NACIONAL

La Procuraduría General de la República confirmó que los cuerpos localizados en Xalisco, Nayarit, pertenecen a los agentes de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), que fueron levantados por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Explicó que expertos de la Coordinación General de Servicios Periciales realizaron estudios de genética forense para corroborar la identidad de los restos.

Los cuerpos ya fueron entregados a los familiares, quienes han estado acompañados por especialistas en psicología.

La dependencia federal lamentó y condenó este terrible hecho y expresó su solidaridad con el sentir de las familias.

“La PGR, en coordinación con otras instituciones de seguridad del Gobierno de la República, continúa con los trabajos para dar con los posibles responsables de este deplorable suceso”, detalló.

El 9 de febrero, MILENIO informó que cuatro elementos de la AIC estaban de descanso y se trasladaron a Nayarit para asistir a un bautizo, aprovechando el puente del 5 de febrero.

Sin embargo, dos de los agentes regresaron a Ciudad de México y reportaron la desaparición de Octavio Martínez Quiroz y Alfonso Hernández Villavicencio, quienes están adscritos a la Dirección General de la Unidad para el Combate al Delito de Secuestro de la Policía Federal Ministerial de la agencia.

Al momento de su desaparición los elementos circulaban a bordo de un automóvil de color gris plata de la marca Chevrolet.

La PGR difundió las fichas y fotografías de los agentes para obtener datos sobre su paradero.

Cinco días después, los agentes aparecieron en un video subido a YouTube. Estaban hincados mientras cuatro personas encapuchados les apuntaban con armas largas y los obligaban a leer.

Durante la lectura, Alfonso Hernández señala que desde la llegada de Alfonso Navarrete Prida a la Secretaría de Gobernación, se les dio la instrucción de realizar labores de inteligencia.

Ambos elementos de la Agencia de Investigación Criminal, quienes eran profesionistas, tenían apenas un año de ingresar a la PGR.

Martínez Quiroz contaba con título de abogado; Hernández Villavicencio era criminólogo.

Fuente: Milenio