NACIONAL

La Viña del Señor

Otra vez la tragedia enluta al país. Como hace 32 años, la tierra, un ente vivo, vuelve a cobrar la factura. No por anda la zona más afectada por el terremoto de este 19 de septiembre fue la que se rellenó del lago que existía y al que llegaron los antiguos aztecas provenientes del mítico Aztlán para fundar la gran Tenochtitlán, en el lugar en que una águila posada sobre un nopal estaría devorando una serpiente, según vieja profecía.

A pesar de la experiencia amarga de aquel entonces que orilló a proveerse al país de instituciones para el caso de contingencias, como las de protección civil o alertas antisísmicas, este fenómeno causó muerte y destrucción.

El sismo reciente fue de más baja intensidad que el del 19 de septiembre de 1985 y sin embargo dejó una estela de inmenso dolor.  El caso de los niños de la escuela Rébsamen, ablanda el corazón del más pintado.

Según los sismólogos los terremotos no pueden preverse con exactitud a pesar de abundantes profetas y videntes que opinan al respecto, volvió a dejar en claro que los terremotos no tienen palabra, ni tienen madre.

La tragedia le movió el tapete a todo mundo: a políticos, gobierno y a la sociedad mexicana. Ya nada será igual.

Lo anterior debido a que en momentos tan difíciles e inesperados, como los acaecidos, aflora lo mejor y lo peor de la naturaleza humana, cuya miseria se manifiesta en múltiples formas: insensibilidad, banalidad, sin razón, irresponsabilidad, abuso, etc.  

Nacimiento de la sociedad civil: el parto de la tragedia    

Si en 1985, el gobierno de Miguel de la Madrid, se paralizó ante la tragedia y emergió un movimiento social de corte popular  para hacer frente a la tragedia, actualmente cuando se da casi una repetición puntual de los dramáticos hechos acontece algo parecido.

Derivado de esas movilizaciones de hace 32 años nacen o se fortalecen diversas organizaciones y liderazgos que en la elección de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas fungió como candidato presidencial por el Frente Democrático Nacional, nutrieron a la izquierda neocardenista, gracias a la participación de poderosas agrupación con gran capacidad de convocatoria como la Asamblea de Barrios, el Movimiento Urbano Popular, la Unión Popular Nueva Tenochtitlán de Dolores Padierna y René Bejarano y otras.

Tiempo después se funda el PRD y a partir de 1997, esa fuerza tomó el gobierno de la megalópolis y no lo ha soltado, siendo Cárdenas su primer jefe de gobierno electo por votación directa, cuando antes el D.F. era un departamento dirigido por un regente al que nombraba el presidente de la república. Con Carlos Salinas, Manuel Camacho Solís, desempeñó tal cargo.

De ese año para acá, la CDMX, se convirtió en bastión político de la izquierda inaccesible para el PRI y el PAN.

Los rostros de la tragedia

A escasos días de que un fuerte sismo asolara a Oaxaca y Chiapas, el 7 de los corrientes, el del 19, que aconteció dos horas después de un macro simulacro, afectó a Morelos, Estado de México, Puebla y con mayor dureza a la CDMX, a la que el cantautor Guadalupe Trigo, dedicó su bellísima canción "Mi ciudad”.

El suceso, provocó la solidaridad internacional y fue, a diferencia al anterior, casi reportado en tiempo real en las redes sociales, que antaño no existían.

Sin embargo, no han faltado los prietitos en el arroz. La cena en el restaurant Rosa Negra de Polanco, convocada por el senador priísta de Quintana Roo,  Félix González Canto, padrino de Roberto Borge, la misma noche de la tragedia mientras la gente removía los escombros, hizo encolerizar a Emilio Gamboa, por la insensibilidad mostrada.  

Ya antes Miguel Angel Osorio Chong, el puntero de las encuestas por parte del PRI entre sus presidenciales y responsable de la seguridad interior de la nación, quedó mal yéndose a apadrinar a la senadora del PRD Iris Vianey Mendoza, con motivo de su boda, mientras Oaxaca y Chiapas, sufrían las de Caín.

Tampoco puede despeñarse la polvareda que levantó la propuesta de que los partidos donaran el 20% de sus prerrogativas para los afectados. Ni tardo, ni perezoso el INE, expresó que no se pueden desviar recursos ya destinados, en tanto el Peje, estuvo de acuerdo.

Damnificados del 2018

El nuevo escenario, de entrada ha provocado damnificados entre los políticos: A Meade, el pupilo de Videgaray, el casi seguro candidato presidencial externo del PRI, el guerrero con el que Peña, piensa dar la batalla, le hecha por los suelos su propuesta presupuestal para el año entrante y lo prácticamente lo amarra a la secretaría de Hacienda;  igual sucede con Miguel Angel Mancera, quien en octubre pensaba dejar la jefatura de gobierno de la CDMX y ahora está por verse; su tocayo Osorio Chong, quien baila en la cuerda floja, su insensibilidad lo tiene a un tris de salir de Gobernación y al presidente Peña, la tragedia lo orilla a modificar las prioridades de su gobierno.

 Al naciente Frente Ciudadano por México, la afectación de estados gobernados por sus partidos lo condiciona a adecuar su propuesta a las necesidades de apremio derivadas de la coyuntura y Morena, cuya mira está en ganar el gobierno de la capital, la zona más afectada, queda obligada a plantear soluciones a la compleja problemática de la gran ciudad.

La agenda del 2018

Y si se pensaba que la corrupción, la violencia y la impunidad, iban a ser los temas que definieran la campaña electoral del 2018, hoy se impone la reconstrucción del país como prioridad.        

Mientras el canciller Luis Videgaray, trabaja como embajador de Washington y abre fuego con Nicolás Maduro y Kim Joung-un, ambos personajes polémicos hacía malabares para minimizar los dichos del general John Kelly, jefe de gabinete de Donald Trump, de que México era un narco estado fallido y su ahijado político, excompañero del ITAM y preca presidencial José Antonio Meade, presenta un presupuesto de continuidad de las políticas neoliberales, la naturaleza, con su saldo trágico, parece llamar la atención de los responsables de llevar el gobierno.

El doloroso hecho, hace ver lo dicho por Kelly a los demócratas como un cuento para chamacos del kínder ante la realidad imperante.

Alta traición

El sismo con toda su secuela de daño y dolor, pone a prueba el fervor patrio de la clase política.

Hoy, como en el ´85, la nación, el pueblo, la ciudadanía, esos conceptos que por tan abstractos e inasibles diría el poeta José Emilio Pacheco, en su laureado texto “Alta traición”, se duda de su existencia y respetabilidad, vuelven a tomar cuerpo para encarar la contingencia:

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto es inasible.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

por diez lugares suyos,

ciertas gentes,

puertos, bosques de pinos, fortalezas,

una ciudad deshecha, gris, monstruosa,

varias figuras de su historia

montañas

(y tres o cuatro ríos)