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Reporte Indigo
 
La bancada de Morena en el Senado de la República irá por una nueva intentona de reclamar el Mar de Cortés como parte del territorio nacional. Aguas que hasta la fecha son consideradas internacionales
 

A pesar de ser uno de los ecosistemas más diversos del mundo y uno de los más importantes polos turísticos del país, el Golfo de California (Mar de Cortés) no está comprendido –al menos de forma oficial– como parte del territorio nacional y más bien es considerado como parte de las aguas internacionales.

En la Constitución de México, el también llamado Mar de Cortés, que se encuentra entre la península de Baja California y los estados de Sonora y Sinaloa, no está enlistado como uno de los componentes de la República Mexicana, por lo que se da carta abierta a que otros países tengan injerencia sobre lo que ahí ocurre.

Jesús Lucía Trasviña Waldenrath, senadora de la bancada de Morena, busca cambiar esta situación a través de una iniciativa para modificar la Carta Magna y reclamar el Golfo de California como parte de las aguas del país.

“Pensamos que el Golfo de California, implícitamente, es parte de nuestro territorio, (pero) desgraciadamente no es así. A pesar de los años que tenemos como República constituida, jamás hemos sido capaces de reconocer o de reclamar su propiedad”, comentó.

Asimismo, la legisladora consideró correcto pensar que el Mar de Cortés debe considerarse como integrante de la economía de México, puesto que sus intereses se encuentran vinculados a las actividades de los estados que comprenden su margen territorial.

Sin embargo, hacer oficial la pertenencia del Golfo de California a México no es un simple acto de modificar la Constitución nacional. Intereses del exterior, particularmente de los Estados Unidos, han impedido que esto pueda concretare, al menos en el pasado cercano.

EU con derecho de vía

En consideración de la senadora Trasviña, varios de los intentos que se han realizado por reclamar la propiedad del Mar de Cortés han sido bloqueados por los Estados Unidos.

“Desde la época del presidente Luis Echeverría Álvarez, todo intento del gobierno mexicano por declarar aguas territoriales al Golfo de California ha sufrido un revés de las políticas norteamericanas que, de acuerdo con archivos históricos, intentaron comprar a México con el presidente Benito Juárez.

“Aunque no se concretó la venta, desde mediados del siglo XIX, Estados Unidos obtuvo el ‘derecho de vía’ por todo el Mar de Cortés, y actualmente es considerado como ‘aguas internacionales’”, expone la funcionaria en su iniciativa.

En 1853, después de la guerra de intervención de Estados Unidos a México, ambos países firman el Tratado de la Mesilla, en el que se define la venta de esa región –hoy ubicada en territorio de los estados de Nuevo México y Arizona. Una acción concretada por el entonces presidente Antonio López de Santa Ana.

En dicho Tratado que hasta la fecha sigue vigente, quedó pactado también el derecho de vía de los Estados Unidos hacia el Golfo de California, esto a través del Río Colorado.

Años después, en 1867, el presidente Benito Juárez entregó una concesión de la isla San Juan Nepomuceno, al frente de La Paz, Baja California Sur, para que Estados Unidos instalara una base militar ahí y se diera permiso para que barcos militares norteamericanos cargaran carbón. Porfirio Díaz otorgó una concesión para otra partida militar estadounidense en la Bahía Magdalena, misma que se extendió hasta 1911.

“Y desde entonces, la Casa Blanca nunca perdió como uno de sus objetivos anexionistas la península y Golfo de California. Como ya lo hemos establecido con anterioridad, es la península maravillosa el lugar donde más residentes (familias completas) de los Estados Unidos viven en la actualidad. Las estimaciones son de 200 mil a un rango de 250 mil por la población flotante, lo que fue reiterado por el diario Los Angeles Times”, cita la legisladora.

En consideración de la morenista, el único gobernante que sí se preocupó por anexar el Mar de Cortés a la soberanía nacional fue el emperador Maximiliano de Habsburgo, cuando se enteró que se mantenían tratos para vender la península a los Estados Unidos.

Maximiliano emitió un estatuto reconociendo estas aguas como parte de México, pero nunca tuvo respaldo oficial por parte de los Estados Unidos.

“Y es que, en marzo de 1864, se otorgó dicha concesión a un grupo de ciudadanos estadounidenses representados por el señor Jacobo Leese, donde por medio de un contrato se facultaba a Leese y socios para colonizar terrenos baldíos de la península de Baja California.

“Dicho tratado comprendía el establecimiento de una colonia estadounidense, donde los mismos residentes podrían organizar sus propias elecciones”, narra Trasviña.


En documentos históricos, insiste la senadora, ha quedado asentado que Estados Unidos tiene interés en la península de Baja California y en el Mar de Cortés por la posibilidad de que haya yacimientos de oro y petróleo en la zona

Esfuerzos por recuperación del Mar de Cortés en vano

La de Jesús Lucía Trasviña no ha sido la primera iniciativa presentada a nivel Legislativo para intentar que el Mar de Cortés figure en la Constitución Política como parte de los recursos nacionales.

En 1965, el diputado Salvador Rosas Magallón del PAN, planteó que se considerara al Golfo de California como parte de la federación, pero no prosperó.

Otra propuesta fue la del senador Pedro Macías de Lara, del mismo partido, quien en el año 2000 hizo otro intento.

La siguiente iniciativa también estuvo a cargo de un diputado blanquiazul, Marco Antonio Peyrot Solís, quien en el 2008 sometió a consideración de los integrantes de la Cámara baja la misma propuesta.

El cuarto intento se llevó a cabo el año pasado; un proyecto encabezado por Roberto Cañedo Jiménez, diputado de la bancada de Morena.

Cada una de estas propuestas han sido enviadas a la congeladora del poder Legislativo, por lo que ni siquiera han llegado a la discusión en las comisiones de las Cámaras donde se han presentado.