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“El avión presidencial, símbolo de excesos pasados, es signo de la ineptitud actual”: The Economist

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“Un símbolo de excesos pasados se ha convertido en un signo de ineptitud actual”. En eso resume...

No acude Sara Valle a comparecencia por caso de viudas de policías; podrían aplicarle una multa

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Águeda Barojas Ontiveros Sara Valle Dessens, presidenta municipal de Guaymas podría hacerse...

La Viña del Señor
Entre sí es melón o es sandía, la moda de la conformación de bloques para encarar a Morena y a la 4T parece estarse poniendo a tono en todas partes.


El arranque lo dio el propio presidente López Obrador, al dar a conocer un supuesto documento “confidencial totalmente palacio” en plena mañanera, en donde se diseña un plan muy completo para tumbarle la mayoría en el Congreso de la Unión en 2021 y revocarle el mandato en 2022.


La mente maestra que incluye un ambicioso guión y plan de acción es una incógnita, que el politólogo Jorge Castañeda, intelectual ubicado en el reptiliano BOA (Bloque Opositor Amplio), expresó debía estar siguiendo la oposición, pero lo cual no era así. La falta de articulación y de propuesta común está ausente.


Despuecito, el Peje, externó, que para qué tanto brincó y gasto, si en el espectro solo cabían dos partidos: el liberal y el conservador.


La realidad es que en el tablero de la política las disputas se han dado entre grupos de poder dado la debilidad institucional sobre la que se sustenta la en pañales democracia mexicana y la inconsistente vida partidista.


Violeta Barrios de Chamorro en 1990 como candidata presidencial de la Unión Nacional Opositora (UNO) en Nicaragua echó del poder a los sandinistas del comandante Daniel Ortega Saavedra, lo cual no impidió que a postre el orteguismo y el FSLN retornaran, pero ya sin sandinistas.


En 1988 Cuauhtémoc Cárdenas, lideró el Frente Democrático Nacional y le robaron la presidencia con la caída del sistema cuando el conteo de votos le favorecía.


Y que mejor ejemplo que la coalición “Juntos Haremos Historia” en 2018, como un bloque opositor victorioso y el brutal aplastamiento de sus contrarios del PAN-PRD y PRI, los del Pacto por México.


Grupos y bloques de poder, más que partidos


En México la política es una labor de élites, grupos, de caciques y de caudillos. Durante la época prehispánica lo caciques indígenas repartían el queso. Ya en la colonia, el poder –y sus beneficios-- se repartía entre las diversas castas, cuestión que detonó la inconformidad independentista del bajo clero (Hidalgo, Morelos, etc.) y un sector de la milicia (Allende, Aldama, Jiménez, etc.) y la lucha por el poder entre las logias yorquinas y escocesa a las que pertenecían los principales líderes (Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, etc.)


Como liberales y conservadores se identificó a los partidos en pugna durante la Reforma y la República Restaurada. El Partido Científico –que tampoco era un verdadero partido político-- fue puntal de la Dictadura Porfirista, cuya oposición engendró el Partido Liberal de los hermanos Flores Magón y el Partido Antirreleccionista de Francisco I. Madero, formaciones que en estricto sentido eran más movimientos políticos que formaciones partidistas cuya dinámica interna era la conducción de sus fuertes liderazgos muy personalizados en las figuras de los próceres.


Con la gesta revolucionaria se consolidó un poderoso grupo político-militar con tal hegemonía y capacidad de refundar el Estado Nacional con caudillos de fuerte arraigo entre las fuerzas armadas: el grupo Sonora.


Entre sus herencias, “El Turco” Plutarco Elías Calles, el Jefe Máximo de la Revolución nos dejó un partido de Estado cuya función fue dirimir internamente a través de negociaciones, tapados y dedazos las pugnas por el poder que antes se resolvían a balazos. Dicho engendro fue un avance ante el salvajismo que implicaba llevar las diferencias a asonadas, rebeliones y levantamientos armados.


Esa maquinaria electoral, fue perfeccionada posteriormente por “El Tata” Lázaro Cárdenas, que lo dotó de sectores clientelares: el obrero, campesino, popular y militar.


