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Mario Cartagena Álvarez apodado “El Guaymas”, único sobreviviente de la Liga que salió con vida del Campo Militar, donde fue brutalmente torturado durante 25 días

Texto: Rosario Ibarra de Piedra/ El Guaymas 

LA HISTORIA ya resulta añeja si tomemos en cuenta que data de casi cinco lustros, pero está fresca, está viva en la memoria de todos nosotros los familiares de los desaparecidos que tanto queremos y y respetamos a quien la vivió: El Guaymas.

Se llama Mario Álvaro Cartagena López, es un muchacho bondadoso, fuerte, llanote, valiente, pero sobre todo leal a más no poder. Su relato comienza invariablemente con la descripción del momento y la forma en que fue detenido aquella mañana del 5 de abril de 1978 en Obrero Mundial y Anaxágoras, después de que su captor le incrustó siete balas por la espalda, que afortunadamente no le quitaron la vida.

Maltrecho, tirado sobre el pavimento y sangrando profusamente, tuvo que soportar todavía la pisada en pleno rostro del “agente” que le disparó “porque lo vio sospechoso”.

El era integrante (¡y a mucho orgullo!) de la Liga Comunista 23 de septiembre. Allí, desangrándose, mintió y le creyeron un delincuente común, un raterillo. Llegó a la Cruz Roja y junto a ella la prensa y hubo fotografías que le dieron enorme alegría pues pensaba (y con razón), que sus compañeros, sus familiares y amigos de alguna manera las verían.

La ambulancia se lo llevó y cuando estaban a punto de iniciar curaciones, llegó la tristemente célebre “Brigada Blanca” y metralletas en mano se lo arrebataron a los valientes médicos que trataron inútilmente de hacer razonar a los judiciales… ¡Y hasta el Campo Militar Número Uno se llevaron a El Guaymas y lo tiraron al piso en uno de aquellos antros destinados a la tortura y cada vez más débil, pudo escuchar a Salomón Tanús que le decía su nombre y que se proclamaba dueño de su existencia.

“Soy Salomón Tanús, quien puedo darte o quitarte la vida”… Ya para entonces sabían quién era, porque llevaron ante él a una joven que había sido detenida desde el 5 de enero y cuyo paradero se desconocía.

Era Alicia de los Ríos Merino (La Susan ), como la llamaban sus compañeros de la Liga. Ella lo identificó y Mario Álvaro la vio con gusto porque estaba con vida. Durante la sesión de tortura, El Guaymas perdió el conocimiento y despertó en el Hospital Central Militar, adonde lo llevaron los torturadores y en donde le amputaron una pierna.

El pobre hecho pedazos por las siete balas que se alojaron en su cuerpo, pero su conciencia era de una pieza, pues lo primero que dijo al volver de la anestesia fue “¡La Susan ! ¡La Susan !…” Su madre ya estaba en el hospital a su lado, aunque sólo pudiese ser por unos minutos.

Las fotografías que le tomaron al momento de caer herido fueron publicadas y ella lo reconoció y llegó desde Guadalajara en su búsqueda, acompañada del licenciado Guillermo Andrade Gressler. Quien esto escribe estaba en San Francisco, California, como invitada a una reunión de Amnistía Internacional, hasta donde me llamó mi hija María del Rosario para decirme que había caído El Guaymas.

Pedí a todos los presentes una “acción urgente” y pude constatar que enviaron al gobierno mexicano 3 mil 500 cartas pidiéndole que Mario Álvaro fuera presentado… ¡por eso lo llevaron al Hospital Militar!… Y allí, a unos cuantos días de las tremendas torturas sufridas, con el cuerpo maltrecho, pero con la conciencia fuerte, Mario Álvaro declaró que había visto con vida a Alicia de los Ríos.

Tiempo después, ya preso, cuando creía que los tormentos cesarían, que ya no habría peligro de ser maltratado, un periodista amigo, José Reveles, le hizo una entrevista y narró lo de Alicia, de cómo lo vio, de dónde lo tuvieron, de cómo Alicia, si bien se veía delgada, parecía sana y que era importante seguirla reclamando… y “los tormentos fueron mayores después de la sentencia”, porque lo sacaron del reclusorio y de nueva cuenta lo llevaron al Campo Militar Número Uno para amenazarlo por hablar de lo que vio, pero para entonces, Mario Álvaro era conocido en todos los países que tienen secciones de Amnistía Internacional y el mal gobierno lo pensó dos veces… Lo regresaron al reclusorio, de donde salió amnistiado en 1982. Desde 1978 hasta hoy, Mario Álvaro ha dado testimonio de que vio con vida a Alicia de los Ríos Merino.

Rindió declaración ante el procurador Álvarez del Castillo y también ante Morales Lechuga. Fue como integrante de ¡Eureka! a una entrevista con Miguel de la Madrid y le contó todo lo que sufrió, pero sobre todo, que vio a Alicia con vida.

Lo ha declarado en innumerables ocasiones en la radio y en la televisión y se lo dijo también al presidente Fox, cuando éste nos recibió en audiencia, acompañado del secretario de Gobernación, del director del CISEN y de otros funcionarios que escucharon.

Quiero a El Guaymas como si fuera parte de mi familia y lo respeto por su integridad y su congruencia. Por él nadie cayó en las garras del mal gobierno y se ha mantenido leal a sus convicciones a pesar de todos los altibajos de su vida. Quiero a su señora madre, a su esposa, a sus hijos y a sus nietos y los felicito por ser poseedores de este tesoro al que le dicen El Guaymas.

diario19.com