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La Viña del Señor

Mientras circula una lista de cambios en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, filtrada por alguna mano malintencionada, que incluye el brinco a Gobernación de Aurelio Nuño y de Miguel Angel Osorio Chong a la Sedesol, así como la llegada a la dirección de Pemex de Enrique Ochoa, a la par de que el gobierno peñista se encuentra bajo escrutinio público a raíz del juicio oral al exgobernador veracruzano y símbolo del Nuevo PRI Javier Duarte de Ochoa.

En tanto avanzan los preparativos para la XXII Asamblea Nacional Ordinaria del PRI que incuba el enfrentamiento entre políticos y tecnócratas y los firmantes del Pacto por México junto con el PRI, el PAN y el PRD, sueñan con la conformación de una Frente Amplio Democrático, la lucha social en contra de las reformas estructurales vuelve a brotar en diversos puntos del país, luego del malestar que provocó el gasolinazo de enero.

En efecto, el Sindicato de los Telefonistas de la República Mexicana, ha convocado para el 26 de este mes a una jornada nacional en contra de dichas reformas regresivas y la disidencia magisterial, que incluye a la CNTE y a algunas secciones del SNTE, emprendió diversas formas de protestas, que incluye la liberación de las casetas de cobro en las carreteras federales del país.

En Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur, así como Chiapas, Jalisco, Veracruz, Nuevo León, Guerrero y Oaxaca, prendió más la protesta de los maestros. En Nuevo León, estado gobernado por Jaime Rodríguez, es el mismísimo SNTE, quien azuza el tinglado de la inocultable inconformidad, tal como lo hizo el 2016, para enojo de ·”El Bronco”, un tipo que llegó a la gubernatura como candidato independiente.

        

Reformas para beneficio de los cómplices y aliados

Peña Nieto, desde que asumió la gubernatura del Estado de México, esa que estuvo a punto de perder el pasado 4 de junio y cuyo proceso electoral dejó al PRI en la cuna del grupo Atlacomulco como segunda fuerza política detrás de Morena, decidió promoverse mediáticamente y aliarse con Televisa y al panismo de Vicente Fox y Felipe Calderón, con el primero compartió la represión contra los pobladores de Atenco y con el segundo no aliarse con el PRD para imponer a Eruviel Avila, como sucesor, como igual hizo en 2017 con Ricardo Anaya para llevar a un cartucho quemado como candidata panista, Josefina Vásquez Mota y regresarle en 2012 el apoyo de 2006, cuando gobernadores priístas identificados con la maestra Elba Esther Gordillo, como Eduardo Bours y personajes como Rafael Moreno Valle y Miguel Angel Yunes, ambos hoy en el PAN, renegaron de Roberto Madrazo, el candidato presidencial del PRI y promovieron a Calderón.

En ese entendido la reformas derivadas del Pacto por México, como fue en el caso de la laboral afectó decididamente los derechos de los trabajadores y la de telecomunicaciones, llevaba como destinatarios claros beneficiar a Televisa y TV Azteca, abrir un nuevo canal televiso, en perjuicio de Telmex, la empresa del magnate Carlos Slim, a quien la Cofetel, había negado contara con la modalidad triple play.

Una de las derivaciones de la reforma en telecomunicaciones, fue la decisión de Comisión Federal de Competencia Económica, el órgano encargado de evitar las prácticas monopólicas, dependiente del ejecutivo, el mismo que se hizo guaje con la liberación de los precios de las gasolinas, de dividir a Teléfonos de México, lo cual propició la inconformidad del sindicato de esa empresa telefónica.

El Sindicato de los Telefonistas de la República Mexicana, que lidera Francisco Hernández Juárez, pertenece a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), organización creada para hacer contrapeso a la CTM, fundada por Vicente Lombardo Toledano, pero manejada a su antojo después por Fidel Velázquez, a la que subordinó a los designios del presidente en turno y convirtió en uno de los pilares del poder priísta.

Para el 26 de julio se anuncia por parte de los telefonistas una movilización nacional en contra de las lesivas reformas peñanietistas que han venido a profundizar el modelo neoliberal introducido por Carlos Salinas y diseñadas en el Plan Global de Desarrollo (1980-1982) durante el último tramo del gobierno de José López Portillo, autocalificado en su libro de memorias “Mis tiempos”, como el último presidente de la revolución.

 

La falsa agenda educativa: Nuño, el aprendiz de brujo

En materia educativa, el discurso a favor de la reforma educativa del encargado de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, uno de los hombres de más confianza del presidente Peña, se le agotó y anda más entretenido en construirse como candidato a los ojos de quien, por ostentar los cargos de jefe de Estado y de gobierno y jefe real del PRI, habrá de decidir de manera unipersonal, a través del burdo dedazo, al próximo candidato presidencial tricolor.