En su famoso ensayo “El poder: Estado y feudos políticos”, Manuel Camacho Solís, recomendó la destrucción o neutralización de aquellos grupos o feudos que obstaculizaran el acceso al poder del grupo compacto salinista, del cual era el ideólogo y principal operador.


El PRI y sus ancestros, el PNR y PRM, mantuvo una “dicta blanda” o “dictadura perfecta”, según Mario Vargas Llosa, de 1929 al 2018, con breve intervalo de doce años de cogobiernos con el PAN vía “concertacesiones”, inventadas por Carlos Salinas de Gortari. El PRIAN, resume a la perfección esta etapa.


Durante ese lapso, la oposición “responsable”, “a modo” o como guste calificarla el acucioso lector, aprendió a negociar, a hacer amarres y pactos o a sobrevivir dependiendo de las circunstancias.


La hegemonía del PRI, fue desgastándose con los años, no sin costos sociales ante la emergencia de sectores que poco a poco minaron el control que ejercía: los médicos, ferrocarrileros, estudiantes, campesinos, ONGs de toda índole, etc.


Ese deterioro arrojó como resultado, reagrupamientos tanto en la derecha como en la izquierda: el neopanismo al sumarse al PAN empresarios a raíz de la nacionalización de los bancos en 1982 y la salida de la Corriente Democrática del PRI en 1987 que desembocó en el neocardenismo de 1988 y que convocó a personajes como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y AMLO.

Grupos, bandas y pandillas: la experiencia guaymense


Guaymas, no ha estado exento a todos esos movimientos que a nivel nacional han marcado la agenda.


En 1991, el joven empresario José Ramón Uribe, logró articular un movimiento en torno a su candidatura a la alcaldía por el PAN, en el que confluyeron una serie de agrupaciones como la Comisión Regional de Derechos Humanos que presidía el abogado Lorenzo “Lencho” Ramos Félix, posterior abogado de los deudos de la Guardería ABC, personajes ligados al en ciernes PRD, pescadores cooperativistas detractores del dirigente Florentino López Tapia –a quien no veían con buenos ojos la plutocracia local--, el Comité Pro Defensa de los Derechos del Pescador de Salvador Mendoza Martínez, entre otros.


Al final, no se reconoció el triunfo en las urnas de “El Flaco” y se impuso un Concejo Municipal panista, manejable y accesible a los designios del gobierno del estado encabezado por Manlio Fabio Beltrones. Su embajador y brazo operativo en Guaymas y en el PRI, era el empresario Julio Ramón Luebbert Duarte.


Entre lo destacable es que cuadros o inquietos que surgieron a la vida política durante el uribismo se mantienen vigentes hasta la fecha, en ambos lados de la mesa: Sara Valle Dessens, fue una de ellas.


Si con Don Flor la Banda de Sinaloa controló el ayuntamiento, con Edmundo Chávez Méndez (1994-1997) fue la “Happy Family” y con Sara Valle, la candidata del PRD en 1997, arropada en la organización de deudores de la banca El Barzón, se hizo presente el Grupo Coyota. Los del Barzón y los Coyotas, iniciaron de romance y terminaron deschongados.


En el 2000 Bernardino Cruz Rivas dejó en la lona a “El Morroño” Marco Antonio Llano Zaragoza, cabeza del grupo Miramar. Siempre se sospechó que detrás del triunfo del de Punta Arena, estuvo metida la mano peluda de “El Príncipe de Miramar”, como antes lo estuvo con Sara y en 2003 con Carlos “Bebo” Zataraín. Al Toño Astiazarán, le tocó gobernar bajo la cobija del boursismo y con la venia del Morroño, su nino.


Aunque desde siempre los negocios y la política han ido de la mano, con César Lizárraga, quedó más que evidente al ser el constructor y después candidato del PAN-PRD Jesús “El Negro” Saldaña, el dueño del bat y las pelotas de esa administración y en donde no se movía la hoja del árbol sin la bendición del dueño de la Cabo Haro.


