NOTICIAS

La noche de ayer sábado murió el escritor y periodista guaymense Miguel Escobar Valdez, quien por muchos años fue cónsul en Estados Unidos, su libro "El Muro de la vergüenza" está más vigente que nunca.

Miguel Escobar nació en Guaymas el 8 de junio de 1935, fue un ilustre guaymense y un gran promotor de la cultura y el arte.

Su paso por el consulado en Estados Unidos lo convirtió en un experto en el tema de migración.

Hace apenas diez años Escobar Valdez escribió sobre el tema: "Los dos países requerimos un nuevo enfoque migratorio, más ordenado, más inteligente, más humano. Ese es el reto".

"Lo que no requerimos es un nuevo muro en la frontera común. Un muro de la vergüenza".

El Muro de la Vergüenza; crónica de una tragedia en la frontera, es el título del libro publicados por Miguel Escobar Valdez. En él se retrata el drama que viven los indocumentados que cruzan la frontera de Estados Unidos en busca de una vida mejor, pero que se encuentran con el trato más deplorable y, cada vez con mayor frecuencia, la muerte. 
 
Las historias de migrantes que aquí recoge Miguel, son un doloroso testimonio de estas víctimas de la pobreza, de la discriminación, la xenofobia, la intolerancia, la corrupción, el narcotráfico, todo lo cual ocurre ante el azoro y, por desgracia, la pasividad de la comunidad mundial y la ominosa indiferencia de los gobiernos. 
 
José Ángel Pescador Osuna economista y educador, además de prologuista del libro establece que El Muro de la Vergüenza “es un libro ameno, interesante, bien escrito (…) de una lectura obligada para los estudiosos del tema migratorio, especialmente de los asuntos fronterizos y de la forma en que éstos han evolucionado en los últimos diez años”. 
 
Escobar Valdez es originario de Guaymas, Sonora, autor de los libros Tiempo de MorirRistra de Palabras Nuevas y El Predestinado, entre otros.  Editó y dirigió el periódico matutino La Gaceta y la publicación semanal La Carta Escobar; profesor de bachillerato; coordinador de producción de algunas empresas cinematográficas.  Dirigió en Guaymas El Seminario de Cultura Mexicana. 
 
Si la calidad de la ficción de Escobar quedó demostrada en El Predestinado y en Tiempo de Morir, en El Muro de la Vergüenza el autor nos presenta el angustiante drama de la migración mexicana hacia Estados Unidos, pero no en forma de ficción, si no de crónica que es un poco más cruda. 
 
Cada día un mexicano fallece en el intento por cruzar hacia territorio norteamericano. Las muertes son de manera muy diversa. Nuestra gente se muere de sed en el desierto; abatidos por las balas de agentes de la Patrulla Fronteriza; ahogados en los canales; en los hospitales a donde son llevados después de que los vehículos en que viajaban volcaron estrepitosamente. Fulminados por un rayo, insolados, devorados por animales, de ahogamiento en cajas de tráileres o contenedores de ferrocarril.
 
Miguel Escobar nos narra muchas de estas maneras de cómo la tragedia viste a la familia mexicana. 
Nos dice por ejemplo el caso de Leandro Bautista “…un cincuentón, oriundo de la Ciudad de México, antes de fallecer de sed en una calurosa noche de agosto de 2002 en el desierto sobre el que se asienta la nación indígena Tohono O’odham, cerca de Sells, Arizona, le dijo a su sobrino y acompañante Luis Fierro Sánchez, que no quería morir en esos páramos, que no quería morir de esa manera. Luis lo contemplaba aterrado a la luz de la luna y frenéticamente le golpeaba el pecho en un primitivo intento de resucitación cardiaca, rogándole a Dios que reviviera”. 
 
Ahogados en el Canal Todo Americano en marzo del 2002. Tres guatemaltecos y un mexicano son fulminados por un rayo cuando se cubren sobre un árbol en julio de 2002. Un biólogo mexicano muerto de insolación en verano de 2004 y así hasta llegar al caso de Juan Cruz Torralba que en marzo de 2006 vio morir en sus brazos a su pequeña hija, luego de ser atropellada por un vehículo de la migra. 
Como dice la segunda de forros, son historias tristemente verídicas, retratos de una problemática bilateral que tiene siempre “soluciones” unilaterales.  
 
 
Para José Manuel Chino Cisneros la importancia de un libro como El muro de la vergüenza radica en que gracias a su excelente narración e interpretación de los hechos (reflejo de una realidad) que sufren todos nuestros “paisanos” al tratar de cruzar la frontera del norte de México, es que podemos conocerlo, e incluso, por la manera de relatar y plasmar con palabras sencillas, acercarnos al sufri- miento y desesperación por la que pasan todas esas personas valientes que dejan todo para salir adelante, buscando “el sueño americano”.

 

A parte de ofrecernos datos obtenidos de fuentes directas a través de en- trevistas, también, de manera fácil y ágil, nos va referenciando con datos duros, es decir, cifras publicadas por organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, asociaciones civiles; recurre a fuentes documentales como artículos periodísticos y notas informativas publicadas en diferentes diarios, tanto nacionales como internacionales.