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El Instituto Nacional de Antropología e Historia en Sonora ante la afectación del patrimonio arqueológico en la cuenca alta del río Mayo, por la reciente puesta en marcha en operación de la Presa Pilares, hace un acto de autoridad de suspensión, atendiendo las disposiciones de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos y su reglamento que lo rige.

En el año 2012 se establece un acuerdo formal para la realización de inspecciones, recorridos y registro de sitios arqueológicos entre representantes del Gobierno del Estado de Sonora, a través del Fondo de Operaciones de Obras Sonora Si, FOOSSI y el Centro INAH Sonora, ante el posible desarrollo de un proyecto hidráulico en el extremo noreste del municipio de Álamos, lo cual se realizó a través del trabajo de especialistas del INAH que llevaron a cabo una primera fase de salvamento arqueológico, registrando todos los bienes culturales de origen prehispánico que se encontraban en el área de embalse máximo que tendría el funcionamiento de la Presa Pilares; esto de acuerdo a la información proporcionada para la operación de la presa.

Del primer recorrido arqueológico, los especialistas del INAH registraron 44 sitios, 34 identificados como áreas habitacionales prehispánicas y 11 con presencia de manifestaciones gráfico rupestre. Un amplio territorio en donde se encuentran poblaciones como: Las Choyitas, Miramar, Buenavista, Mochibampo, Chorijoa, Las Garzas, Toma de Agua, Cuchuhuerito y Mesa Colorada así como una serie de rancherías distribuidas a lo largo del río, población tanto mestiza, mayo y guarijío.

El arqueólogo Tomás Pérez Reyes, uno de los investigadores que realizaron la primera fase del salvamento y reconocimiento de estos sitios, afirma que “los sitios arqueológicos que actualmente están siendo afectados por la operación de la Presa Pilares, corresponden a sitios habitacionales prehispánicos, que manifiestan la interacción de los antiguos habitantes con el río, desde su cosmovisión, su patrón de asentamientos, tradiciones productivas y su conformación social”.

Además, se encontraron específicamente en cuatro áreas dentro del embalse: San Bernardo, Chorijoa, Mochibampo y Mesa Colorada, materiales arqueológicos como lítica tallada, lascas, cerámica tipo Batacosa, San Miguel, Venadito, San Bernardo y Cuchujaqui, así como cerámica monocroma, metates, puntas de talla, puntas de proyectil y morteros.

Los estudios preliminares sitúan a los asentamientos humanos de la presa con una larga y continua ocupación, que se prolonga desde la época prehispánica hasta nuestros días, por grupos de mayos, guarijíos y mestizos, cuyos testimonios se encuentran plasmados en los vestigios y el patrimonio que ahí se ha encontrado.

 

 

 

La Voz del Pitic