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Águeda Barojas Ontiveros

Hace unos días, en mi última columna, sostuve que era urgente un perfil psiquiátrico o psicológico de la presidenta municipal, Sara Valle Dessens.

Dije que era un asunto de interés público y que era por la seguridad de todos los que vivimos en esta ciudad.

Lo reafirmo, es urgente una evaluación que permita saber si la alcaldesa es apta para dirigir el destino de esta ciudad cada día más desvalijada, inmersa en una ola de violencia nunca antes vista.

Hoy Sara Valle Dessens rebasó los límites de la cordura al señalar nuevamente en medios de comunicación de Hermosillo a quienes ella cree que somos los responsables del ataque armado que sufrió el jueves pasado.

Pero antes de entrar a ese tema hay que poner en contexto lo que ha pasado en Guaymas en el último año.

En el último año han matado a nueve policías y herido a seis, han muerto más de 70 civiles, dos funcionarios, han colocado en más de cuatro ocasiones narcomantas contra el gobierno de Sara Valle y lo último fue el ataque al vehículo en el que se mueve su hijo.

En medio de ese entorno Sara Valle no logra entender porque sufrió un ataque armado y prefiere encontrar culpables en las personas que ella considera sus enemigas porque no avalamos su mal gobierno, sus locuras, su mediocridad, su incapacidad y sus actos de corrupción.

Hablaré por lo que a mí me toca y por lo que no dije durante más de 20 años.

Hoy Sara Valle se atrevió a señalarme en entrevistas en Hermosillo de ser una de las 1,579 personas sospechosas que tiene del ataque armado.

Ahí se la echan los 1,578 sospechosos, pero yo diré mi “verda”, a mí que me esculquen.

Hoy dijo Sara Valle que sospecha de mí, así lo dijo, de una reportera que trabajó con ella hace 20 años y que corrió porque no llenó sus expectativas.

No te equivoques Sarita, tú no me corriste, me fui porque entendí que no dabas para más, porque me di cuenta de tú incapacidad. Renuncié por tú mal gobierno y por tus actos de corrupción.

¿Porqué renunciaste si yo no te pensaba correr? Me dijo por teléfono la noche de ese día que le dejé en su escritorio la renuncia.

Renuncié, porque ya no me gusta el rumbo que lleva tu gobierno, le respondí.

Me fui sin saber que le iban a revocar el mandato y me fui sin decir absolutamente nada de lo que vi.

Nunca dije, hasta ahora, que Sara Valle, me propuso actos de corrupción.

-Te vamos a dar una compensación para darle un sueldo a quien ahora ella señala como otro de los autores del atentado.

Por supuesto que le dije que no, que no aceptaba y no lo hice porque no me pareció algo correcto.

Le puedo decir en este momento a Sara Valle que funcionarios sí aceptaron y cuanto dinero del pueblo desvió. Supongo que con esa misma práctica ahora le da un sueldo a su cuñado Santiago Luna García.

No te equivoques Sarita, por eso me fui. La que no llenó las expectativas fuiste tú.

Nunca dije tampoco de los cuatro policías dopados que perdonó, uno de ellos llegó a ser comisario de Seguridad Pública y hoy anda huyendo porque fue amenazado.

El perdón de Sara Valle le permitió seguir en la corporación, hasta que fue amenazado luego de lo que ocurrió en San Carlos en agosto del año pasado cuando cinco policías entregaron a cuatro personas.

Después de 20 años y luego de que ganó la presidencia municipal gracias a Andrés Manuel López Obrador, Sara Valle me buscó.

El encuentro se dio 15 días antes de que asumiera el cargo. Nos vimos en el hotel Playa de Cortés.

La alcaldesa electa me propuso un convenio de publicidad y le dije que no porque sabía lo que venía y quería tener libertad para señalar.

"Si vas a poder decir las cosas, es para que nos publiques las cosas buenas que hacemos", me respondió.

“Va a estar muy divertido tú gobierno”, le dije a sabiendas de su incapacidad y de que estaba aferrada en poner de tesorero a su cuñado.

Sabía que era proclive a violar cuanta ley y reglamento se le atravesara, incluso de atentar contra los medios de comunicación críticos y todo aquel que no le siguiera la corriente.

Sucedió hace 20 años y fue de todos conocido lo de un carro baleado de un reportero que hoy ya no la cuestiona porque no lo dejan y el allanamiento del periódico La Voz del Puerto, son solo dos casos.

En ese encuentro le dije a Sara Valle que hace 20 años no había sido un escándalo que su cuñado fuera el Secretario del Ayuntamiento, pero que ahora sí lo sería. Tampoco me equivoqué.

¿Porqué me señala Sara Valle?

En su afán de querer encontrar culpables en todos lados y no asumir la responsabilidad de su ineptitud, Sara Valle me acusa, sí, me acusa de haber atentado contra el carro de su hijo.

