten por mí y voten por la Sara. Para 1999 le tocó esas cosas rudas del sistema solicitar la revocación de mandato de su asociada.

En 2003 midieron fuerzas el Toñito y el Bebo al competir por la candidatura del PRI a la alcaldía y en 2009 el Otto con el Orteguita por la diputación local.

 

Aventuras políticas empresariales fallidas

El último rotundo revés en un proyecto electoral fue el de Manuel Aguilar Juárez en 2012, cuando buscó por Acción Nacional la presidencia municipal. De 2009, tras el triunfo del Memo Padrés el dueño de la Geomar, se convirtió en el non plus ultra de la política en el puerto, en donde no se movía una hoja sin su consentimiento.

Pero en 2012, sus sueños se hicieron añicos cuando fue derrotado en las urnas por el Otto Clausen.

Ya antes habían sucumbido Everardo Martínez Samaniego en 1997, “El Morroño” Llano Zaragoza en 2000 y Carlos “Cacho” Zaragoza en 2009, los tres bajo la bandera del tricolor.

 

Un empresario no priísta para Guaymas

Hoy, el intento de clase la encabeza el empresario sardinero e ingeniero químico Rogelio Sánchez de la Vega, quien va de la mano de Ernesto “El Borrego” Gándara Camou, su gran cuate, pero es un desconocido para los escasos priístas de la base, más allá de su séquito que lo rodea, a pesar de que a las comilonas que ha organizado para el de la Pitic, ha concurrido la burocracia del gobierno del estado y bastantes cartuchos quemados.

Rogelio, se sabe es propuesta del PAN o más bien dicho Javier Gándara, para buscar la alcaldía por la alianza PRIANRD y echó por tierra aspiraciones de panistas de hueso colorado como Raúl Sánchez Almeida y de priístas como Carlos “Bebo” Zatarain, quienes mejor la buscan por Morena o sus aliados el PVEM y PT.

Originario de Tijuana, el dueño de PEGUSA vive desde 1983 en Guaymas y desde siempre ha incursionado en el sector de la industria pesquera en donde ha hecho lanita.

Ha sido presidente del Consejo Consultivo de la CEA y presidente de la CANAIPES.

De mano dura el presidente de CIBACOPA en el manejo financiero de sus empresas, cuenta la leyenda que cierta vez mandó a la calle a un empleado contable al que le faltaron mil pesos.

Sus empleados lo califican como estricto y buen patrón que no permite abusos con los trabajadores del escalafón más bajo de sus empresas.

En su entorno se dejan ver públicamente un grupo de conocidos porteños como El Chichá Bueno Guerra; Julio César Márquez; Cuauhtémoc El Temo Benavides, aspirante a la diputación local por Movimiento Ciudadano; Ramiro Páez; el varias veces regidor Ariel Gastélum; Miguel Quiroz, director de Servicios Públicos con Lorenzo De Cima, entre los más allegados. Esa es su corte.

Su nula experiencia en la grilla a raja tabla y a mandar obedeciendo no pocas voces lo hacen ver presa fácil de un buen candidato de la alianza MORENA/PT/PVEM e incluso de quien contienda bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, ya sean la doctora Karla Córdoba o Manuel Villegas. Es más hasta el propio Rodolfo Fofo Lizárraga, daría la sorpresa en un mano a mano electoral.

Con un PAN dividido y con algunos de sus chaqueteros cuadros pasados a MORENA o las Redes Sociales Progresistas del Paco Bueno, un PRD al que su último mohicano de la Nueva Izquierda, el profe José Guzmán abandonó y un PRI vaciado por el chapulineo del Toñito y el Villeguitas y sometido por el Clan Clausen, como plataformas parecen no muy recomendables.

Sin la solvencia y el peso económico y político de un Morroño o un Julio Ramón Luebbert Duarte, ni el liderazgo de un Florentino López Tapia, mucho menos el carisma de un Oscar Ulloa o el arrastre y el arraigo del Flaco José Ramón Uribe Maytorena, su futuro es incierto.