El clan Claussen, tomó las riendas del ayuntamiento en 2012 de la mano de Otto Claussen, quien en 2018 mordió el polvo ante la ola pejista. Los Claussen amenazan con volver por sus fueron en 2021, a pesar de haber dejado al PRI en ruinas.


Con Lorenzo Décima fue mencionado el grupo de “Los Fresas” y con Sara Valle llegaron el grupo Peñasco de alcances estatales y el desmantelado grupo Coyota, a quienes quien sabe si les alcance para intentar repetir.

La BOA, la BOA porteña y sus desesperados escenarios


Tras el arranque de carrera sucesoria en Sonora que se anunciaría con la salida de Alfonso Durazo de la poderosa Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se han dejado sentir una serie de movimientos indicativos que el momento ha llegado. Uno de ellos fue la operación de gran calado para frenar de un sopapo la reforma electoral para el 2021.


La conformación de los partidos Redes Sociales Progresistas de Elba Esther Gordillo con Paco Bueno al frente en la entidad y el partido Súmate de Manuel Espino Barrientos, fueron augurio de lo que venía. Ambas fuerzas irán como satélites en apoyo de una eventual candidatura duracista a la gubernatura, al estar en duda una coalición con el PT y al perder el registro el PES, que como el ave fénix busca renacer en un nuevo partido.


En el puerto reportan extrañas maniobras y jugadas entre diversos actores políticos cuyo objetivo está puesto en la alcaldía:

a) La sesuda estrategia tricolor con sus planes A, B, C y los que se les ocurran


Por rumbos del PRI y con sabor a movida desesperada se afirma que la estrategia para enfrentar a Morena, comprende varias fases: 1) Promover para calar la figura del exdirector de Deportes en la administración de Lorenzo Décima, Rogelio Sánchez jr., cuyo padre es un activo promotor de “El Borrego” Ernesto Gándara y en caso de no pegar; 2) Empujar como plan B a un experimentado Manuel Villegas, identificado con el cajemense Ricardo Bours; 3) En caso de que Rogelito saliera bien en las encuestas, toda la maquinaria de Villegas, pasaría a apoyar su causa y 4) Si ninguno de los dos sale bien librado ponerse a rezar.
Dicho plan no contempla una hipotética candidatura a la alcaldía de Enrique “Kikí” Claussen.

b) La cooptación gandarista-panista de que el pasado fue mejor

Al interior del Partido Acción Nacional, se perciben raros movimientos de cooptación de probados operadores y activistas del proceso electoral de 2015, de cuando el PAN arrasó en el municipio y en el XIII distrito electoral, mientras sucumbía en el resto de la entidad.

Sin mencionarse nombres, ni beneficiarios de la movida, las sospechas apuntan a quienes estuvieron metidos en ese proceso, pues por los nombres de los contactados y la discreta información que se maneja se huele un reagrupamiento desde la oficina del excandidato Javier Gándara Magaña, quien en 2015 echó la casa por la ventana infructuosamente. ¿Trabaja para sí o para otro Gándara?

De “México Libre”, el simulacro de partido calderonista ni se acuerdan.

c) La pesca de lorencistas o más vale malo por conocido

Tiene rato ya la operación de captar activos del grupo que rodeó en 2015 al exalcalde Lorenzo Décima en especial y a panistas en general. La salida de las filas de Acción Nacional de militantes que pasaron a Morena en 2018, no fue suficiente o a la mejor fue contraproducente.

Ese movimiento a cargo de reconocidos personajes ligados al PAN, parece que tiene el sello de llevar agua al molino morenista para conformar un red lo suficiente fuerte que haga tambalear a Acción Nacional, al vaciarlo, como se hizo con el PRD en 2018 y fortalecer a los candidatos del partido guinda.


Al frente de esa operación se identifica a Mario “El Mayito” Martínez, un importante activo de Morena en el sur de la entidad y con asiento en el mayo.


Ese es el rumbo que la BOA porteña asume para ir en 2021 en contra de sus rivales izquierdosos.
De botana la cosa…