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La Viña del Señor

Los agricultores del sur de Sonora y de Sinaloa, ya dieron de gritos ante la insuficiencia de estímulos y apoyos gubernamentales y por eso se plantaron en Estación Don, para llamar la atención.

El sector pesquero, privado y social, no tarda en detonar, debido a que a su interior se teje una madeja muy arraigada de intereses bajo la complacencia de las autoridades del ramo, y que explica gran parte de su situación actual.

 Rumbo al colapso pesquero

Con el paso del tiempo la actividad pesquera ha cambiado, pues al inicio se realizaba con baja productividad buscando satisfacer necesidades de autoconsumo y utilizaba canales de distribución locales, después la demanda creciente de productos marinos modificó la dinámica de producción, distribución y consumo provocando que el recurso se lleve al máximo de su productividad o inclusive a su agotamiento.

En México se habla de que el 17% de las pesquerías se encuentran sobreexplotadas y 70% en nivel de aprovechamiento máximo. Los datos no son menores.

“Además de la sobrepesca, hay otros factores que amenazan la permanencia de los recursos pesqueros, como son el deterioro de los ecosistemas marinos provocados por las actividades llevadas a cabo por la población costera, a la introducción de especies exóticas y al cambio climático; las cuales tienen una influencia considerable en el proceso de desarrollo de las especies de importancia pesquera, afectando su crecimiento poblacional”, se lee en “Es inminente un colapso en las pesquerías en nuestro país” (La Jornada del Campo No. 137, 16/02/2019)

El gobierno de AMLO ha anunciado desplegar como estrategia para abordar las diversas problemáticas y necesidades del sector pesquero conforme a las líneas de acción de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a través de la CONAPESCA, con lo que se propone reuniones estatales y/o regionales con los productores de las zonas productivas pesqueras y acuícolas del país, para conformar Consejos Estatales de Pesca y Acuacultura.

En noviembre pasado los titulares estatales de Acuacultura y Pesca propusieron hacer un frente común con el gobierno federal entrante.

La elaboración del Plan Nacional de Desarrollo que a más tardar en mayo el Peje deberá presentar para su aprobación exige se escuche a todos los sectores sociales, políticos y económicos, para recabar su sentir, para incluir sus propuestas en un ejercicio conocido como sistema de planeación democrática, puesto de moda en el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando Carlos Salinas se inventó la Secretaría de Programación y Presupuesto y en su seno conformó el grupo compacto, ideado por Manuel Camacho Solís, para la toma del poder.

Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo, Pedro Aspe, Luis Téllez, Francisco Gil Díaz, entre otros, conformaron esa camada conocida como Chicagos Boys, que impusieron el modelo neoliberal imperante a la fecha.

 La reconversión neoliberal de la pesca

En 1992, en el esplendor de todo su poder –ya había sometido a “La Quina” Joaquín Hernández Galicia, líder de los petroleros y a Carlos Jonguitud Barrios, líder de Vanguardia Revolucionaria del SNTE-- Salinas, decidió conforme a su proyecto de reformas estructurales, impulsar la privatización y desregulación de la pesca y se eliminó de las especies reservadas para las cooperativas, entre las que encontraban el camarón y otras valiosas especies marinas. La puntilla estaba dada.

Por ello, implementó en Guaymas un operativo para minar –como con La Quina y Jonguitud— el poderío económico y político de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera Sur de Sonora, F.C.L., que lideraba el patriarca ---para unos un cacique-- porteño Florentino López Tapia, quien de las arcas de la Federación financió las campañas al senado de Manlio Fabio Beltrones y Colosio.

“Como amigo quisiera ayudarlo, como político no puedo”, les espetó Manlio, a los líderes cooperativistas encabezados por Pancho Amador Escobar, que acudieron en busca de apoyo para don Flor, bajo asedio del Frente Pro Defensa de los Derechos del Pescador que regentaba Salvador “Chava” Mendoza y el PARM de los diputados Cecilia Soto y Patricio Esteves, mercenarios al servicio del mejor postor.

Así, barcos, muelles y plantas pesqueras pasaron por el empasivamiento deliberado de las cooperativas urdidos por sus líderes venales a manos de los bancos y empresarios miembros de sus consejos, incluyendo abogados de los mismos deudores, metidos en la polla.

La moda federativa

Finiquitado el operativo que dio jaque mate a la federación florentinista, cundió la fiebre de creación de tales entes entre vivales y exlíderes pesqueros a la espera de que con tales esquemas organizativos pudieran llamar la atención o meter presión para obtener de dávidas y apoyos para sus causas.

Nacen así la Federación de Cooperativas “El Puerto de Guaymas” que dirigían el “Molico” Juan Manuel Félix Espinoza ; la Luis Donaldo Colosio que presidía Raúl Sánchez Fourcade, un personaje apegado al panismo y a quien el Huracán Jimena le cayó de perlas y la de “El Vitrinas”, Gonzalo Rodríguez Cacho. Estas organizaciones fueron solo viles caricaturas de la federación de Florentino.

En ese tiempo José de Jesús Presiche Olea, fundó la Federación de Cooperativas Pesqueras Ribereñas “Puerto de Guaymas” y las comunidades yaquis la suya, que actualmente dirige José Inés García.

Al Presiche, se le ha visto volcado con el diputado morenista Heriberto Aguilar y la cooperativa yaqui, echó al basurero millones de pesos con el elefante blanco en que quedó convertida su planta pesquera construida en la entrada a Pótam.

Historias negras del mar y sus pescaditos

En torno al mar y sus pescaditos se han tejido una red de historias:

Gentes de la IP del sector pesquero salvaron la cara al incluir sus adeudos en el señalado Fobaproa. Carlos “El Cacho” Zaragoza, fue uno de ellos.

