LOCAL

La Viña del Señor

Duro y a la cabeza se fue un grupo de abogados en contra de la Juez Primero de Primera Instancia de lo Penal del Distrito Judicial de Guaymas, licenciada Santa Adelina Flores Montoya, por cierto originaria del puerto.

En una misiva de cuatro fojas dirigido al presidente del Supremo Tribunal de Justicia, los litigantes –debemos suponer que lo hacen— vierten un rosario de quejas sobre el actuar de la juzgadora.

Por lo descrito en su libelo, los abogados denotan una orfandad que eriza los pelos.

Y si bien Santa Adelina no es tan Santa, no es la primera vez que piden que le corten la cabeza y no han podido conseguirlo.

Y si la Santa no es tan Santa que podríamos decir de los abogados guaymenses. Sin generalizar, claro está.

La Barra de Abogados desbarrancada

Se supone que en Guaymas, existe una organización gremial representativa de los abogados. La Barra de Abogados fue una de ellas. El problema es su oficialismo. Por eso en algún momento surgió como escisión de ella el Colegio de Abogados, cuyo primer presidente fue Armando “Pozole” Saucedo.

La Barra, fue y ha sido utilizada por quienes la han encabezado como un trampolín para ocupar cargos públicos, de ahí su manejo faccioso. En un principio esa organización abogadil fue controlada por el grupo de Alfredo Ortega López, quien la presidió, después fue diputado local por el PRI, luego intentó volver a esa curul bajo las siglas del PAN, pero fracasó y por “méritos en campaña” Guillermo Padrés, le regaló una notaría, de la cual disfruta.  

De la gente de Ortega, figuró Walter Octavio Valdez Trujillo, quien también la presidió y ahora funge como asesor jurídico del Maloro Acosta en Hermosillo.

Otro de los bendecidos ha sido René Sierra Munguía, quien actualmente “finge”, como su presidente y quien en su primer acto público como tal, avaló sin más el Nuevo Sistema de Justicia Penal para quedar bien con la Procu. Al tipo le encanta la exposición mediática y ello le permitió ocupar la Dirección de Seguridad Pública de Empalme con el priísta Samuel Rodríguez Sánchez.

Al puesto en la Barra, René, arribó de la mano de Librado Navarro Jiménez, su antecesor y quien cobró como regidor pluri de Movimiento Ciudadano con Otto Claussen y antes se desempeñó como jefe de la policía municipal con César Lizárraga. “El Negro”, maniobró para dejar fuera de la jugada a los abogados Cuauhtémoc Benavides y Vicente Castanedo Montoya, quienes buscaron dirigir al organismo para sacarlo del marasmo.

A raíz de duros señalamientos en contra titular del desaparecido Juzgado Mixto, Octavio Ortiz, quien era dado a mofarse de los abogados y a ventilar los asuntos bajo su encargo en tertulia con amigos o de filtrar a la prensa las resoluciones, protagonismo mediático que le costó un extrañamiento por parte de la Comisión de Disciplina del Poder Judicial del Estado, la Barra que manejaba Leopoldo “Polo” Duarte y el Colegio que regenteaba “El Pozole”, recabaron firmas de apoyo entre los abogados para Ortiz, en un caso para Ripley.

Despachos divinos

En Guaymas, es obvio que existen despachos divinos y estos son muy conocidos. No la jueguen al tío lolo.

En la Junta de Conciliación y Arbitraje, la existencia de coyotes al servicio de algunos despachos ya es una pesadilla. Los Bellots, los Ejotes, etc., tienen a esa dependencia como propia. Y así nos podríamos ir.

Alguna vez, tanto Flores Pardo, como René Sierra, por tener laborando en los juzgados a sus esposas fueron señalados de aprovecharse de ello. Ambas señoras tuvieron que dejar el cargo cuando Walter Valdez, miembro de dicha clica, en vuelo al D.F. fue cuestionado al respecto por Oscar López Vucovich, entonces secretario de gobierno de Armando López Nogales.

Abogados del diablo

Los abogados tienen bien ganada su fama de “abogansters”. En su novela “El Aboganster”, sobre el conocido como Abogado del Diablo Bernabé Jurado, el escritor Eugenio Aguirre, habla sobre ese tipo de fichitas que utilizando sus conocimientos sobre la ciencia jurídica y una mezcla de triquiñuelas se convierten en el terror de los tribunales.

En Guaymas, no han faltado detalles en que los abogados han sido envueltos en la polémica y viven al filo de la navaja. El aspirante a ocupar una candidatura en Morena Osvaldo García Cisneros, cierto día se introdujo a toda carrera a las oficinas del ministerio público de la calle 15 cuando era perseguido.

Recientemente, el abogado Rodolfo “Fito” Figueroa, fue ultimado en la vía pública, en un caso que conmocionó a la sociedad empalmense y al propio gremio de abogados. A otros les ha ido menos mal y han debido perder la tierra.

El litigio como negocio

El litigio es sin duda visto como negocio por parte de los abogados. Pero, lo cierto, es que son muchas las deficiencias del aparato de procuración e impartición de justicia que han sido ignoradas o solapadas por ese gremio.

A lo anterior, viene a contribuir el hecho de que universidades privadas estén sacando como tortillas flotillas de abogados que van a sumarse a los ya existentes, en un proceso que tarde o temprano habrá de saturar ese mercado, de por sí muy abarrotado.

Hace días un puñado de taxistas del grupo Tigres trataron de linchar a varias personas que fueron dejadas libres por el Ministerio Público del Sector I, identificadas de agredir a un trabajador del volante. Esa protesta le costó la remoción al funcionario de la Fiscalía.

Las crecientes quejas del comercio organizado de que el nuevo sistema penal se ha convertido en una puerta giratoria, en donde más tardan en entrar que en salir los malandros, no deja de llamar la atención, habida cuenta de que en algunas colonias o barrios ante la plaga de ladrones que amenazan la seguridad de personas y familias han debido de tomar cartas en el asunto los propios vecinos.

La deficiente o complaciente actuación de las policías, por falta de capacitación o preparación se ha convertido en el talón de Aquiles del sistema adversarial, en un país en donde tenemos una de las policías más corruptas y en donde la impunidad ronda el 95%.

“Escudo Ciudadano”, el programa eje en la prevención del delito enarbolado por la gobernadora Claudia Pavlovich, no ha dado los resultados esperados para poner freno a la inseguridad.

Otros asuntos escabrosos como los feminicidios, la creciente violencia intrafamiliar, el robo en casa habitación hasta los delitos de cuellos blanco, de funcionarios y los relacionados con el crimen organizados que tienen a merced a la sociedad bien deberían de ocupar el centro de las preocupaciones de ese gremio.

Pero, tales temas, parecen no estar en el horizonte de los intereses de los abogados, más apurados por cuidar su negocio que en velar por la existencia de una verdadera justicia y el imperio de la Ley, o por que el Estado de Derecho, deje de ser un ideal y se convierta en una realidad.

El caso de Francisco López Lucero, sentenciado en primera y segunda instancia a purgar una pena privativa de la libertad, la cual fue revocada por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal y Administrativa del Quinto Circuito en el amparo 115/2017, demuestra que los jueces no se mandan solos y siempre hay instancias en donde combatir sus fallos.

Así que señores litigantes, a secarse las lágrimas que hay mucho por hacer…