Por eso, por más que alude a los supuestos éxitos de la evaluación del desempeño, al proyecto de convertir en bilingües a los estudiantes mexicanos de aquí a veinte años y al logró que fue descubrir las plazas mal habidas, al final de cuentas, la agenda que buscó imponer por la fuerza al sector educativo ha provocado más contrariedades que consensos en torno a su desempeño.

Si bien, tras la matanza de Nochixtlán en 2016, el furor del movimiento disidente en contra de esa reforma amainó debido a los acercamiento con la secretaría de Gobernación y los acuerdos “secretos” y públicos entre la CNTE y el gobierno federal, entre ellos que la evaluación seria voluntaria durante todo el año pasado, la intransigencia de Nuño, movilizó de nueva cuenta a la disidencia magisterial y sacó a los docentes a las calles.

A nivel estatal, Ernesto De Lucas Hopkins, quien ostenta la nada honrosa distinción de haber sido el primer funcionario del gobierno de Peña Nieto, en dejar el cargo, cuando “fingía” como director de ProMéxico, es conocido que usa supuesto como titular de la Secretaría de Educación y Cultura de Sonora, para promoverse como posible candidato a la alcaldía de Hermosillo, de ahí que no cese –aunque el sí cesa maestros— en promocionar mediáticamente su imagen y lo mismo anuncia con bombo y platillo su ocurrencia de seleccionar en forma aleatoria a los docentes sujetos a la evaluación del desempeño en el mes de noviembre por medio de un mecanismo diseñado a petición suya por matemáticos de la UNISON y de tener el ojo puesto para echar el guante a estudiantes y padres de familias que hacen trampa para entrar a la prepa de su preferencia. Puras mafufadas del Pato de Lucas, que rayan en infantiles e inútiles.

 

Todos en bolón contra el PRI, vil taxi neoliberal

“La bola”, fue una novela de 1887 de Emilio Rabasa, en donde refiere como se gesta, se desarrolla y triunfa una revuelta local, mientras “Irse a la bola”, era una metáfora muy socorrida durante la gesta revolucionaria y se refería a una masa amorfa conformada por gentes de los estratos bajos que iban a la guerra civil, sin saber por qué, ni para qué. Como igual sucede actualmente.

Aunque también es cierto que la inconformidad generalizada contra el desempeño de Peña Nieto, cuya aceptación está por los suelos, está acercando peligrosamente para la permanencia del PRI, la agenda de diversos sectores sociales y políticos, incluyendo a actores económicos de peso.

En el lado político, sus antes aliados del Pacto por México, el PAN y el PRD, cocinan un Frente Amplio Democrático (FAD), para dar la pelea al PRI y a Morena en 2018 y los dueños del PVEM, valora no ir esta vez con el tricolor, lo cual es visto como una maniobra para subirle la canasta.

Miguel Angel Mancera, el jefe de gobierno de la CDMX y mentor de Alejandra Barrales, presidenta nominal del PRD, promueve su Cuarto Polo, que no es otro asunto que crear un frente opositor de izquierda, con él como candidato, a pesar de que no milita en el partido.

La corriente de los fundadores del PRD, que incluye a Ifigenia Martínez y Cuauhtémoc Cárdenas, tratan de alejar de la tentación de una alianza con la derecha y buscan crear condiciones para una amplia alianza con las izquierdas y otras organizaciones sociales, como en 1988, con el Frente Democrático Nacional, conformado inicialmente por el PPS, PARM y PFCRN (antiguo Partido Socialista de los Trabajadores, donde militaba Jesús Ortega, líder de la tribu solaztequina Nueva Izquierda), al que se sumó formaciones como la Corriente Socialista de donde procede Carlos Navarro, el Movimiento al Socialismo (otro MAS, no confundir con el de Guadalupe Curiel, por plis), el CEU de la UNAM y el PMS, ante la declinación de Heberto Castillo y heredero directo del Partido Comunista Mexicano, a cuyos militantes se conocía como los peces.

En el frente empresarial los roces han sido notables. La reforma fiscal, originó protestas en sectores de los dueños del dinero ligados al comercio exterior y la inclusión en la 3X3 a los proveedores del gobierno y las movilizaciones de la CNTE en Oaxaca y Guerrero, hicieron aflorar las presiones de organizaciones patronales como la Coparmex. Tal fue la irritación en el gremio empresarial del sector exportador, como el maquilero, que orilló a la movilización de su base laboral para mostrar sus inconformidades.

