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LA VIÑA DEL SEÑOR

Desde las movilizaciones del PAN en apoyo del triunfo de José Ramón Uribe Maytorena en el verano de 1991, de todos los partidos políticos en 1999 en contra de los desmanes del “Gobierno de Ciudadanos” de Sara Valle Dessens, del movimiento de las mujeres de blanco “Vamos por Sonora” contra el alza de las tarifas eléctricas o los encabezados por Linda Cervantes por los derrames de las aguas negras en el centro del puerto en 2005, la sociedad civil porteña no había salido a las calles a manifestar su airada protesta, como ahora lo hace en contra del gasolinazo.

Partidos sin autoridad moral

         En la cara ora cara de la moneda los dirigentes locales de los partidos políticos aparecen pasmados, sin argumentos, cuando fueron sus direcciones nacionales las que negociaron en lo oscurito con el gobierno federal la firma del Pacto por México que hizo posible acordar en el Congreso la aprobación de las reformas estructurales, causantes de todos los males que se padecen.

         Desde que el modelo neoliberal se implementó en el país en 1982, el Estado Benefactor inició su declive. Su adoración de las bondades del mercado que a través de la mano invisible lleva a cabo la asignación de recursos y logra el equilibrio entre los factores de la producción y demás alegatos de la economía capitalista ha chocado con la realidad de la existencia de clase política rapaz y empresario voraces, como fue la casta dorada conformada por Carlos Salinas de Gortari, beneficiaria de las privatizaciones como los bancos o de rescates como el nefasto Fobaproa, del que el Cacho Zaragoza y otros hombres del dinero locales fueron los ganones.    

         Frente a las voces que alertaban sobre los peligros de que la desregulación de la economía, la flexibilización laboral y la privatización de bienes públicos traería a la postre consecuencias negativas, la propaganda oficial abrumaba acallándolas con carretadas de dinero destinado a los medios de comunicación (Televisa, TV Azteca, Milenio, etc.)

         Por eso ahora, ni Santiago Samaniego (PAN), ni la Machi Tapia (PRI), ni el profe José Guzmán (PRD), tienen la voz completa para cuestionar medidas tan impopulares como el gasolinazo, cuando sus partidos aliados al PRI aprobaron al margen del clamor social y ciegos de poder la reforma energética (PAN-PRI), la laboral (PAN-PRI), la educativa (PAN-PRI-PRD) y la fiscal (PRI-PRD). A excepción del PT y el MAS (Movimiento Alternativo Sonorense), cuyos militantes se han hecho presentes en las movilizaciones, ni siquiera MORENA el partido del Peje, ha podido articular un discurso coherente en apoyo de la población porteña. El PVEM y el PANAL, están desaparecidos.

Indignación porteña

         En el puerto lo convocantes a las marchas han cuidado la seguridad de los participantes y el que no se desborden las pasiones que en otras partes ha derivado en saqueos y violencia.

En ese tenor aún se recuerdan los enfrentamientos entre los simpatizantes del Comité Pro-defensa de los Derechos del Pescador  que dirigía Salvador Mendoza Martínez apoyado por Cecilia Soto y patricio Esteves, organización que cuestionaba el cacicazgo cooperativista de Florentino López Tapia y que derivó en choques violentos con quema de autos y el allanamiento de las instalaciones del PARM o el palazo en la cabeza al empresario Julio Ramón Luebbert, entonces a cargo de la Junta de Progreso y Bienestar por decisión de Manlio Fabio Beltrones, en un zafarrancho con panistas, como derivación de las calenturas de la elección de 1991.

Las de hoy, son movilizaciones plurales e incluyen desde reconocidos activistas locales algunos reciclados, otros que son el chile de todos los moles y ciudadanos justamente indignados por la medida tecnocrática, de salvar las finanzas públicas saqueadas y derrochadas, como la renta petrolera, a costa del bolsillo y el bienestar de la gente y sus familias. De ahí que suene hueca la justificación de que era dolorosa como necesaria y que se ponían en riesgo programas sociales o el cierre de escuelas como con su acostumbrado desatino justificó Aurelio Nuño. 

Acuerdo nonato: volver al pasado

Esa es la razón por la que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, signado por el gobierno federal y sus sectores corporativos del PRI y que la Coparmex, rechazó por improvisado y por constituir un mero acto de propaganda y de relaciones públicas, nació muerto. 

Sin la parafernalia, la novedad y la capacidad de convocatoria de acuerdos de concertación como el Pacto de Solidaridad Económica salinista, para paliar crisis de otros momentos, el Acuerdo peñanietista no convenció a nadie, ni siquiera a los empresarios. El pactismo puesto de moda por los gobiernos de Salinas y Zedillo, que nunca sirvieron, cayeron en el desprestigio.

Sin la fortaleza inercial del Pacto por México acordado a principios de sexenio en componenda entre los partidos, hoy en el olvido, y sin objetivos claros y evaluables, es percibido dicho Acuerdo como una vacilada.

El agotamiento del presidente Peña Nieto en su ánimo por gobernar ante el naufragio de su proyecto y legado, es más que evidente.

Autista y refractario a las críticas nunca entendió al país y la raíz del malestar social. La masacre de normalistas en Iguala inició la debacle.

 

Movilizaciones arcoíris: sus riesgos y oportunidades

         Los riesgos de movilizaciones como las presentes, sin líderes y multiclasistas, aparte de su infiltración como estrategias de control de población, como en el Estado de México imprimió el gobierno de Eruviel Avila y el PRI, como advertía el fallecido sociólogo polaco Zygmunt Bauman, experto en el análisis de los movimientos de los indignados es que vayan unidos en la protesta, pero desunidos en la propuesta o que la pugna de egos entre los convocantes se imponga sobre el móvil de la lucha y la resistencia. 

         Sobre los políticos afirmó Bauman que ya no hay líderes sino asesores.

         Sobre los movimientos de los indignados como 15-M en España y Occupy Wall Street de E.U. conformado a raíz de la crisis financiera de 2008, dijo: La gente suspendió sus diferencias por un tiempo en la plaza por un propósito común. Si el propósito es negativo, enfadarse con alguien, hay más altas posibilidades de éxito. En cierto sentido pudo ser una explosión de solidaridad, pero las explosiones son muy potentes y muy breves”

También declaró sobre las fortalezas y debilidades de esos movimientos arcoíris: “Los líderes son tipos duros, que tienen ideas e ideologías, y la visibilidad y la ilusión de unidad desaparecería. Precisamente porque no tienen líderes el movimiento puede sobrevivir. Pero precisamente porque no tienen líderes no pueden convertir su unidad en una acción práctica”

Los riesgos para un movimiento, aun desarticulado nacionalmente, como el mexicano de estos días de furia son muchos, pero la indignación es mayor.

En Guaymas, tanto el alcalde Lorenzo De Cima y como algunos convocantes a las marchas de protesta, incluidos regidores del ayuntamiento, ya hablan de pasar a la acción y al contraataque, en defensa de los porteños. En Chihuahua Javier Corral, va por los mismos pasos. En Nuevo León “El Bronco”, Jaime Rodríguez, obligado por la presión popular pidió sin ser oído en la CONAGO dar marcha atrás al gasolinazo.

Avante…