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La Jornada

Mujeres yaquis que se oponen a la construcción de un gasoducto en su territorio temen agresiones en su contra pues han sido señaladas ‘‘como autoras intelectuales’’ de los enfrentamientos con otros miembros de la comunidad, quienes aprueban el proyecto de la trasnacional Sempra Energy, denunció ayer Anabela Carlón Flores.

‘‘Nosotras formamos parte de la toma de decisiones’’, señaló, pero es falsa esa aseveración de los pobladores y la empresa. Las mujeres, quienes habitan Loma de Bacúm, en Sonora, han tenido un papel importante en la resistencia a la construcción del Gasoducto del Noroeste.

El pasado 21 de octubre se enfrentaron yaquis de Bacúm y de Lomas de Guamúchil; estos últimos están a favor del proyecto. En la riña murió un hombre y otros ochos resultaron heridos. Por ello, el viernes 28 interpusieron una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y una semana antes en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), informó Anabela Carlón en entrevista telefónica.

El problema surgió ‘‘por nuestra oposición al gasoducto en territorio yaqui’’. Los ductos irían desde Mazatlán hasta la frontera con Estados Unidos, ‘‘atravesando nuestras tierras’’. Recordó que desde el año pasado obtuvieron un amparo para detener los trabajos.

Sin embargo, la empresa estadunidense ‘‘reinició las excavaciones el pasado 13 de octubre, resguardados por alguna gente de la tribu’’. Los habitantes de Bacúm ‘‘fuimos atacados cuando montábamos una guardia’’ para evitar el paso de la maquinaria.

‘‘Lo que la empresa nos ofrece no es nada comparado con el valor inmaterial que tiene nuestro territorio’’, apuntó. En Loma de Bacúm han tomado la decisión en consenso de no permitir el paso del proyecto. ‘‘No nada más los hombres, las mujeres también lo determinamos’’.