POLICIACA

El precio de la mala política se paga con la moneda del sufrimiento humano. Y no es hasta que este malestar alcanza sus máximos niveles de hartazgo que la sociedad busca exigir un cambio en busca de una realidad mejor.

Sin embargo, como sociedad tendemos a creer que es poco lo que podemos cambiar individualmente o en grupo de los asuntos que nos preocupan, molestan o el cómo son manejados, pues ante la falta de efectividad de las exigencias, la idea de que a través de la unidad se puede generar un cambio real se ha ido difuminando.

Esto ha provocado que la inconformidad social que se encuentra en el ambiente flote a la deriva buscando en vano un terreno sólido donde anclar, un objetivo visible para todos hacia donde converger, compañeros con quienes cerrar filas en torno a un objetivo común.

  • Algunos estudiosos de los movimientos sociales como lo puede ser el politólogo y filósofo Noam Chomsky, consideran que los últimos movimientos sociales en América que realmente generaron un cambio fueron tres básicamente: el movimiento negro, el movimiento hippie y el movimiento de las mujeres en busca de la igualdad; todos éstos gestados en el siglo pasado
  • Desde entonces, los problemas y las preocupaciones tanto privadas como públicas difícilmente han llegado a constituirse en causas colectivas comprometidas con su búsqueda, convirtiéndose en expresiones aisladas y de corta vida, las cuales se agotan en el instante en que los manifestantes retoman sus actividades cotidianas y, entonces, las cosas regresan inalteradas al mismo lugar en las que se encontraban antes de la búsqueda del cambio.
  • Ahora, en pleno siglo XXI, la necesidad de la sociedad de salir a las calles cuando buscan exigir un cambio permanece, sin embargo, para alcanzar este fin la receta se ha modificado, pues la llegada de las nuevas tecnologías que han surgido a partir del internet han abierto un nuevo abanico de posibilidades que ahora se abordan desde el mundo digital

Arma de doble filo

Las plataformas digitales como las redes sociales o páginas como Change.org se han convertido en herramientas fundamentales para el llamado a los movimientos sociales o a la exigencia de un cambio, trayendo con ellas un arma de doble filo.

  • Por un lado se les ha considerado un instrumento que permite visibilizar un problema de una manera mucho más amplia, como también ha facilitado la comunicación entre la sociedad y, en ocasiones, hasta la unidad en torno a una causa en común.
  • Por otro lado, estas plataformas también han trivializado los movimientos sociales, han puesto en duda el compromiso de aquellos que buscan un cambio únicamente suscribiéndose o apoyando una causa mediante un click o, incluso, muchas otras veces fungiendo como herramientas de odio que en lugar de unir, enfrentan a la sociedad entre sí.
  • Las plataformas digitales han abierto un abanico de posibilidades en materia de organización y alcance, pero también están siendo utilizadas de manera irresponsable

Rubén Darío Vázquez, especialista en internet y redes sociales, considera que para que un movimiento social sea clasificado como tal, éste debe darse en el mundo físico a pesar de que se haya gestado en el mundo digital.

  • “Para que realmente estemos hablando de movimientos sociales, aunque estos se generen en internet, también tiene que haber una corresponsabilidad en el mundo físico”, explica el columnista de Forbes, quien agrega que estas plataformas de igual manera han traído consigo ventajas.
  • “Es cierto también que las movilizaciones sociales que se han dado en los últimos años han tomado como punto de partida las plataformas digitales, especialmente por la flexibilidad, el alcance que tienen y la libertad que existe para usarlas, lo que facilita que personas que en diferentes circunstancias que no hubieran podido conocerse o no hubieran podido intercambiar ciertas ideas o integrarse a una movilización lo hagan y que, en verdad, eso se pueda trasladar al mundo físico”.

En cuanto a las desventajas, la académica de la FES Acatlán, Nancy Lara Hernández, comenta que éstas también pueden ser utilizadas para generar conflictos entre la sociedad y provocar división o invitar al odio.

