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Silvia Núñez Esquer, corresponsal CIMAC

Además de haber sido despedida de manera injustificada por haber participado en un concurso de baile, la maestra Clarissa padeció un intento de extorsión por parte del sujeto que subió a redes sociales el video en el que se le ve haciendo “twerking” (movimientos con los glúteos al ritmo de la música).   


En entrevista con esta agencia, la maestra Clarissa –originaria de Ciudad Obregón, Sonora– denunció que un sujeto identificado como Erick Cabrera, del vecino estado de Baja California (BC), le exigió cinco mil pesos para retirar el video de redes sociales, donde se volvió “viral” y derivó en el despido de la joven profesora de inglés del Instituto Cumbres, conocido por su raigambre católica.
 
El video no se bajó pues ella no pagó el monto exigido, lo que le costó su despido injustificado el pasado 8 de abril, así como ser víctima de censura, insultos y hasta sentencias mediáticas de que se merecía “mandarla a matar”, como dijo el comentarista Sergio Romano Muñoz y Sandoval, ya cesado de la televisora estatal Telemax y ya sin los permisos sindicales para volver a tomar un micrófono.
 
Clarissa narró que Erick Cabrera sólo le dijo, vía Facebook, que su jefa le ordenó que la contactara y le pidiera el dinero, pues era lo que ellos habían invertido en viáticos y otros gastos del concurso de “twerking” realizado en Cabo San Lucas, BC.
 
En caso de que fueran los propios organizadores de ese concurso quienes hubiesen planeado la extorsión, la maestra podría denunciarlos por este delito.
 
SIN APOYO DE LAS AUTORIDADES
 
Clarissa contó que ha acudido a las autoridades del trabajo locales en búsqueda de apoyo para una salida justa a su problema laboral. Demando su reinstalación, pero la directora de la escuela, Leticia Silvia Valle, argumentó que fueron los padres de familia quienes pidieron su salida tras la difusión del video.
 
Y es que el argumento del colegio para despedirla fue que hubo “mucha presión” por parte de la prensa y de padres y madres de familia. Clarissa abundó que se enteró de que las familias nunca fueron consultadas, ni pidieron su retiro de la escuela. “Todo era mentira”, exclamó.
 
Por el contrario, ahora la apoyan para que regrese a dar clases de inglés, al grado de que ya circula una petición para su reinstalación en la plataforma virtual change.org, que hasta ayer alcanzaba más de seis mil firmas.
 
El video del baile de Clarissa también destapó las pésimas condiciones en las que labora el personal docente de las escuelas particulares de Sonora, pues a los colegios se les permite que sus reglamentos internos o las decisiones arbitrarias de las directivas estén por encima de los Derechos Humanos laborales de maestras y maestros.
 
Sobre estos hechos, el propio secretario de Educación de Sonora, Ernesto de Lucas Hopkins, declaró que el personal docente debería tener una “vida ejemplar” y “buenas costumbres”, por lo que si la maestra había participado de un acto “inmoral”, o si los actos ocurrieron durante las vacaciones de Clarissa y a cientos de kilómetros de distancia sus alumnos, la escuela estaba “en libertad” de decidir lo conducente.
 
RESPONDE A LOS ATAQUES
 
Sobre las frases lapidarias del editorialista de Telemax Sergio Romano, la joven profesora señaló: “No siento ni coraje ni rabia; pues como él dijo, es una persona a la que yo no conozco, ni tengo por qué conocer. No sabía que existía, nunca había escuchado hablar de él. Yo no lo mandaría matar, yo lo mandaría a capacitar”.
 
Agregó: “Una persona que tiene ese poder en una pantalla o en un micrófono debe cuidar lo que dice. Así como él dice que ‘se le fue’, yo pienso que no se le fue, sino que lo hizo con toda la intención”.
 
Con dos licenciaturas, una en Educación y otra en Gastronomía, y con conocimiento de inglés, italiano y español, la maestra sostuvo que en el reglamento escolar ninguna cláusula estipula que ella debe cambiar su vida privada, o que tiene que conducirla de una u otra forma.
 
Por ello lamentó que el personal docente de escuelas particulares de la entidad sea tan vulnerable, pues es posible que su desempeño sea excelente, pero no tiene la seguridad de que se les renueve el contrato cada año, o de que se les paguen sus vacaciones de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo.
 
Respecto a las declaraciones del secretario de Educación estatal, Clarissa le reviró: “¿A qué parámetros se refiere? ¿A los parámetros de Dios? ¿Los parámetros de la gente? ¿Los parámetros de él mismo? En ningún lugar dice que no se puede bailar en bikini, o que no se puede participar en un concurso playero”.