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Una reciente investigación sugiere que charlar con desconocidos nos hará sentirnos más felices y productivos.

Las ciudades son sitios en los que millones de personas se reúnen para estar solos.

Cuando no es un acto invasivo, el espontáneamente entablar conversaciones con extraños que encuentras en tu camino puede representarte múltiples beneficios. Más allá de las gratas sorpresas que esta práctica puede, potencialmente, conllevar, al parecer te ayudará a ser más feliz.

Tras un experimento llevado a cabo en estaciones de trenes y autobuses en Homewood, Illinois, los conductistas Nicholas Epley y Juliana Schroeder demostraron que cuando la mayoría de nosotros estamos solos en, por ejemplo, un café o un parque, se debe a que suponemos que la gente que nos rodea no quiere interactuar –y no a estar disfrutando nuestra soledad–. Es decir, en el fondo la mayoría de los solitarios que coexisten en algún lugar verían con buenos ojos que alguien se acercara, pero no toman la iniciativa pues pienan que el otro prefiere mantenerse al margen (pero eso mismo piensa ese otro).

Otro de los descubrimientos que reportaron los científicos de la conducta es que aquellas personas que iniciaban una charla con algún desconocido terminaban por percibir su experiencia como más grata e incluso más productiva (en contraste con los que mantenían su barrera).

Así que, quizá en una próxima ocasión que salgamos solos y estemos en algún lugar público consideremos romper esa cadena viciosa que favorece el aislamiento.  

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