NOTICIAS

“Un símbolo de excesos pasados se ha convertido en un signo de ineptitud actual”. En eso resume The Economist todo el periplo de la venta del Avión Presidencial que parecía una idea enorme que, ahora, se ha empantanado en sus propias matemáticas.
 
“Debió ser fácil. La entrega en 2016 de un jet de lujo para el entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto, simbolizó un Gobierno desconectado en un país con mucha gente pobre. En su campaña para suceder a Peña en 2018, Andrés Manuel López Obrador prometió pegar un letrero de venta en la ventana del Boeing 787-8 Dreamliner, que se compró por 127 millones de dólares (más 81 millones de dólares para accesorios personalizados). Como Presidente, viajaría en una aerolínea comercial como la gente común. Ganó las elecciones de forma aplastante”, detalla el artículo de la revista británica.
 
“Ahora el ejemplo ‘faraónico’ del ‘derroche y la opulencia’ se ha vuelto ‘elegante’ y el ‘orgullo de una nación’, en palabras del folleto de marketing escrito para tentar a un comprador con gustos más llamativos que el Presidente mexicano y 130 millones de dólares para gastar. El letrero no funcionó. Durante 21 meses, el avión, bautizado como José María Morelos y Pavón (en honor a un héroe de la Independencia mexicana), ha estado sin vender en un hangar en California. Un símbolo de excesos pasados se ha convertido en un signo de ineptitud actual”, agrega The Economist.
 
Cuenta que el mercado de aviones privados de fuselaje ancho usados es minúsculo. “Venderlos a menudo lleva años. Los vendedores rara vez recuperan los costos de instalación porque los nuevos propietarios tienen sus propias ideas sobre los esquemas de colores y los asientos cómodos. El mantenimiento descuidado y la recesión causada por la pandemia han reducido el valor del avión a 72 millones de dólares, dijeron fuentes a Expansión, un medio de noticias de negocios”.
 
The Economist recuerda que en enero, López Obrador sugirió rifar el avión. “El ganador obtendría dinero para pagar uno o dos años de mantenimiento. Un mes después, tal vez dándose cuenta de su impracticabilidad, pensó mejor la idea. Ahora el premio es de 2 mil millones de pesos (93 millones de dólares) en efectivo, que se repartirá entre 100 ganadores. El dinero total del premio no es mucho menor que el valor original del avión. Unos 2 mil 500 millones de pesos de las ganancias se destinarán a equipos para hospitales que enfrentan la COVID-19. La Lotería Nacional (Lotenal), que está muy endeudada y perdió dinero en siete de los últimos diez años, está administrando la rifa. El sorteo es el 15 de septiembre”.
 
“Las matemáticas no cuadran. Los 6 millones de boletos, que aún llevan la imagen del avión, tienen un precio de 500 pesos cada uno, más de cuatro veces el salario mínimo diario. Si se agotan, solo quedarán 500 millones de pesos para los hospitales una vez que se pague el dinero del premio, los costos administrativos y el recorte de los vendedores de boletos. Para asegurarse de que el plan recaude dinero suficiente para mantener la promesa del Presidente a los hospitales, el recientemente rebautizado Instituto para Devolver al Pueblo lo Robad, que subasta activos incautados a delincuentes, acordó contribuir con 2 mil millones de pesos para pagar la premios. Normalmente, da las ganancias a los hospitales y a los pobres”, continúa.
 
El 8 de septiembre, señala, “se habían vendido menos de dos tercios de las entradas. El Presidente ha dicho que varios empresarios ricos comprarán boletos ‘voluntariamente’ y los distribuirán a los trabajadores. El Instituto aportará 500 millones de pesos adicionales para donar 1 millón de boletos a los hospitales que atienden a los pobres. De la forma en que van las cosas, el Gobierno tendrá dificultades para cubrir los gastos de la rifa. El espectáculo aéreo es emocionante de ver, pero no llevará a México a ninguna parte. Algunos mexicanos temen que eso también sea cierto con el Presidente”.
 
BOLETOS PARA LA RIFA 
 
Hasta el 12 de agosto México sólo había vendido aproximadamente la tercera parte de los boletos de lotería en la rifa simbólica del avión presidencial.
 
Cada uno de los 6 millones de boletos con precio de 500 pesos (unos 25 dólares) no brindan la oportunidad de ganarse el avión, sino que cada uno de los 100 ganadores obtendrían premios de 20 millones de pesos (alrededor de un millón de dólares). El presidente Andrés Manuel López Obrador instó el miércoles a la ciudadanía a comprar su boleto, asegurando que no queda mucho tiempo.
 
En un principio, el objetivo del sorteo era recaudar fondos para la adquisición de equipo médico. Pero ante la caída en las ventas por la pandemia del coronavirus, el mandatario dijo que los boletos que no se vendan serán donados a la agencia gubernamental que administra los hospitales públicos del país, la cual conservaría el premio si alguno de esos boletos resulta ganador.
 
Durante más de un año López Obrador ha intentado vender el Boeing Dreamliner que el Gobierno anterior adquirió por unos 200 millones de dólares. El mandatario, que únicamente viaja en vuelos comerciales como parte de las medidas de austeridad de su Gobierno, dijo que la aeronave simboliza los lujos y excesos de las administraciones previas.
 
Primero el Presidente sugirió rifar el propio avión, pero a fin de cuentas se decidió efectuar el sorteo simbólico después de que muchos mexicanos se preguntaron qué harían con la enorme aeronave si llegaban a ganarla.
 
SinEmbargo