  • “En relación a las movilizaciones que se generan a través de internet considero que sí existe un peligro, pues actualmente las redes sociales se utilizan de forma indiscriminada.

Cualquiera puede poner información que es falsa, nociva y que obviamente tiene el potencial de convertirse en un tema viral, lo que las convierte en una herramienta para difundir odio en lugar de buscar generar cambios que beneficien a la sociedad y al país.

  • Las redes sociales han dejado de ser una herramienta utilizada únicamente para vincularnos socialmente y se han convertido también en un instrumento para ponernos unos contra otros”, comenta.

Candy Rodríguez, experta en derechos digitales y defensora de los derechos de las mujeres, acota que debido al amplio abanico de posibilidades que han abierto las plataformas digitales, estas deben ser utilizadas únicamente como una herramienta y no como un fin.

Sin receta para el cambio

Existen diversas posturas respecto a cómo se debe buscar el cambio social o cómo se debe presionar al poder para que la realidad se modifique. Sin embargo, lo que no existe, es una receta o una fórmula específica que garantice que la suma de ciertas acciones deriven en un resultado concreto cuando de manifestaciones sociales se trata.

De fondo no hay una receta para cambiar la realidad. Quienes digan que los clicks no generan un cambio entonces también deben estar conscientes que esto que argumentan tampoco se resuelve con la publicación de informes o con ruedas de prensa y, muchas veces, tampoco con salir a marchar a las calles.

  • “La realidad cambia a través de un conjunto de expresiones sociales que van alertando al poder que el costo de todo aquello que están haciendo o dejando de hacer es muy alto, lo que los obliga a modificar una postura o una forma de actuar o gobernar”, explica Alberto Herrera Aragón, director de Change.org en México.

En respuesta al cuestionamiento de si el cambio únicamente se puede dar si las movilizaciones que se gestan en el mundo digital tienen que trasladarse forzosamente al mundo físico, el doctor en sociología y académico de la universidad La Salle, César Rebolledo, comenta que en este momento el mundo digital se ha convertido en una extensión del físico, por lo tanto, el cambio puede surgir de cualquiera de estos mundos.

  • “Yo creo que hoy en día hay un puente directo entre el mundo digital y el terrenal. Ya que lo que sucede en el primero repercute en el segundo y viceversa. El internet no va a suplantar las manifestaciones físicas, lo que sucederá es que ambos terminarán convirtiéndose en potencializadores mutuos

Actualmente el mundo digital tiene tanta trascendencia en el mundo físico que comienza a dominarlo. La visión crítica nos dice que el activismo digital es falso, que es banal, que sólo habla de poses y de posturas, sin embargo hay que entender que el mundo digital perfectamente puede cambiar el curso de una elección o de una discusión política o social sin necesariamente llegar a la calle”, comenta.

Alberto Herrera también identifica una relación cada vez más cercana entre quienes están enfocados en hacer ciberactivismo y quienes abogan por salir a las calles a marchar.

  • “No creo de ninguna manera que el internet vaya o tenga que suplantar las manifestaciones físicas, lo que creo es que nos vamos a terminar convirtiendo en potencializadores mutuos, es decir, grupos que generan movilizaciones callejeras han ido encontrando cada vez más en el internet una forma de organizarse de manera muy ágil par poder reaccionar en la calle frente a los abusos del poder.

Hoy en día hay un puente directo entre el mundo digital y el físico. Ya que lo que sucede en el primero repercute en el segundo y viceversa. También aquellos que han apelado a las plataformas digitales se están dando cuenta cada vez más cómo estas plataformas les permiten lanzarse a la movilización más allá de las pantallas.

Son cuestiones complementarias”, dice el director de Change.org en México quien considera que en un futuro se irán cerrando las brechas entre estas diferentes tácticas de movilización para finalmente darnos cuenta que forman parte de un todo y que tienen que ser utilizadas en conjunto para poder cambiar la realidad.

Reporte Indigo