Por el lado espiritual, la iniciativa peñista sobre el matrimonio igualitario o gay hizo saltar a las calles a las agrupaciones confesionales de corte ultraderechista como el Frente Nacional de la Familia y la Unión Nacional de Padres de Familia, membretes y fachadas de la Iglesia Católica para meter presión al poder público por enfrentar la Constitución con la Biblia.

Así, mientras la pugna electoral que se avecina y que hace prever la madre de todas las batallas políticas, ha abierto un buen número de escenarios de conflicto político como el que se da dentro del PRI entre políticos y tecnócratas itamitas; representados los primeros por la corriente Alianza Generacional, que pugna por abrir la elección a la base y que deje de ser taxi de delincuentes y a los que el dirigente de la CNOP Arturo Zamora, cercano a Emilio Gamboa, descalificó llamándolos “políticos de café” y los segundos encabezados por Luis Videgaray Caso y Enrique Ochoa.

En el PAN el pleito es entre doctrinarios de Felipe Calderón y pragmáticos neopanistas de Ricardo Anaya y Santiago Creel y en el PRD entre las múltiples tribus, unas como Los Chuchos (NI) y ADN que apoyan a Mancera, otras son proclives conformar el FAD y algunas aliarse con AMLO.

 

En pie de lucha

Tanto el Sindicato de los telefonistas, sección local, que lidera Guillermo Toledo, con amplia experiencia en temas sindicales y la Asamblea Magisterial, que no propiamente la CNTE, que agrupa a docentes de Guaymas hasta Estación Don y que coordina el combativo profesor José Luis Portillo Liera, encabezan las protestas y la lucha en contra de la implementación de las reformas estructurales, tercera generación de las reformas neoliberales, cuyo ciclo agarró vuelo durante el gobierno autoritario de Carlos Salinas de Gortari.

A principios de enero de este año, ambas organizaciones gremiales se unieron al Movimiento No al Gasolinazo Guaymas, como también lo hicieron otras agrupaciones que apoyaron sus movilizaciones como los jubilados que preside el profesor Antonio Torreblanca, la agrupación de jóvenes conocida como Los Ayotzinapas, la Unión de Tiangueros, las autoridades tradicionales de la tribu yaqui de la comisaría de Pótam, la Liga Intertalleres de Softbol que dirige un inquieto Lico Evans, así como la sociedad de abogados Servicios Jurídicos Especializados que dirige la licenciada Gabriela Gaytán Urías, que asesora a más de 200 maestros en la entidad inconformes contra la reforma educativa y contrario al deslinde que otros personajes ligados al movimiento contra el alza de los energéticos, como Rodolfo López Cosío de la Comitiva Frente Ciudadana Sonorense, Rodolfo Lizárraga y su candidateable Rooberto Palafox del PT, y Víctor Marín de la llamada izquierda tomatera, buscaron armar junto a miembros de Movimiento Ciudadano, MAS y Morena, un frente de izquierda con miras al 2018 y terminaron disintiendo de las políticas del alcalde Lorenzo De Cima, casi hermanados del PRI y con el derechista Congreso Nacional Ciudadano de Gilberto Lozano.  

Es de sobra conocido que las reformas laboral, financiera, energética, fiscal, educativa y en telecomunicaciones, cambiaron el rostro del país, el cual sin embargo no ha podido remontar el crecimiento anual por encima del 2%, mientras se debate en la peor crisis de violencia que se conoce luego de la revolución de 1910.

Así, tanto a los telefonistas como a los maestros, los une su calidad de trabajadores –proletarios, en el lenguaje marxista en desuso— que padecen la aplicación forzosa de reformas que afectan su entorno laboral y social.

A pesar de todo la sociedad civil se mueve

A otro nivel, al margen de las pugnas por los espacios y migajas del poder entre las élites dominantes, el grupo gobernante y sus satélites, a pesar de la adversidad se articulan movimientos y organizaciones que reivindican demandas sociales, lo que representa una bocanada de oxígeno frente a una clase política que se bate en el ejercicio del poder arbitrario, la impunidad, la corrupción, la inseguridad y la violencia sin fin, que llega a provocar miedo y parálisis en comunidades azotadas por la delincuencia.

Si lo que inició a principios de año como un mero malestar en contra de una política pública adelantada de liberación de precios de las gasolinas, logra articularse en un movimiento organizado, con desdén de las prioridades y ambiciones electorales personales de los actores políticos y sus partidos, que por naturaleza manejan una agenda ajena a las demandas ciudadana, en Guaymas y muchas partes más, habrá ido cuajando un deseado contrapeso desde la sociedad civil que haga cuña a los excesos de la clase política.

Y si no, es que “...en política, si las cosas no cambian, es porque siguen igual”, diría el filósofo de Güemez, Ramón Durón.