Otros tantos resultaron beneficiados en la rebatinga privatizadora.

Durante el mandato de Vicente Fox, la comercializadora gubernamental Ocean Garden, que apoyó con fuerza al sector fue fiada al grupo conformado por Julio Luebbert, Ricardo Mazón y el clan Bours. Desde entonces el sector perdió un pilar importante para su desarrollo.

Ramón Ramírez, fundador de la cadena Zerimar, un vivito que se pasó de largo y que perdió la tierra cuando se le descubrió el cambio de marquetas de camarón por hielo.

El pesquero, un sector de malas y empeorando

Sin duda los problemas que agobian al sector pesquero sonorense son complejos debido a que las políticas y proyectos gubernamentales de reconversión productiva han estado marcados por el fracaso.

El acaparamiento de programas destinados para el sector sexenio tras sexenio es una calamidad.

Lo anterior ha quedado de manifiesto que van desde el accionar del crimen organizado en el alto golfo –se habla de la mafia china—por el atractivo buche de totoaba y las medidas de protección y conservación de la vaquita marina; los grupos étnicos con vocación pesquera –cucapás, yaquis de Lobos y Guásimas y Seris con su mar territorial—sufren las de Caín por falta de apoyos y agandalle de sus recursos naturales, por ejemplo el Parque Acuícola “Cruz de Piedra” enclavado en parte del territorio de Belém, arroja desechos que contaminan la bahía de las Guásimas y al absorber parte del agua de la misma para sus pilas está acabando con el ecosistema marino; el alto costo del diesel y por ende el consumo de combustible producto del huachicol que permite mantener a flote las embarcaciones de muchos armadores es rumor imperante.

Las vedas pocos las respetan y el arribo a la Profepa del extesorero Santiago Luna, tiene de plácemes a algunos, menos a la vaquita marina; la existencia de caciques disfrazados de humildes hombres de mar, de líderes pesqueros y que utilizan a cooperativas como mera fachada, para acaparar apoyos para el sector es una realidad; que el gobierno y los políticos en turno usa a líderes del sector de la pesca para aviesos fines políticos y clientelares es una verdad incontrastable. En Empalme, el Foro, es el mero chaca.

El ayuntamiento de Guaymas, carece de un programa enfocado a la pesca y no pasa más allá de apoyar la Feria del Calamar de Manuelita Ojeda o la del Camarón de los turisteros de San Carlos. En Cajeme, el ayuntamiento se dispone a secar la Laguna del Nainari ante la proliferación del pez diablo.

A 25 años de la declaración de la Reserva de la Biosfera, cuya inicial era terminar con la actividad pesquera en las comunidades del Alto Golfo, los pescadores observan cómo se reduce el espacio pesquero lo que ha provocado problemas al interior de las comunidades, especulación de la tierra y liderazgos políticos encabezados por pescadores cuestionados.

La sola mención del cierre del Golfo de California a la pesca, ha puesto con los pelos de punta a muchos. Las protestas de Raúl Sánchez Almeida, en Mazatlán, llamaron a risa, entre quienes conocen a fondo la problemática del sector y los intereses a que responde el junior.

El titular de la CONAPESCA del gobierno de la 4T Raúl Elenes Angulo, llegó de rebote al cargo, cuando el bueno era Eduardo Ortiz Barón, quien se perfilaba con fuerza y se quedó “milando como el chinito”, de ahí que ande “bien encaboronado” por el desaire.

La reciente conformación de la Consejo Estatal de Pesca y Acuacultura, por su protopriísmo, no dejó contento a nadie en los gobiernos de la coalición Juntos Haremos Historia, salvo a sus promotores.

Todo lo anterior se da en un contexto en donde no faltan fichitas del viejo régimen que se preparan para dar el salto cuántico al lopezobradorismo y su Cuarta Transformación.

Carlos Pino, facilitador del Propesca y beneficiario del mismo, se maneja con una cooperativa familiar, en donde su esposa, hijos y demás parentela nada tienen que ver con el mar y sus especies. El angelito es ahora asesor del diputado Lázaro Espinoza.

Información que circuló en los medios, dio cuenta de que Antonio de Jesús Aguirre, coordinador del Propesca, que se dijo cobraba “cuotas” o “moches” a los facilitadores del programa de capacitación de los pescadores beneficiados, ahora “finge” como asesor de diputados de Morena de Sinaloa.

Pero, Lucía Rosas Ortiz, directora de Fomento e Incentivos a la Producción de la Dirección General de Organización y Fomento en Conapesca, allá por el 2016, en Sinaloa, cuando vetó la contratación de capacitadores especializados, soltó: “Los pescadores no merecen talleres de calidad, pues son unos analfabetos”. La expresión no cayó nada bien entre quienes la escucharon.

Como buscando a Nemo en la Laguna del Nainari

Aunque siempre será bueno que se discutan los problemas entre los involucrados, a veces tales ejercicios se convierten en un diálogo de sordos por los intereses en juego y porque algunos de los que se ostentan como representantes del sector son parte de los problemas que lo agobian.

Por eso, en el Encuentro Regional Pesquero y Acuícola 2019 Región Pacífico Norte y Mar de Cortés convocado por la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión y en la que estarán presentes el titular de la CONAPESCA y demás gargantones del gobierno pejista, llama la atención por la gama de especímenes que se darán cita en el auditorio Fray Ivo Toneck el próximo 15 de marzo.

Ingenuo se verá Heriberto Aguilar, si se la cree que está encabezando la cruzada por el rescate del sector de la pesca. Las apuestas se inclinan a que el legislador no va a salir ileso, ni inmaculado. La hombrada será ver si sobrevive entre tantos grillos de mar, rémoras, tiburones…y un que otro pirañón.