Me acusa a mí y a muchos, nos pone en primer plano, incluso, por encima del crimen organizado.

Hoy en entrevista con el periodista Luis Alberto Medina, nomás le faltó decir mi nombre.

Cobardemente da entender que yo sabía de su atentado, que llegué primero que las patrullas y se victimiza diciendo que ella sí estaba en su casa cuando ocurrió el ataque como si hubiera sido un delito o cosa mayor decir que no estaba en su casa. Eso es secundario.

Habrá que precisar a la Presidenta Municipal, porque parece que no lo sabe, que las patrullas nunca llegan a tiempo. Miente cuando dice que llegué antes que las patrullas y ahí está el video para comprobar su mentira.

Casualmente, ahora si llegaron todas las patrullas de Guaymas y los mismos vecinos y comerciantes se dijeron extrañados.

Y llegué antes que muchos porque estaba a dos cuadras de su casa, en el cajero de Bancomer.

Y me enteré porque la Policía me informó: “balearon la casa de la presidenta”.

Corrí hasta llegar a su casa, casi me atropellan porque ya era un caos el bulevar, los policías ya tenían cerrada la vialidad.

Había 10 patrullas cuando yo llegué, le pregunté a un policía que si cuantos disparos había y me dijo, un chingo.

Las luminarias del bulevar "Benito Juárez" estaban apagadas, no se veía nada, es decir, la alcaldesa fue víctima de su mal gobierno,.

Que un bulevar tan transitado esté oscuro es un escenario perfecto para los delincuentes y así están todas las colonias de Guaymas, de que se asusta la presidenta.

Que el radio de su casa no haya servido y no se haya activado el código rojo es responsabilidad de su jefe policiaco.

Todas sus teorías son absurdas, dos policías vigilan su hogar desde que le pusieron narcomantas en todo el Estado y todavía se atreve a insinuar que alguien cortó los cables del radio que tiene dentro de su casa.

Reina no alcaldesa

¿Cómo se atreve una señora a juntar firmas en mi contra? dijo esta mañana, o sea, como se atreve alguien a cuestionarla si ella ganó la elección el 1 de Julio del 2018. Me recordó a ya saben quien. Simplemente no tolera la crítica y su misma frustración la hace decir cosas que rayan en lo absurdo.

Tratar de entenderla es un “suicidio neuronal”.

Nadie de sus cercanos, incluyendo a los empresarios que la "apapachan", le dicen que se ubique, y con eso ellos ganan.

Son mezquinos y miserables porque ven como se hunde cada día y con tal de conservar privilegios y un sueldo, callan.

Mientras ella se hunde, los dueños y dueñas de la Tesorería están ganando y llevándose el dinero de Guaymas.

Sara Valle pide paz y tranquilidad para gobernar, pero no dice que ha gobernado con nepotismo, con actos de corrupción, con ineptitud y en constante violación a la Constitución, leyes y reglamentos.

Para Sara Valle nosotros, los que sí vemos lo que otros no quieren ver, no le agradecemos que nos  gobierne, no apreciamos su sacrificio.

Nombre, debió haber sido Reina, no alcaldesa, ella ocupa súbditos, no gobernados.

Lo que la presidenta olvida es que como gobierno, sus acciones son de carácter público y la rendición de cuentas es por Ley, no es por gusto, ni a modo y si eso es lo que a la señora le molesta, no le auguro un buen final.

Por ello, su actitud es patética y preocupante, pide que haya paz, que haya tranquilidad porque está trabajando muy fuerte y nosotros somos un pueblo ingrato porque no le damos la paz para gobernar.

Lo que Sara Valle quiere es paz y tranquilidad para seguir haciendo lo que le viene en gana.

Esta enferma, tiene una disociación de la realidad, ella ve la realidad que le conviene.

Ahora después del sesudo análisis que hizo sobre su situación es de llamar la atención que en ningún momento señala al crimen organizado, pero sí insinua que sus “enemigos”, entre ellos yo, somos los responsables del ataque armado.

Ha hecho señalamientos partiendo de una serie de absurdos.

No señora, no se equivoque, por eso hoy está muerto el ex Contralor, Daniel Morales Pardini, porque usted le dijo que no tenía nada de que preocuparse porque la narcomanta estaba escrita con letras derechitas y sin faltas de ortografía cuando tenía diez faltas ortográficas. Daniel Morales le creyó, confió en usted y hoy está muerto.

Personas que no están dentro del Rosario de enemigos que rezó ya le dijeron que se vaya, pero si usted prefiere pensar que pude haber sido yo o cualquier otro “enemigo” de su gobierno, como el que no paga prediales, por ejemplo, o su ex marido, pues que Dios la bendiga.